FÉLIX BOIX - SOCIO Y COFUNDADOR DE NORTE CONSTRUCCIONES

"La madurez nos permitió sortear crisis"

Nació en Montevideo hace 77 años y junto a su socio lidera la única compañía de construcción con 50 años de trayectoria en Maldonado. Hoy pisa fuerte en Montevideo con obras de gran porte como Forum Puerto del Buceo y Distrito M.

Félix Boix Norte Construcciones

ANTONIO LARRONDA

Nació en Montevideo hace 77 años. Estudió Arquitectura hasta 4° año en la Universidad de la República, pero abandonó para dedicarse a la empresa. Junto a su socio lidera la única compañía de construcción con 50 años de trayectoria en Maldonado, que también pisa fuerte en Montevideo con obras de gran porte como Forum Puerto del Buceo y Distrito M.

En total, han construido cerca de 1 millón de metros cuadrados en 300 proyectos. Emplea unas 400 personas pero llegó a ocupar cerca de 1.100 en 2011. Hoy concentra un 60% de sus obras en Montevideo y advierte como negativo que en Maldonado se apliquen las mismas reglas en las obras de interés social que en Montevideo. Está casado, tiene seis hijos y en sus tiempos libres juega al tenis.

En 1967, junto a su socio Patricio Pérez Morgan, crearon la empresa en Montevideo, pero ese mismo año hicieron el primer proyecto en Maldonado y se radicaron allá, ¿por qué?

Fuimos a hacer una casa en Punta del Este para una amiga de mi madre. Íbamos semanalmente para ver cómo transcurría la obra y, en una de esas idas y venidas, apareció un arquitecto italiano que estaba haciendo una obra importante en Rincón del Indio para un argentino. Como viajaba mucho y no tenía tiempo, nos pidió que le hiciéramos un presupuesto de esa «casita». Le llevamos el presupuesto y mientras lo evaluaba se incendió el Hotel Palace, uno de los más antiguos en la península de Punta del Este, y nos pidió que nos ocupemos. El trabajo tenía un detalle: el incendio ocurrió en octubre de 1967 y estaba todo vendido para el verano, además del restaurante reservado para el 24 de diciembre. Trabajamos las 24 horas, la obra no paró nunca y logramos terminarla para la fecha. El dueño del hotel quedó muy satisfecho y, como quería seguir haciendo reformas, nos propuso seguir y aceptamos. Nos cedió un espacio sobre la calle De las Palmeras (hoy Calle 11) donde instalamos una pequeña oficina. Comenzamos a hacer las reformas y fuimos ampliando la oficina. Cerramos las oficinas en Montevideo y nos quedamos en ese lugar por seis años.

Comenzaron como una empresa de proyectos, decoración y construcción, ahora se dedican solo a construcción, ¿cuándo tomaron esa decisión?

En 1974 decidimos cambiar el rumbo de la empresa y pasamos de ser una sociedad de hecho a una sociedad de responsabilidad limitada (SRL) para presentarnos a una licitación de viviendas municipales del Instituto Nacional de Viviendas Económicas. Ganamos y salimos muy fortalecidos de ese proyecto. Para la obra de 60 viviendas llegamos a contratar casi 100 personas que logramos mantenerlas porque la empresa siguió creciendo en forma muy importante hasta la crisis de 1982. Ganar ese proyecto nos hizo focalizar las energías en construcción y no más en diseño ni proyectos arquitectónicos porque queríamos concentrarnos en una de las patas del negocio. Y comenzamos a hacer proyectos de mucha importancia. En 1977 el grupo Safema, uno de los más importantes inversores de esa época —incluía las inmobiliarias Gattás, Sader y Paullie, el estudio de los arquitectos Gómez Platero y López Rey y el Estudio Luis E. Lecueder—, nos invitó a una licitación por el edificio La Caleta (Punta del Este) y ganamos. Salió bien y en 1978 ganamos el edificio Torres del Plata I, que nos ayudó a invertir y tecnificarnos mucho. Luego de este proyecto, Lecueder nos propuso directamente hacer la Torre del Plata II y terminamos haciendo también la tercera torre.

En la década de 1980 salieron de Maldonado, ¿por qué?

La idea siempre fue que mientras tuviéramos trabajo en Maldonado nos concentraríamos ahí. Fuimos muy conservadores, nunca pretendimos tener una gran empresa y crecíamos en forma orgánica, los saltos eran medidos. Pero en 1982, cuando llegó la crisis, Punta del Este pasó de 700.000 metros cuadrados en construcción promovidos por la Intendencia a 42.000 metros cuadrados. Entonces en 1983 abrimos una oficina en Montevideo, que tuvo al frente al arquitecto Antonio Gallicchio y nosotros visitamos semanalmente. En esos años también licitamos obras en otros departamentos, como un hogar de ancianos en Castillos (Rocha).

Félix Boix Norte Construcciones
En total hemos realizado cerca de 300 proyectos, 60% en Maldonado/Punta del Este y el resto en Montevideo y otros departamentos. El presente nos encuentra con cambios, hoy un 70% es Montevideo sobre todo por la magnitud de las obras (Forum Puerto del Buceo y Distrito M en Avenida Italia)".

Han construido casi 1 millón de metros cuadrados, ¿cuántos son en Maldonado y cuántos fuera de ese departamento?

En total hemos realizado cerca de 300 proyectos, 60% en Maldonado/Punta del Este y el resto en Montevideo y otros departamentos. El presente nos encuentra con cambios, hoy un 70% es Montevideo sobre todo por la magnitud de las obras (Forum Puerto del Buceo y Distrito M en Avenida Italia). En Maldonado estamos con algo en Solanas y viviendas de interés social, pero ese mercado cayó mucho. Lo que vemos es que no se tiene en cuenta que hacer obras de interés social en Maldonado es diferente a hacerlo en Montevideo, el reglamento que rige estos proyectos no tiene en cuentas las características del mercado. Maldonado tiene costos y ordenanzas diferentes, por ejemplo, es obligatorio hacer un lugar de estacionamiento por cada unidad habitacional. En Montevideo, dependiendo de la zona, es cada una, dos, tres o cuatro. Y se repite en cualquier barrio de Maldonado. Para cumplir esto en un edificio hay que construir para abajo, lo cual es problemático y costoso porque a veces tenés viviendas linderas muy frágiles y antiguas.

La construcción no vive sus mejores momentos en los últimos años, ¿se vio muy afectado su negocio?

La construcción es un rubro muy desgastante. La aparición de las nuevas generaciones en la empresa es una inyección de energía para seguir adelante, porque cada obra es distinta, los terrenos son diferentes, el clima incide, no hay dos iguales. Cada uno es arrancar de cero. Por suerte, en nuestro caso hemos logrado mantener una muy buena relación tanto con los clientes como con los arquitectos en la gran mayoría de los casos y hemos crecido fuerte y casi constantemente desde la crisis de 2002, hasta 2014 cuando comenzamos a decrecer. A lo largo de nuestra historia hemos sufrido una crisis cada 10 años, en 1972, 1982, en 1992 —que la sorteamos en base a créditos e hipotecas de casas—, en 2002 —que sorteamos porque nos agarró más maduros, con prestigio en el medio y con cierta inercia de obras— y 2012. Luego de la del 1992, ya no nos pegaron tanto.

¿Qué peso tienen en su negocio las obras públicas y las privadas?

Del total de obras los privados representan un 70% de los ingresos y preferimos abocarnos a esos negocios por razonas burocráticas, de relacionamiento.

En estos 50 años como constructora, ¿han invertido en alguno de sus proyectos?

Sí, en 1980 con Barrio Norte, en Maldonado, fueron 180 viviendas y 20 locales comerciales. En 1982, nos pegamos un gran susto y dejamos de hacerlo hasta hace un par de años que volvimos a invertir. Lo hacemos tanto como coinversores pero también como inversores únicos en proyectos de vivienda de interés social. No lo hacemos como Norte Construcciones, sino con otra empresa. Ahora estamos invirtiendo en un proyecto Altos de Barrio Norte en Maldonado de 58 viviendas. Entiendo que los ladrillos son una buena opción para quien quiere diversificar e invertir en largo plazo, pero que su negocio principal no dependa de las ventas, sino que pueda esperar. Además, los ladrillos son un buen negocio si la inversión supera los US$ 25 millones, porque hay una gran cantidad de exoneraciones impositivas. Las menores de esta cifra no las veo tan atractivas porque tendrán esa competencia y deberán salir al mercado con otros costos más importantes y no hay muchas ventas.

Este año se presentaron varios proyectos en Maldonado y Punta del este por cifras millonarias, ¿hay una reactivación del sector en el departamento?

Hay muchos proyectos presentados, pero hay que ver qué se concreta. El cambio de gobierno en Argentina es alentador, aparentemente estaría repuntando porque Punta del Este siempre tuvo una dependencia importante de ese país. El gran tema ahora son las ventas, que están paradas hace unos años. Lo otro es que en Maldonado construir tiene costos muy altos, en cualquier barrio de ese departamento es más caro que hacerlo en Montevideo, en barrios como Carrasco, Buceo, Punta Carretas, etcétera, porque entre otros temas, hay que pagar viáticos que son como mínimo un 13% del salario.

¿Cómo evalúa que se sigan construyendo torres de gran altura en Punta del Este?

Como constructor veo positivo que se hagan por lo que inciden en la ocupación, pero la mirada no tiene que estar solo en eso. Tampoco estoy con el fundamentalismo de «no a las torres». Entiendo que hay zonas a preservar, como la península, el parque de Golf, José Ignacio, porque tienen su encanto. En otras zonas donde ya hay determinada «agresión» no habría problema, porque hay un público que invierte y compra estos apartamentos porque le gusta la vista. Entonces lo que hay que hacer es mantener las zonas preservadas y fomentar la inversión en otras.

¿Cómo la tecnología ha incidido en su industria?

Por ejemplo, en la cantidad de personas empleadas. En 2011 llegamos a 1.100 personas (entre obras y administración), hoy son 400 (60% en Montevideo y 40% en Maldonado). Y no es que no poseamos el mismo nivel de obras sino que la tecnificación del equipamiento del sector permite que se haga lo mismo con menos personas. Tenemos personas, sobre todo en Maldonado, que hace años están con nosotros y hacemos lo imposible por lograr obras para retenerlas, hacemos cursos relacionados a capital humano, de perfeccionamiento, seguridad, manejo de maquinaria. Creo que los mayores desafíos que tiene la industria refieren a la calificación de los recursos humanos, la reducción de costos laborales y la intensificación de la inversión.

Uno de los hijos de su socio y cuatro de los suyos trabajan en la empresa. Además, sus esposas son hermanas mellizas. ¿Qué importancia tiene la familia en el negocio?

Lo positivo es que uno puede trabajar con personas confiables pero tiene el inconveniente que cuando hay algún problema, repercute en la familia. Los dejamos actuar mucho y nos reunimos una vez por semana para ver avances. Con mi socio desde el inicio nos repartimos las obras como forma de evitar problemas pero ambos estábamos en conocimiento de todo. En el caso de los hijos, cada uno tiene su especialización y ocupan tareas diferentes, alguno está en la parte más de obra, otro de relacionamiento con clientes. Todos tenemos conocimiento de todo pero no se interfiere en el trabajo del otro.

Los salarios son «entre un 45% y un 50% de los costos» del sector.

¿Cómo impactan en la empresa las nuevas modalidades de construcción que han llegado como contenedores, por ejemplo?

Hoy mucha gente opta por este tipo de construcción porque busca rapidez, bajos costos y no quiere saber nada con leyes sociales y costos de personal, y esto es una salida. Pero lo nuestro no es esto y no nos influye. Sí nos tecnificamos e incluimos nuevos sistemas de encoframiento más rápidos y menos costosos. Son sistemas que traemos de Alemania, Chile o Colombia.

¿Estos nuevos sistemas lograron abaratar el costo de la construcción?

Si bien disminuyen ciertos costos, lamentablemente no llegan a incidir en abaratar la totalidad porque los salarios en los últimos 10 años han registrado un incremento cercano a un 50%, muy por encima de la inflación. Hoy el costo salarial (en obras de arquitectura) representa entre un 45% y un 50% del total, incluyendo las leyes sociales.
La construcción está cara, hay gente esperando y especulando con que bajen los precios en dólares, pero no han bajado porque los costos no lo permiten.

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