MAURICIO BERGERET - GERENTE GENERAL DE HORMETAL URUGUAY

"Llegamos a Uruguay para quedarnos"

Tiene 35 años, es arquitecto y está al frente de la empresa que invirtió cerca de US$ 2,5 millones en el país lleva construidos más de 250.000 metros cuadrados en Uruguay.

Nació en Montevideo hace 35 años. Es arquitecto, egresado de la Universidad de la República. Tras ejercer como profesional independiente, en 2013 se sumó al capítulo uruguayo de la constructora Hormetal para desarrollar el área civil. Eran cinco personas y hoy ya suman 100, todos uruguayos. Reconoce que en 2017 el negocio no crecerá a los ritmos que lo venía haciendo, un 30% anual, pero esa previsión puede cambiar «porque en este rubro cada negocio es millonario». Define como muy avanzada la realidad de la logística local, pero ve como traba «la velocidad que se definen ciertas cosas», lo que puede llevar a que inversionistas se decidan por países «más ágiles». Está casado, tiene un hijo y en sus ratos libres le gusta leer y practicar deporte, sobre todo fútbol.

¿Cómo llegó a Hormetal?

Llegué a través de una persona que me recomendó directamente con el director de la empresa en Argentina. Fue en 2013, con la empresa ya funcionando. Antes trabajé en una firma privada y como arquitecto independiente. Siempre me gustaron los desafíos y me llamó la atención el hecho de empezar en un negocio que, si bien no estaba en cero, estaba casi virgen en Uruguay. Una de las primeras puntualizaciones que me hizo el dueño fue que me quería para armar el departamento civil. Hormetal se dedica a tres áreas: pisos industriales, civil y montajes metálicos. Y Uruguay estaba en el debe en el área civil. Incluso, en esos momentos Hormetal traía su gente desde Argentina para los proyectos de montaje de estructuras metálicas y pisos industriales. En los primeros años en Uruguay creció la demanda de obras de llave en mano, algo que la empresa no tenía en Uruguay porque no contaba con personal propio del área civil. Así que mi primera tarea fue esa, armar ese departamento a nivel local.

¿Cómo está compuesta hoy la plantilla?, ¿es 100% local?

Cuando ingresé eran cinco personas trabajando, hoy somos más de 100 y todos uruguayos. Con el tiempo me fui dando cuenta de formar los otros departamentos con identidad uruguaya. Fue un desafío lindo y rápidamente se logró, porque Hormetal lo necesitaba. Al inicio nos encontramos con el desafío de formar el equipo local, porque no había conocimiento sobre el tema específico, por lo que se trabajó en un mix con personal de Argentina para adquirir know how. De a poco surgieron las otras áreas, primero montaje (metálico) y luego pisos (industriales).

¿Hormetal Uruguay se encarga de todo el proyecto llave en mano?

Sí, la columna vertebral de una obra la hace Hormetal y se terceriza algunos rubros, como movimientos de suelo, aberturas, el yeso, entre otros. Cuando comenzó Hormetal hacíamos cajas contenedoras de mercadería, pero hoy las empresas cuando mudan sus oficinas administrativas del centro de la ciudad lo hacen al mismo lugar donde tienen los depósitos y eso ha obligado a desarrollar cosas nuevas como las oficinas, que en Argentina se hacían pero acá no.

¿Por qué desembarcó la firma argentina en Uruguay?

La empresa llegó en momentos que muchos argentinos buscaban nuevos mercados. No había tantas empresas del rubro que se dedicaran a esto y creo que encontraron acá la seguridad en el marco de negocios que necesitaban.

¿Cuánto llevan invertido en Uruguay?

Cerca de US$ 2,5 millones. Esto incluye el plan de inversiones de 2014, con el cual nos embarcamos en la construcción de oficinas y un depósito propio para la logística interna, todo en un mismo lugar. Creemos en el concepto de oficinas integradas en el mismo espacio. En Argentina la planta que hace las estructuras metálicas también está junto con las oficinas. En total, trabajan unas 400 personas. Eso permite mucha sinergia y rapidez en las decisiones. Es lo que estamos buscando acá, somos una empresa constructora y tenemos mucha estructura que ahora está en diferentes lugares. Ahora tenemos un terreno de unos 10.000 metros cuadrados y el nuevo espacio (el galpón para infraestructura) ocupará unos 1.500 metros. También es una forma de darle un mensaje de seguridad al mercado de que la empresa llegó a Uruguay para quedarse.

De sus tres áreas de negocio, ¿cuál es la más importante?

Entendemos que la obra es algo integral, es muy difícil de pensar que un área es más que otra. La importancia de la parte metálica suma mucho en el volumen y lo visible, pero nada es posible si antes no hubo un buen movimiento de suelo, un correcto posicionamiento de anclaje y la frutilla de la torta es el piso. Dentro del concepto integral hay mucho invisible.

¿Y en ingresos?

La mayor fuente de ingresos, por un tema de volumen, viene por pisos y montajes metálicos. Y aunque hemos hecho solo pisos o solo montaje metálico, la parte civil termina siendo un accesorio que muchas veces es lo que más valora el cliente. Porque podés tener una gran caja, pero si la oficina donde estás sentado no está bien hecha no lo considerás el mejor trabajo.

¿Cuánto llevan construido?

Hemos construido unos 250.000 metros cuadrados, lo que equivale a unas 45 manzanas. Desde el inicio hemos tenido un crecimiento constante, de entre 25% y 30% anual. El mayor proyecto en Uruguay es un mega tambo (Estancias del Lago) en Durazno, que son tres obras hechas en años diferentes y en total suman unos 150.000 metros cuadrados. Ahora lo más grande es lo que estamos haciendo es con Polo Oeste, unos 50.000 metros cuadrados de obras. Estamos embarcados en 18.000 metros cuadrados más para ese proyecto. En edificios, el más grande es el de Unilever, de 18.000 metros cuadrados, que además lo hicimos cumpliendo las normas Leed (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental). Por ahora basamos nuestro negocio en el ámbito privado, pero estamos planeando incursionar en el público.

Desde que llegó la empresa al país ha crecido, ¿qué esperan para el corto y mediano plazo?

Este año es complejo, pero nos agarra con proyectos grandes ya firmados y cerrará bien. Para 2017 no creemos crecer al mismo ritmo que lo hacemos ahora, pero manteniéndonos donde estamos estará bien. La realidad es que en este negocio los proyectos son de largo aliento, de varios millones de dólares que pueden aparecer y cambiar el escenario. No tenemos miedo y estamos preparados para seguir creciendo.

¿En qué niveles se sitúa la facturación de la compañía?

La empresa facturó en 2015 cerca de US$ 10 millones y este año superaremos esa cifra por el efecto de los contratos ya firmados. El desafío será el año que viene, que esperamos cerrar igual, lo que será una buena noticia. Dependerá de si el Uruguay soportará más obras de gran porte, además de que la competencia entre las empresa será más feroz.

¿Cómo afecta a su negocio la actual situación de desaceleración económica del país?

Dirigir una empresa es subirte a una montaña rusa. A mí no me gustan las montañas rusas, pero lo afronto. Es que si no te gustan y dirigís una empresa no podés estar, porque la realidad cambia constantemente. Incluso, a pesar de que las situaciones de desaceleración se sienten y mucho, cuando tenés trabajo también tenés problemas. Es un tema de actitud, porque los problemas algunas veces son económicos y otras, culturales. Nosotros tenemos la visión de no cambiar el buen servicio; igual que todas las empresas del rubro nos tenemos que acomodar. La construcción es un sector que sufre, pero creo que el uruguayo, como somos un país chico rodeado de grandes, siempre mira al costado antes de actuar y eso ayuda. Ahora estoy en contacto con gente que está dispuesta a hacer cosas, extranjeros que están dispuestos a invertir en Uruguay pero tienen la mano en el freno.

¿Qué provoca ese freno?

Falta coraje a los uruguayos para enfrentarnos a ciertos miedos. La crisis económica es regional, pero creo que nos sigue trabando la burocracia.

¿Qué ofrece la empresa para diferenciarse en este rubro?

Primero la confianza, porque la obra es algo que a priori no podés ver. Otro gran diferencial es la tecnología que utilizamos, que nos permite hacer enormes «naves de alma llena» (un tipo de estructura metálica para depósitos logísticos) con grandes «luces» (separaciones) y, con eso, menos apoyos. Para la logística eso se traduce en mejor distribución y mayor cantidad de metros cúbicos disponibles y, por lo tanto, más posiciones en mercadería. Esto en logística es plata. Por ejemplo, hemos logrado edificios de 12.000 metros cuadrados con nueve apoyos.

El cambio de contexto político y económico en Argentina, ¿influirá en el negocio de la empresa a nivel local?

Hemos tenido un crecimiento importante en el país y la idea es seguir ampliando el negocio en Uruguay. Nosotros funcionamos como una empresa única con Argentina y si a la otra parte le va mejor eso significa que llegan cosas buenas para nosotros.

Hace varios años se habla de Uruguay como «hub» logístico, ¿cómo evalúa al país en materia de infraestructura?

Ha crecido mucho. Por ejemplo, la construcción de la ruta perimetral es una demostración de que hay que poner la carreta delante de los bueyes. Ahora, si es necesario mudarse fuera de la ciudad, ya hay infraestructura vial para que las empresas puedan llegar del puerto al Este en forma rápida. Son pequeños detalles que indican que va bien. El Interior también es un lugar que debería crecer más. Uruguay es muy virgen en esta materia y puede crecer más por la cercanía con Brasil, la ruta del Paraná. Deberíamos aprovechar el hecho de ser un país chico para descentralizar, porque esto trae mucho trabajo directa e indirectamente en todo el país. Para nosotros, el Interior puede ser un buen lugar de negocios, siempre y cuando sean clientes grandes. En general en el Interior los montajes son chicos y otras tecnologías son más competitivas que la nuestra.

¿Considera que hay personal capacitado en el país?

Se habla del Uruguay «hub» logístico, pero para ser líder hay que estar preparado, la oferta logística debe estar bien y sobre todo con gente bien preparada. Creo que el rubro hoy tiene dos niveles: las personas que están a cargo que tienen mucha capacitación y los que acompañan, a los que les falta. De todas formas, creo que hay una mayor oferta educativa y eso es un indicador de que la logística tiene que seguir creciendo.

«Si otros son más veloces, los negocios se van a ir de Uruguay»

Usted dice que Uruguay sufre el problema de la burocracia, ¿cómo afecta esto a los negocios?

Debemos darnos cuenta de que el mundo va más rápido que nosotros y tenemos que adaptarnos de manera ágil a los cambios, con una visión más veloz para solucionar estos temas. Por ejemplo, si un inversor tiene las condiciones económicas para invertir en un rubro que da buenos dividendos y las condiciones del país son buenas, no puede trabarse el negocio porque no es ágil la concreción. Es como cuando un shopping abre: no lo hace cuando están todos los detalles solucionados, sino que abre y a medida que funciona se corrige lo que falta. Las demoras desalientan un poco, porque a medida que otros países ofrezcan mayor velocidad de respuesta, los negocios se pueden ir de Uruguay.

¿Le ha pasado?

Sí, claro. Nos pasa con nuestro proyecto. Estamos aún con algunos trámites. Buscamos la perfección, pero todo es lento. En la medida en que nos demos cuenta como país cuáles son nuestras debilidades podremos mejorar.

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