NEGOCIOS

Lecueder, Guigou y De Luca reclaman menos burocracia y más educación

Los ejecutivos reflexionaron sobre cómo mejorar la competitividad en la conferencia anual de Deres.

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Empresarios. Destacaron que ser responsables va de la mano de ser competitivos a mediano y largo plazo. (Foto: Francisco Flores)

«Creo que si no estamos educados no tendremos capacidad de resolver los nuevos desafíos, entender los nuevos paradigmas». La frase de Marcos Guigou, director de Agronegocios del Plata (ADP), resonó el pasado el jueves 21 durante el evento anual de Deres «Competitividad con valor compartido».

Precisamente, «educación» fue mencionada como una de las claves para mejorar la competitividad empresarial a mediano y largo plazo. Así lo entendió también Roberto De Luca, consultor y exsocio director de Deloitte, para quien, si bien hay otros temas «que juegan», si se planea ser sostenibles «la educación es necesaria» para lograr «la inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo en un mundo de tanto cambio».

En esa línea, Carlos Lecueder, director del Estudio Luis E. Lecueder, destacó que se trata de una «materia pendiente» en donde «no se ha hecho absolutamente nada». «Una tarifa de energía más cara no nos va a matar, nos hará menos competitivos a largo plazo, pero lo que sí nos va a matar seguramente es la base de nuestra riqueza: las personas», aseguró.

Por su parte, el profesor de Estrategia y Competitividad de la Universidad de San Andrés (Argentina), Jorge Forteza, agregó que la mejora en el sistema educativo debe apuntar a generar «más empleabilidad en sectores donde hay oportunidades».

Guigou alertó sobre la necesitad de agilizar y simplificar los trámites estatales que en los últimos años «se han incrementado» y generan «trabas y pérdidas de tiempo» muy importantes para los exportadores. «Es fácil evaluar el costo del combustible, pero el costo del tiempo perdido y la ineficiencia que genera no», agregó.

Los empresarios coincidieron en que no se trata «de pedirle más» al Estado, sino que «asegure las regulaciones» para que las empresas funcionen y así estas «puedan generar valor a la sociedad».

Asimismo, reconocieron que ser competitivos también va de la mano de ser «responsables» con el medio ambiente y la sociedad. Para Lecueder, si bien una empresa «está para ganar dinero» porque «si no lo hago, los inversores no vienen nunca más», no es su único fin. «Un empresario exitoso no es aquel que gana dinero, sino el que genera valor compartido para la sociedad», explicó.

Por ejemplo, en el caso de los shopping han generado varios proyectos de ahorro energético, generación de agua (para no consumo) por pozos propios o creación de cooperativas para el reciclaje de desechos secos. «Además de ser acciones de responsabilidad, es ahorro de energía eléctrica y por lo tanto de costos, combinamos el cuidado del medio ambiente y nos hacemos más competitivos», dijo Lecueder.

De Luca recordó cuando en plena crisis de 2002 Deloitte tomó una «decisión carísima»: no «bajar» a ninguna persona del equipo. «Fue por un tema de valores y porque no podemos destruir las capacidad que hemos construido durante años por una época mala. Los resultados a futuro nos dieron la razón», reflexionó.

Para Guigou las empresas no pueden ser exitosas si no cuidan el ambiente de trabajo, aunque esto requiere de adaptación de recursos, preparación de talentos y competencias nuevas, «algo que no se hace de un día para el otro», concluyó.

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