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LeBron, un regreso con gloria que se cuenta por millones

La estrella de la NBA conquistó el título de la NBA con Cleveland; los fanáticos y también varias marcas disfrutan del inédito campeonato

El eterno femenino de una imaginativa pintora
James. Saluda como un rey frente a miles de fanáticos en el festejo de los Cavs. Foto: Reuters.

El zarpazo de Kyrie Irving a 55 segundos del cierre fue el tiro de gracia para los Golden State Warriors y el de la victoria para los Cleveland Cavaliers en el épico y decisivo séptimo partido de las finales de la NBA. Pero el héroe no fue el talentoso base, sino la máxima estrella de los Cavs y de toda la liga, LeBron James.

MVP de las finales, el alero colocó 27 puntos, 11 rebotes y otras tantas asistencias. Con una campaña bestial, a los 31 años James revalidó su autoimpuesto título (en realidad, apodo) de «rey» de la NBA. La corte de fanáticos y especialmente de ejecutivos de las marcas —Coca-Cola, Samsung, Beats y Kia, entre otras— que lo patrocinan, están de parabienes.

En Nike no perdieron tiempo y lanzaron una camiseta conmemorativa del campeonato conquistado por el 23. El producto es apenas un engranaje más en la maquinaria de millones que significa su acuerdo con James, refrendado el año pasado con un contrato de por vida que podría ascender a US$ 1.000 millones.

Con lógica, el furor por el título de Cleveland —su primero en la NBA y el primero en cualquier deporte para el estado de Ohio en más de 50 años— disparó las ventas de merchandising. Las camisetas bordó, azul y amarillo (los colores de la franquicia) se fueron como pan caliente, duplicando las cifras habituales de venta en las tiendas oficiales de la NBA.

Homage, una marca de camisetas con sede en Ohio, también se benefició del eco mediático. Al bajar del avión que trajo de regreso a Cleveland a los campeones, James lució una camiseta que rezaba en el pecho la inscripción «Ultimate Warrior», una tan obvia como irónica alusión al equipo derrotado. La polémica enganchó a los fanáticos, que esfumaron la tanda inicial de camisetas, lo que obligó a Homage a abrir una lista de espera, informó la compañía.

Idas y vueltas

A diferencia de la explosiva venta de camisetas, la construcción del equipo campeón se coció a fuego lento y requirió muchos millones. De hecho, los Cavs son la plantilla más cara de la NBA, con una inversión de US$ 105,9 millones de salarios este año.

No obstante, el dinero no es problema. Detrás de la franquicia está Dan Gilbert, un empresario con una fortuna de US$ 5.000 millones e intereses diversificados en casinos, negocios inmobiliarios y el sector financiero. Su compañía de préstamos Quicken Loans da nombre al estadio del campeón.

Paralelamente, los Cavs han incrementado sus ingresos con la llegada de sponsors tras el retorno del hijo pródigo de Cleveland, el mismísimo James, en 2014. El alero había dejado el equipo en 2010 rumbo a Miami —donde ganó dos títulos— y provocó una herida en la ciudad y en los fanáticos. Iracundo, el propietario de la franquicia se despachó con una carta abierta en la que acusó a James de haber cometido una «cobarde traición». También prometió que el equipo ganaría un campeonato antes que LeBron, un pronóstico a todas luces fallido.

Al final, Gilbert se tuvo que tragar su orgullo y repatrió a LeBron. En los festejos del campeonato se los vio celebrando... cada uno por su lado. LeBron apenas le dedicó, como un monarca poco complacido, su pulgar arriba cuando el empresario le agradeció por el histórico triunfo en un festejo que congregó a más de 1 millón de personas. LeBron es el rey de Cleveland.

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