NARA INFANTOZZI - DIRECTORA DE INFANTOZZI

"Le aportamos algo a la sociedad"

Dirige, junto a su padre, la empresa de artículos de plástica para niños y es responsable del auge del rubro papelería. Ahora preparan la mudanza al PTI del Cerro y la exportación a México

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Infantozzi. "Los niños no dejan de dibujar o pintar por la tecnología, se complementan"

A sus 31 años, dirige junto a su padre, la empresa familiar que la vio crecer. Creada hace 34 años para ofrecer materiales de plástica para niños, Infantozzi hoy también abarca papelería, juguetería y productos para adultos (artística y maquillaje artístico). Tras la mudanza a su actual local en 2009, la firma se profesionalizó y creció. A punto de trasladar su fábrica al Polo Tecnológico e Industrial del Cerro, apronta su desembarco en México para contrarrestar lo inestable de la zafra del sector. Afirma que su diferencial es la calidad y la variedad de sus productos y asegura que la tecnología no disminuye el interés de los niños por dibujar o pintar sino que son «actividades que se complementan». Vive con su pareja y su hijo de dos años. Disfruta viajar y estar en contacto con la naturaleza.

Cómo se vincula a la empresa?

La empresa comenzó en 1982, en Malvín, de la mano de mi padre Luis Infantozzi y su socio Mario Rabinovich. Al inicio hacían materiales de expresión plástica para niños en edad preescolar. Hoy, esa parte representa un 50% de la facturación de la empresa que ofrece también materiales de expresión plástica para niños, papelería y juguetes y otra categoría para adultos. Luego de 20 años, y tras la separación del negocio con su socio, mi padre mudó la administración y venta a la calle Juan Paullier. Luego unimos todo en un local sobre la calle Rodó hasta que finalmente, en 2009, mudamos todo al local actual (Uruguay y Minas). Ese fue el año de mayor crecimiento, un 30%, porque concretamos algunos proyectos en pausa, el local de ventas es más grande y creamos nuevas unidades de negocios. Hoy dirijo la empresa junto a mi padre pero estoy desde muy chica. Junto con mis dos hermanos estuvimos mucho tiempo en la fábrica. Hacíamos varias tareas. A los 17 años comencé a trabajar medio horario y a los 18 años decidí hacerlo a tiempo completo.

Recorrí todas las secciones, desde armar pedidos hasta las promociones, siempre vinculada a ventas. Cuando ingresé, la empresa vendía pinturas y accesorios como pinceles y yo sumé papelería, algo en lo que se había incursionado años atrás sin éxito.

¿Cuántos productos ofrecen?

Tenemos cerca de 2.500 productos. Nos destacamos tanto por la calidad como por la variedad. Por ejemplo, tenemos seis dactilopinturas distintas y en cada área ofrecemos más colores de lo normal. En pinturas manejamos cerca de 50 distintas, en seis tamaños, 40 colores y hasta texturas diferentes. Tenemos tres líneas de negocios: para niños, contamos con productos que van desde la edad preescolar en adelante y para adultos, hay materiales para artistas y maquillaje artístico. Nacimos con los productos para niños, luego se sumaron los de artistas y la última (categoría) es la de maquilladores. Adultos es ahora un 10% del total del negocio. En niños, un 50% corresponde a pinturas, un 35% a papelería y un 15% a juguetería.

Hacemos productos muy personalizados. Si un colegio desea un verde especial lo hacemos. Mi padre es un investigador y le divierte hacer productos nuevos. Una vez alguien le pidió pintura para césped y la creó. Hoy, por ejemplo, se utiliza cuando se hacen publicidades en estadios.

¿Por qué deciden importar ciertos productos?

Importamos lo que no encontramos en el medio local, ya sea porque no hay o porque los proveedores dejaron de traerlo. En papelería buscamos ofrecer cosas diferentes cuidando siempre la calidad. Traemos goma eva, cartones, sellos y algunos recipientes plásticos, entre otros. Representamos algunas líneas de productos de España y EE.UU. como las marcas Jovi y Miquelrius (productos de encuadernación y mochilas). También una firma mexicana de polvos para fiestas (Holi). Del total de ventas, los productos importados en forma directa representan un 20%.

¿Cómo compite la marca con la oferta del mercado?

El concepto de nuestra empresa es ofrecer productos de calidad. Investigamos, desarrollamos y elaboramo productos donde ese ítem es lo fundamental. Hasta en épocas de crisis decidimos mantener esos niveles en nuestros productos, es lo que nos ha ayudado a diferenciarlo de las otras líneas. Hay cosas que hacemos que no las hace nadie. Por ejemplo, en los supermercados hay un tipo de dactilopintura de cinco colores, nosotros hacemos seis clases distintas con 20 colores en cada una. Este énfasis en la calidad lo llevamos a aquello que no fabricamos como el rubro papelería donde estamos encima siguiendo los detalles. Nos fijamos mucho en los estándares de los colores, la calidad del papel, etcétera. También importamos productos que cumplen con nuestros requisitos.

¿La demanda del mercado local es suficiente para hacer rentable la fábrica?

Tenemos la fábrica porque es una forma de vida pero estamos convencidos que lo que hacemos está bueno y aporta algo a la sociedad. No la tenemos para llenarnos de dinero, sí es nuestro sustento pero no el fin último. Por ejemplo, el color magenta de las pinturas no es rentable, da pérdida, pero entendemos que es importante que el niño tenga ese color cuando va a trabajar.

¿Cuáles son sus principales canales de venta?

Nacimos vendiéndole a los colegios e instituciones y es lo que representa la mayor parte de nuestra facturación, casi 60%. Luego vendemos a grandes jugadores del mercado como Mosca —nuestro primer cliente externo—, Ganduglia y Tienda Inglesa. También tenemos otro número de papelerías y comercios que venden nuestros artículos. Este canal de venta representa un 30% del total. Finalmente nuestro local canaliza otro 10%. Nuestra forma de venta es con asesoramiento, presentamos los productos, las características y qué pueden hacer con el mismo, siempre con relación a potenciar la creatividad y la libre expresión en el niño. También participamos de licitaciones del Estado. Hace tres años ganamos por primera vez una licitación de Primaria a nivel nacional con el producto dactilotémpera. Fuimos adjudicados dos años seguidos. Para la primera licitación pusimos doble turno en la fábrica por primera vez y ese dinero nos permitió mantener un equipo de trabajo todo el año. Tenemos licitaciones en Secundaria e Inau. Trabajamos bien con el Estado y son proyectos interesantes pero no es algo con lo que podemos contar seguro.

Tuvieron un segundo local en el MAM, junto al Almacén de los Chicos, ¿cómo resultó esa iniciativa?

Duró cerca de dos años y si bien tuvimos que dejarlo, el lugar y la propuesta fueron muy buenas. No solo abrimos otro local (que siempre era nuestro sueño) sino que nos dio mucha visibilidad frente al público y quedamos con una buena relación con el Almacén de los Chicos.

Por el tipo de producto, su empresa es zafral, ¿cómo manejan este tema?

De noviembre a enero comenzamos a preparar lo que se venderá entre enero y abril. Estos últimos meses son nuestros picos de venta y después, de mayo a octubre baja. Nuestro plan es abrir la exportación a México para equilibrar las temporadas de comienzo de clases de ese país y aprovechar el tiempo ocioso de la fábrica en esos meses. Para ello estamos realizando un plan junto al programa Empretec. El objetivo es colocar nuestra línea en colegios de ese país y no a grandes puntos de venta porque nuestra forma de producir no podría asumir ese gran crecimiento.

Nuestro diferencial ante marcas conocidas es que esas son masivas y no apuestan al nicho como nosotros que asesoramos a las maestras, les decimos qué se puede hacer y vemos qué necesitan.

Queremos mantener el equipo todo el año. En la empresa trabajan 40 personas, 14 en la fábrica. Del total, cinco son zafrales que no están la época de baja. La idea es lograr una demanda constante que permita tener a los trabajadores todo el año.

¿Será la primera vez que exporten?

Le vendemos ya algunos productos a Argentina y Paraguay. En Argentina a la firma Colorearte, que vende nuestros productos con su marca. En Paraguay estamos con nuestra marca. En facturación es poco, sobre todo en los últimos años con Argentina trancada y Paraguay que va muy de a poco.

También venden al interior, ¿cuánto representa ese mercado para la empresa?

El interior representa un 30% de la facturación de la empresa. Uno de mis hermanos vive en Salto y representa la marca en ese departamento. Y si bien no tenemos representación en todo el territorio, enviamos nuestra lista de productos a locales e instituciones educativas.

Este año mudarán la fábrica al Parque Tecnológico e Industrial (PTI) del Cerro, ¿a qué se debe este paso?

Mudaremos la fábrica a fines de abril a un espacio de 800 metros cuadrados. En esa mudanza invertiremos US$ 120.000. En el PTI ya hay temas solucionados y existen 95 empresas funcionando, lo que nos permitirá generar una sinergia muy interesante para poder crecer y ordenarnos mejor. Se mejorará mucho la logística de producción, podremos elaborar nuevos productos y demorar menos en hacer los actuales. Además, en caso de crecer ya contaremos con el espacio para ello. Pero primero tenemos que generar más trabajo que traccione esto.

¿Qué caminos siguen para innovar?

Hacemos asesoramientos a colegios en forma directa y en esos momentos preguntamos qué necesitan, hablamos con las maestras para saber qué no encuentran en el mercado y ahí nacen algunos de los productos. Otro tanto vemos qué es tendencia y hay algo de intuición también.

Tienen una página web, ¿qué resultados han obtenido?

En nuestra web se pueden ver los productos y armar pedidos en un carrito que luego el usuario pasa a retirar por el local. Es un negocio que crece mucho. Además, logramos convenios con 14 colegios y publicamos sus listas de productos según colegios. Los padres solo tienen que darle ok y luego los pasan a buscar por el local.

¿Qué planes tiene la empresa?

Para este año los planes son la mudanza al PTI y ampliación del local, lograr la certificación UNIT de calidad y hacer la reformulación y el relanzamiento de la línea artística para adultos. También generamos una alianza con Petit Gourmet para hacer visitas guiadas en nuestra empresa. La idea es, una vez que mudemos toda la fábrica al Cerro, utilizar el espacio para realizar visitas y que se pueda cocinar con colores, por ejemplo panes de espinacas.

"Cada vez más se apuesta por productos de calidad para los hijos"

¿Cree que en Uruguay se fomenta lo artístico entre los niños suficientemente o es un punto a mejorar?

Nuestros productos se consumen más en la edad preescolar y fue por lo que nacimos, pero con el tiempo se ha ido metiendo cada vez más en niños más grandes. Los colegios ayudan porque han introducido el arte en la educación. Antes, los niños dejaban de pintar a los cinco años, ahora se promociona más y lo siguen haciendo de más grande. Lo de las inteligencias múltiples en los colegios se está expandiendo. También veo que el uruguayo cada vez más apuesta por productos de calidad para los niños. Es importante no solo por la seguridad, sino porque puede generar frustraciones pintar con un lápiz que no pinte bien. Se ha generado esa conciencia en las instituciones y en el público eso va creciendo. Es un trabajo a hacer de a poco.

¿Cree que la tecnología sustituye el acto de dibujar y pintar entre los niños?

No. Incluso, creo que los niños no dejan de dibujar o pintar por el uso de la tecnología sino que son actividades complementarias. No se sustituye una cosa con otra.

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