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Kevin Durant se impone como nuevo motor de negocios en Silicon Valley

El jugador capitaliza su pase a los Warriors con inversiones y contactos con el mundo emprendedor

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cambio. Tras ocho años, Durant dejó Oklahoma por el glamour de San Francisco.

Hasta el año pasado, Kevin Durant era famoso, pero tal vez no lo suficientemente famoso. Era un perenne All-Star de la NBA y ex ganador del título de Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés) de la liga de básquetbol de EE.UU.; tenía un acuerdo valuado en US$ 300 millones con Nike, y la cadena Lifetime había hecho una película sobre sus logros pero que en realidad hablaba de su madre, «The Real MVP: The Wanda Durant Story».

Aún así, cada artículo sobre el jugador parecía reducirse a una idea: Durant era demasiado agradable. Y las superestrellas no pueden ser «agradables».

Ese relato persistió hasta junio, cuando Durant, que había pasado ocho años destacándose en los Thunder de la pequeña Oklahoma City, se convirtió en uno de los agentes libres más fuertemente cortejados en la historia de la liga.

Aún así, nadie pensó que realmente dejaría la que había sido su casa.

Pero lo hizo. No solamente puso en marcha uno de los mayores «divorcios» de la NBA al dejar a su base y socio en la cancha, Russell Westbrook, sino que se unió a los Golden State Warriors, el monstruo que se transformó en algo así como el «Google del baloncesto profesional».

Ocho meses después de esa decisión que sacudió el mundo del deporte, Durant (28) está escribiendo un nuevo capítulo en su carrera: es la nueva cara de los Warriors, conduce un Tesla, se junta con la crema y nata de Silicon Valley y está sentando las bases para crear su propio imperio tecnológico.

Más allá de la cancha, Durant emerge como si se tratara de la startup de moda en Silicon Valley.

En febrero pasado durante una visita al campus de Youtube, una de sus aplicaciones favoritas, Durant develó parcialmente en qué consisten sus planes fuera de la cancha. Consultado sobre si se vincularía a la escena tecnológica que se desarrolla en Bay Area (San Francisco), respondió que está ansiosamente siguiendo el ejemplo de su compañero de equipo, Andre Iguodala, quien es un reconocido inversor en Twitter, Facebook y Tesla.

En esa línea, el verano pasado, Durant y Kleiman presentaron una startup de su propiedad, Durant Co., con un abultado portafolio de inversiones en compañías tecnológicas como Postmates y Acorns, además de hoteles, restaurantes y productoras dedicadas al desarrollo de películas y programas de televisión.

La dupla también está invirtiendo junto a Ronald Conway, uno de los «super inversores ángeles» de Silicon Valley y un habitual espectador de la primera fila en el Oracle Arena (el estadio de los Warriors); además asesoran a Laurene Powell, la viuda de Steve Jobs, en su propia fundación.

En un sentido, Durant no es completamente diferente de la legión de ambiciosos veinteañeros ataviados con canguros y championes cool que llegan a Silicon Valley para hacer cientos de millones de dólares.

La única diferencia con ellos es que Durant ya ha conseguido esa meta.

Uno más del club.

Por otro lado, desde el controversial pase a los Warriors, su círculo social se ha reducido, asegura Durant. «Puedo recordar las veces en que salía a un club y unas 30 personas iban conmigo. Me pienso a mi mismo y digo, ése nunca fui yo (realmente). Pero si nunca has tenido un apoyo externo, si nunca has tenido a la gente mostrándote aprecio y amor en la cara, aún si es falso, cuando lo recibes tratás de agarrarlo porque se siente bien en ese momento», explicó.

«Ahora, somos nosotros tres», apuntó Durant aludiendo a su agente y a Charlie Bell, un amigo de la infancia que ahora es un alto ejecutivo en Roc Nation, la firma de producciones de entretenimiento y de representación de deportistas y artistas, propiedad del rapero, Jay Z.

Durant puede estar maquillando un poco esos números. Aunque canceló su compromiso con la jugadora de la WNBA Monica Wright, sale a menudo luego de los partidos y está haciendo amigos rápidamente entre los titanes tecnológicos que se instalan en lo que sería la fila de celebridades del Oracle Arena.

En septiembre, celebró su cumpleaños en una espléndida barbacoa en el casa de Ben Horowitz, el influyente inversor ángel y socio de negocios de Marc Andressen, el cofundador de Netscape Communications. Dos meses después, vio los resultados de las elecciones presidenciales en la casa de Eddy Cue, vicepresidente senior de Apple para software de Internet y servicios, junto a Tim Cook, el CEO del gigante corporativo, y el músico y productor Pharrell Williams.

«Creo que un montón de deportistas y artistas trabajan bien con alguna de esta gente (empresarios) porque todos tuvieron orígenes humildes», opinó Durant. «Ellos construyeron algo desde cero, y por eso se pueden identificar con nosotros», concluyó. (En base a THE NEW YORK TIMES)

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