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"Jobs fue importante por su dinero; su influencia en Pixar se exageró"

El cofundador de la compañía de animación de perfil bajo, Alvy Ray Smith, cuenta las peripecias y los mitos sobre su trayectoria.

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Alvy Ray Smith. El ingeniero eléctrico tiene un perfil más bajo que Ed Catmull. Foto: Google Images.

La historia de Pixar comienza mucho antes de «Toy Story», antes de que sus películas recaudaran más de US$ 8.500 millones y evidentemente previo a 2006, año en que Disney, aterrado ante el final de un fructífero acuerdo con la empresa, pusiera US$ 7.600 millones para comprarla.

El camino de una de las compañías más innovadoras de la historia partió en 1975 en Long Island, 11 años antes de que Pixar fuera Pixar. Por esa época, el equipo formaba parte del NYIT (Instituto de Tecnología de Nueva York) y era comandado por Ed Catmull —hoy afamado presidente de Pixar y Walt Disney Animation— y el ingeniero eléctrico Alvy Ray Smith.

Con entusiasmo, ambos decidieron trabajar para hacer una película completa en computadora, mezclando arte y tecnología. Así, con el apoyo económico del académico Alexander Schure, crearon el canal alfa, un proceso que abrió nuevas posibilidades a la edición de películas a imágenes, aún vigente.

El segundo financista fue el visionario director George Lucas. De su mano, en 1979, Catmull y Smith empezaron a transformar su visión en productos reales y negociaron un gran acuerdo con Disney para digitalizar su proceso de animación celular (proyecto CAPS). Durante ese tiempo estuvieron a punto de hacer la primera película.

El trabajo al interior de Lucasfilm avanzaba bien, pero tras un millonario divorcio el mítico director ya no podía seguir apoyándolos. Smith y Catmull conversaron con muchas empresas de capital de riesgo, pero todas les negaron financiamiento.

Era 1986 y, desperados ante la necesidad de sacar adelante a su equipo, pidieron apoyo para fundar su nueva empresa (Pixar) a Steve Jobs, quien fue dueño de la parte mayoritaria. Ellos (los empleados y directores) eran dueños del resto.

—¿Es cierto que dejó la compañía luego de una pelea con Jobs?

—Sí, Steve y yo no nos queríamos mucho. Todo llegó a un punto crítico conocido como «el incidente de la pizarra». Él me atacó como un matón callejero y yo lo ataqué de vuelta. Estábamos gritándonos cara a cara a solo unos centímetros de distancia. Fue tan desagradable que me prometí sacarlo de mi vida. Lo conseguí un año después de la confrontación, creando una nueva compañía (Altamira), esta vez lejos de Pixar. Decidí que era momento de partir cuando «Toy Story» ya iba bien encaminada y habiendo trazado una visión a largo plazo. ¿Y adivine quién fue uno de los financistas de mi segunda startup ? ¡Steve Jobs!

Él fue siempre importante por su dinero, pero su influencia en la compañía ha sido exagerada. Ya teníamos la visión, al jefe de animación, una relación con Disney, nuestras primeras animaciones, casi nuestro primer acuerdo para una película, antes de que Steve llegara a escena. Lo que es Pixar no tiene nada que ver con Jobs, pero él nos salvó financieramente cuando nadie más lo hizo.

—Altamira fue adquirida a los pocos años por Microsoft. ¿Qué recuerda de esa época?

—La adquirió a pocos meses de que lanzáramos nuestro primer producto. Me convertí en su primer graphics fellow. Lo que más me asombró una vez que estuve adentro de Microsoft fue descubrir lo bien desarrollada y ejecutada que era su producción de software. Creía en los mitos que existían que decían que ellos eran un grupo de incompetentes programadores piojosos que nunca testeaban sus softwares. Estaba totalmente equivocado.

—Como experto en gráficas computacionales, ¿qué piensa de los límites de la tecnología?

—La ley de Moore dice que en 15 años los computadores van a ser 1.000 veces más potentes que los de hoy. Hay mucho espacio ahí para un montón de nuevas startups y desarrollos increíbles. Mi mensaje básico es que si puedes avanzar simplemente a un orden de magnitud de lo que dice la ley de Moore, harás una fortuna. Pero eso es difícil de hacer. 

Una «biografía del Pixel» en proceso.

Smith está escribiendo un libro, cuyo título provisional es Una biografía del Pixel: «No se trata de Pixar. Pretende ser una guía para el mundo de los medios modernos. Está escrito de manera entretenida acerca de las personas y las ideas, sin nada de matemáticas. Estoy trabajando en el quinto capítulo (de un total de ocho, probablemente). Llevo cinco años en el proyecto y me tomará al menos tres más, porque todo lo que pensaba que sabía estaba equivocado. Así que tengo que investigar para conseguir las historias correctas».

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