INFORME

La inversión en los edificios de coworking rinde sus frutos

El real estate ganó dinamismo con los espacios de trabajo colaborativo, que ofrecen modalidades flexibles de alquiler; lo invertido se recupera en dos o tres años y el modelo está en expansión.

Colaboración. Áreas comunes habilitan a que los usuarios interactúen. (Fotos: Ariel Colmegna)
Colaboración. Áreas comunes habilitan a que los usuarios interactúen. (Fotos: Ariel Colmegna)
Flexibilidad. Los arrendamientos pueden ser full time o solo por días.
Flexibilidad. Los arrendamientos pueden ser full time o solo por días.
Oficinas. Los planes de servicios incorporan también áreas privadas.
Oficinas. Los planes de servicios incorporan también áreas privadas.

Tras casi una década del nacimiento del coworking, la cantidad de espacios de trabajo compartido no para de aumentar y los inversores están sacando provecho a este pujante negocio inmobiliario en todo el mundo. En 2016 se contabilizaron más de 11.000 sitios en todo el globo y se estima que la cifra se duplique para el 2020, según la última Encuesta Mundial sobre Coworking. El 41% de los encuestados dijo que las ganancias en 2016 fueron muy favorables y el 67% tiene planes de expandir su marca.

En Uruguay los espacios también se están multiplicando, ¿pero qué tan rentable es el negocio en Uruguay? Ya hay cerca de 1.000 personas que son miembros de alguno y se prevé un incremento del 50% al finalizar el año, producto de la incorporación de nuevas sedes.

Para el cofundador del grupo de origen chileno CoWork Latam, Sebastián O’Ryan, este es un negocio bastante seguro, siempre y cuando se hagan las cosas bien. «Es rentable. No es un negocio mágico, donde las ganancias sean desbordantes», precisó y agregó que la rentabilidad de empresa después de la inversión es del entorno del 18%.

Para el espacio de 400 m2 que funciona en Pocitos se invirtieron US$ 250.000 con una recuperación estimada a tres años, tiempo que se cumplirá este año. Además de la sede en Montevideo, tiene otras seis en Chile, una en Medellín y están en proceso de expansión a Paraguay, Brasil y Perú. Su validación en los países latinoamericanos hace que ahora precisen menor cantidad de capital al momento de invertir en un nuevo espacio. «Hoy somos una marca que logra negociar nuevos contratos. La misma inmobiliaria pone a veces la inversión necesaria para el desarrollo», ejemplificó.

Clave del éxito

Los edificios de coworking son una apuesta ganadora frente a los tradicionales edificios de oficinas siempre que no se descuiden algunos aspectos. «Nunca me voy a olvidar de lo que me dijo un empresario chileno: ‘Sebastián, mi gran consejo para que te vaya bien es, aparte de vender, que te ocupes muchísimo de cobrar’», recordó O’Ryan. En su opinión, las tres aristas principales para el éxito de espacio de coworking son: saber vender, saber cobrar y preocuparse por la comunidad. Destacó este último aspecto, porque es clave para no fracasar a mediano plazo. Puede ocurrir que al crecer una startup que funciona en estos espacios de trabajo compartido se plantee mudarse a una oficina privada. En este punto, es esencial que los coworkers perciban el valor de trabajar en esta modalidad.

Entre los beneficios está la posibilidad de conocer gente, que surjan oportunidades de negocios o solucionar un problema con ayuda de otros miembros externos al núcleo empresarial.

El CEO de Sinergia, Martín Larre, concordó con O’ Ryan: «Hay que trabajar mucho para que crezca la comunidad, los emprendedores que componen al ecosistema del coworking». Agregó que también hay que ser eficientes en la elección de la locación, ya que tiene que estar en un buen punto de la ciudad, pero al mismo tiempo no tener un alto costo de alquiler para que no sea inaccesible de pagar. Por otro lado, aprovechar al máximo el metraje cuadrado.

«Para que el negocio marche bien tiene que tener una ocupación superior al 70%. Hay que tratar de estar lo menos desocupados posible», resaltó Larre.

Sinergia Cowork Palermo, el pionero en Uruguay, necesitó una inversión inicial de US$ 300.000, que se recuperó en 24 meses. Su aceptación causó una expansión del negocio a otros puntos de la capital como Carrasco y la creación de tres espacios especializados: Sinergia Design (enfocado en diseño), Tech (tecnología) y, próximamente, WTC (fintech).

Gracias al crecimiento de la marca, la facturación de Sinergia se cuadruplicó desde 2016 hasta ahora y los metros cuadrados de cowork se multiplicaron por 8, hasta un total de 13.000 m2.

Optimización de metros

Uno de los principales atractivos que distinguen a estos espacios es la flexibilidad. En general, la ganancia de estos espacios se obtiene a través de sus planes de servicios —part time, full time, oficinas privadas o boxes— y, en especial, en los espacios comunes que muchas veces se alquilan como sala de reuniones o locaciones de eventos para empresas.

En CoWork Latam, la elección de los usuarios se reparte en forma pareja entre full time, part time y la modalidad flexible (33% cada una). En Sinergia, el plan full es el más escogido, seguido por el de 10 días por mes. En las oficinas privadas tiene un 90% de ocupación y en el área de cowork, un 75%. «Tenemos todavía para crecer ahí», admitió Larre.

Leonardo Cordero, coordinador de Espacio Serratosa, explicó que cuando las empresas están empezando necesitan un lugar para trabajar, pero no quieren estar atados a contratos tan largos: «Nosotros ofrecemos algo más libre. No tenemos contratos comerciales a dos años, porque ellos no saben cuánto durará su negocio», ilustró.

De hecho, el inmueble donde se emplaza Espacio Serratosa tenía como destino inicial ser edificio de oficinas, pero al final «no resultó» y se decidió cambiar la modalidad de arrendamiento. Este coworking, que tiene 18 meses de vida, tiene 70 miembros y está al 50% de ocupación.

Larre, por su parte, comentó que hay bancos que escogen la instalaciones de Sinergia para hacer reuniones de planificación. «Somos una opción más flexible y descontracturada para las empresas que son más acartonadas, pero que quieren ser más flexibles. Pueden venir un día a trabajar acá o hacer los casual friday», detalló. Sin embargo, recalcó que esto no funciona para cualquier empresa.

Generar una industria

El incremento de coworking en Uruguay hace que la competencia sea cada vez más feroz. No obstante, esto potencia a la industria. «Nos sirve que haya más espacios y que sean de buena calidad», sostuvo O’ Ryan. Agregó que en las ciudades donde hay más coworking rentables les va a mejor a todos: «Se potencian entre sí porque se generó una industria, un público que va migrando entre espacios».

Cordero opinó que la tendencia es generar espacios que se enfoquen a nichos de mercado específicos. «Que sean para los periodistas, arquitectos. No sé si da mucho más el mercado para abrir un coworking igual de los que estamos ahora, aunque los puntos de la ciudad han sido diferentes. Capaz que en el Prado faltaría», comentó.

«En la actualidad, la gente no está evaluando irse a oficinas privadas sino a los espacios de coworking, porque ven que les agrega valor. Estamos generando una cultura que hace que la gente sea más power», expresó O’ Ryan.

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