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«En la inversión ángel se pueden obtener más ‘ganancias’ que el dinero»

Participar en el desarrollo de una startup amplía la visión de negocio y multiplica los contactos, dice la experta Tugce Ergul.

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Tugce Ergul. La experta recomienda manejar la ansiedad de los inversores. (Foto: Marcel Mordezki y Asociados)

De cada 10 inversiones ángeles, solo dos logran dar un rédito económico importante. Incluso, un 50% de estos aportes significa pérdida de dinero, según datos de Angel Labs, la academia global de inversores de Silicon Valley. Entonces, ¿cuál es el atractivo de apostar a una startup si existe tanto riesgo?

Devolver lo recibido, ayudar a crecer a otros emprendedores, tener «fama» como «hacedor de proyectos», cambiar el mundo e incluso lograr retornos no monetarios —como conocimientos de mercado, socios estratégicos, y aumentar la red de contactos—, son algunas de las motivaciones de los inversores ángeles a nivel local. Todo esto más allá de si el proyecto tiene éxito o un retorno importante, expresaron expertos en la actividad «Angel Labs: La Acedemia Global de Inversores Ángeles», organizado por la ANII y Marcel Mordezki y Asociados.

En ese marco, Tugce Ergul, directora ejecutiva de Angel Labs, brindó consejos sobre cómo elegir dónde invertir. A continuación, un extracto de la entrevista que mantuvo con El Empresario.

¿Cómo atraer capitales a invertir en emprendimiento donde el riesgo es mayor y el tiempo de retorno no es tan claro?

Todo depende del tipo de personas, de la mentalidad que tengan. Porque el mayor objetivo que tienen quienes invierten en este sector (innovación y tecnología) no es el dinero, sino lo que los emprendedores van a hacer con el dinero. Lo que nosotros decimos es que no tengan prisa en obtener réditos, porque esos procesos son lentos, la venta puede tardarse entre cinco y siete años. Entonces, hay mucho para aprender de la startup. Hay que hacer un cambio de mentalidad. Esto es lo que los clubes de inversores ángeles estamos haciendo, porque tenemos el conocimiento sobre esta temática.

¿Qué implica ese cambio?

El tema con esos inversores es trabajar en sus expectativas. No en todas las empresas que se invierte se va a tener éxito, no todas se van a vender, entonces entender esto es muy importante. Generalmente de 10 startups invertidas, dos tienen éxito y se venden. Además, debemos enseñar que estas inversiones no tienen tanto riesgo como todos piensan, incluso, una vez que la empresa se vende puede dar réditos por encima de otro tipo de inversiones.

¿El dinero puede pasar a un segundo plano?

El dinero para un inversor ángel no es tan importante, porque pueden obtener más «ganancias» que el retorno de su dinero. Es que con la incorporación a una compañía se abre una puerta para conocer un sector determinado y eso es lo que importa. Puede abrirse un montón de oportunidades y conexiones más importantes que el propio dinero. Entonces, sí, en ese sentido el dinero pasa a un segundo plano.

¿Qué es lo que más preocupa a los inversores no tradicionales?

No es tanto perder su dinero, sino perder tiempo, porque para ellos el tiempo es dinero y no lo tienen para dedicarles al emprendimiento. Además, no pueden trabajar años en algo que no les concierne.

En su experiencia, ¿qué porcentaje de inversores de otros sectores aceptan invertir?

Los números que tengo (sobre nuestros datos) es que en cada evento que promovemos un 70% de los inversores terminan colocando capital en alguna de las compañías por primera vez.

Al invertir, ¿hay que pensar en la venta posterior?

No necesariamente, pero sí hay que pensar en cómo sacar valor de todo esto. Tal vez no esté claro cómo se venderá, pero sí una visión sobre los pasos donde transitará la startup, entonces hay que focalizarse en lo que se puede obtener en cada etapa de crecimiento de la empresa.

El control justo de la startup es clave.

Cuánto invertir y con qué porcentaje de la empresa quedarse es una incógnita que los inversionistas deben afrontar. Para Tugce Ergul, de Angel Labs, lo ideal es no ir más allá de un 20% o 30% del emprendimiento. Así, el inversor aporta su conocimiento, puede tomar decisiones, ofrecer contactos, pero el emprendimiento sigue en manos de los fundadores. «Es saludable dejar que ellos sigan al frente de la startup para que el equipo no pierda el interés al no tener todo el control de su empresa, y que el inversor ponga solo el tiempo necesario».

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