INNOVACIÓN

Innovación inclusiva: problemas sociales que se vuelven negocios

Iniciativa de la ANII impulsa proyectos que mejoren la calidad de vida en sectores excluidos.

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Guaipatín. "Pensar el proyecto desde la tecnología genera una solución vistosa pero inútil". (Foto: Gentileza Carlos Guaipatín)

No enamorarse de la solución sino del problema. Esa es la base para la innovación social, según Carlos Guaipatín, especialista senior en Ciencia y Tecnología del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quién la definió como la búsqueda que apunta a transformar problemas que aquejan a los sectores más carenciados de la sociedad en oportunidades de negocio. «Es una solución a un problema que no era percibido por el mercado porque requería que los beneficiarios y quienes tienen el conocimiento y la infraestructrura para su desarrollo se involucren», explicó.

El especialista participó de la convocatoria de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) a proyectos de innovación inclusiva, que financiará con hasta $ 1,3 millones a iniciativas de investigación orientadas a generar impactos y mejoras en la calidad de vida de sectores excluidos.

Aquí un extracto de la charla de Guaipatín con El Empresario.

¿En qué situación se encuentra América Latina para el desarrollo de la innovación social?

Hace cinco años casi no se hablaba de esto, pero esta parte del mundo tiene una gran ventaja para estos emprendimientos y es que en las ciudades conviven mundos distintos. Por ejemplo, en Río de Janeiro, al lado de las favelas están los barrios más exclusivos; en Santiago las universidades más exclusivas están en regiones con problemas de acceso al agua, a los servicios médicos, al empleo. El problema es que no hay espacios de interacción y eso es lo que hay que fomentar porque es cuando surgen las innovaciones.

Además debe ser redituable...

Para que exista impacto tiene que tener escalamiento y eso a veces implica cambios culturales. Por ejemplo que la gente entienda que tiene que lavarse las manos puede generar un impacto con características de mercado. Pero muchas veces, a priori no parecen negocios. Hace poco se creó un producto para mejorar la nutrición de los niños en áreas rurales. Se trata de una barrita que aguanta transporte pesado, cambios de temperaturas y le gusta a los niños. Allí fue clave la unión del sector privado con el público, el primero aportando conocimiento de gestión y logística y el segundo porque el gobierno es el que compra las barritas y las distribuye.

¿Hay un perfil determinado de empresa para innovar en lo social

No. Puede ser una empresa grande o un emprendedor, como el de la silla de ruedas (ver recuadro). Puede ser en un producto ya hecho o crear uno nuevo. En Chile, la empresa Algramo compra comestibles al por mayor y mediante un dispensador propio los venden en almacenes de barrios populares a precios al por mayor para trasladar la economía de escala al consumidor. Uno de sus casos más famosos es el de los sachets de shampoo.

En la salud hay mucho para hacer con tecnología para las personas que viven en el ámbito rural. Por caso, el MIT (Massachusetts Institute of Technology) desarrolló unos papelitos donde al colocar muestras de saliva u orina se generan un código que al enviarlo por celular al hospital permite obtener resultados para diagnósticos recurrentes. Precisamente, donde creo que hay más carencias son en los grupos que viven en las áreas rurales, que carecen de servicios públicos o en seguridad ciudadana.

¿Qué aconseja a quién quiera innovar en esta área?

Le aconsejo que más que enamorarse de la solución, se enamore del problema. De lo contrario si se piensa el proyecto desde la tecnología es una buena forma de generar una solución vistosa pero inútil. Ya no se deben pensar los problemas de arriba hacia abajo sino que gracias a la tecnología se pueden incorporar a todos los grupos a los procesos de innovación.

Unir conocimiento con la necesidad.

Hace siete años, el BID hizo un llamado para innovación en inclusión económica para personas con discapacidad. Una señora pobre con problemas para desplazarse, que vivía en el área rural, dijo que en ese lugar las sillas de ruedas convencionales no servían por lo irregular del suelo, y las eléctricas tampoco porque no tenía los recursos para su mantenimiento. Un ingeniero y profesor de robótica submarina del MIT ideó un diseño basado en bicicletas, que es más funcional que otros modelos. Su creación es considerada la mejor silla de ruedas para personas de bajo recursos.

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