INFORME

Inclusión laboral, una práctica que se limita a pocas empresas

Hay puestos de reponedores, telefonistas, operadores en call centers y de vigilantes en centros comerciales; el Parlamento estudia un proyecto de ley que obliga al sector privado a ser inclusivo

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Securitas. Cuenta con 10 trabajadores con discapacidad motriz, tanto en clientes como en su sede central. (Foto: Gentileza Securitas)

Tiene 35 años y es operador de monitoreo en Securitas. Desarrolla su tarea sin impedimentos, pero reconoce que de vez en cuando se siente «observado». Es que este trabajador está en silla de ruedas desde que sufrió un accidente de tránsito en 2011 y le diagnosticaron cuadriplejia. Hoy es uno de los 10 trabajadores con discapacidad motriz (cuatro mujeres y seis hombres) que integra Securitas, compañía de seguridad que cuenta con un programa de «Vigilancia Inclusiva» para promover la inclusión en la plantilla de personas con y sin discapacidad.

Si bien casos como éste no son moneda corriente en Uruguay, es posible que pronto lo sean. En la Comisión de Legislación de Trabajo en la Cámara de Diputados está a estudio un proyecto de ley que obliga a empresas privadas y Personas Públicas no Estatales —con más de 25 trabajadores— a emplear un mínimo de 4% de la totalidad sus trabajadores.

Hasta el momento, solo el Estado está obligado desde 2010 a que un 4% de sus trabajadores contratados sean personas con discapacidad. Esa obligación que estableció la ley 18.651 aún no se cumplió. En 2015 ingresaron 22 personas con estas características, solo un 0,33%, según la Oficina Nacional del Servicio Civil.

Desafío operativo.

La coordinadora del programa «Vigilancia Inclusiva» de Securitas, Soledad Collazo, indicó que el objetivo para este año es incluir 12 personas más. Aseguró que, además de crear un buen ambiente laboral, «está demostrado que estas personas minimizan los siniestros por la altura de visión en la que están» (de las carteras, por ejemplo).

Quienes integran hoy el programa tienen una edad promedio de 33 años, desempeñan tareas de guardia de seguridad y telefonista en Montevideo Shopping y Costa Urbana Shopping, en el Parque de la Amistad y en la sede de la firma.

Lograr que el programa funcione en un 100% no fue tarea sencilla. «Comenzó en la sede de Colombia, se formalizó en Latinoamérica en 2011 y acá se implementó en 2013. No había mucha información y para conocer del tema creamos redes con la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad, la Intendencia de Montevideo y el Ministerio de Desarrollo (Mides)», recordó Collazo.

Luego, llegó la hora de preparar la empresa. Además de la capacitación y sensibilización interna y realizar talleres para sus clientes, Securitas implementó cambios en la estructura de su sede, con un baño adaptado y una rampa. «Se hizo accesible la planta baja de la empresa y ahora los cursos de ingreso se dictan en esa sede», apuntó Collazo.

Para la cadena de supermercados Ta-Ta, incluir a jóvenes con síndrome de Down desde hace 15 años le ha aportado en integración. «Su entusiasmo por superarse y aportar a la misma misión que sus compañeros hace que sean inspiración para los demás, a la vez que genera un vínculo diferencial con el cliente, con quien interactúa y apoya», explicó Verónica Torres, jefa del equipo de Desarrollo Organizacional de Ta-Ta. En la actualidad, son 22 los jóvenes con este síndrome que integran el equipo en todo el país, 11 en el Interior y 11 en la capital. Llevan adelante tareas como reposición de mercadería, revisión y colocación de precios, colocación de alarmas y atención al cliente, entre otras.

En la empresa de artículos para mantenimiento y decoración del hogar Mr Bricolage, son seis los trabajadores con discapacidad intelectual. La compañía lanzó su «Programa de inserción laboral y apoyo a los jóvenes» en el año 2000, cuando se contrató al primer operario.

Las tareas que desempeñan estos trabajadores «son rutinarias» —como embolsado, colocación de señuelos, ordenado de mercadería fuera de lugar, acompañar clientes al vehículo—, dijo Carolina Canil, responsable de comunicación, marketing y responsabilidad social empresaria (RSE) de la empresa. No obstante, destacó que los empleados mantienen la misma concentración y entusiasmo durante todo el horario que cumplen «de modo ejemplar», además de no faltar.

El caso de VTS Contact Center se diferencia de los anteriores en que su esencia es 100% inclusiva. La empresa fue creada en 2014 por iniciativa de Analía Oriani y Martín Sánchez, que padecen discapacidad visual (ceguera y baja visión). Un 60% de sus trabajadores poseen algún tipo de discapacidad y son mayores de 45 años, ejemplificó Oriani. Por ello, el espacio de trabajo fue adaptado con accesibilidad en los baños, ascensor, software para ciegos y señalización especial para ciegos en la vereda que anuncia la entrada.

Oriani destacó que las personas ciegas desarrollan la tarea de call center mejor que alguien vidente, porque «tienen un gran poder de escucha y perciben mejor si el cliente está enojado o molesto». Sin embargo, reconoció que es difícil captar clientes fijos tanto por el tamaño de firma como «porque a las compañías les cuesta confiar en la calidad del trabajo que brindamos».

Proceso de selección.

Uno de las dificultades que han enfrentado estas empresas es el proceso de selección. En general acuden a instituciones públicas y privadas, asociaciones que trabajan con personas con discapacidad o apelan a publicar avisos clasificados, las redes sociales o contactos personales.

En Ta-Ta, las postulaciones las hacen los jóvenes, sus familias o la Asociación Down del Uruguay. En cada caso se hace un trabajo previo para conocer a la persona, su familia y entorno, y buscar así el local adecuado para que pueda desarrollarse de la mejor manera, indicó Torres. Además, desde su inclusión, los líderes de cada local juegan un papel clave para guiarlos en su nueva función.

Para Collazo, de Securitas, si bien hay más herramientas la tarea no es sencilla. «Hay pocos lugares para contactar a personas con discapacidad. Hemos puesto avisos en clasificados y desde este año trabajamos con la Fundación Bensadoun Laurent —organización sin fines de lucro comprometida con la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad— e incluso ahora hicimos un video para difundir en nuestras redes», apuntó. Además, en Securitas el proceso de búsqueda en ocasiones es por demanda de estos perfiles. «A veces conseguimos clientes que tienen la infraestructura y el perfil para ellos y en base a eso hacemos el perfil del trabajador. O si no, tenemos a la persona y le buscamos el lugar adecuado», explicó Collazo.

Mr. Bricolage, en tanto, desde 2014 recurre al Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis), que capacita, prepara, selecciona y monitorea el proceso de inserción.

Por su parte, la opción de VTS Contact Center es a través de vínculos con instituciones como la Secretaria de Discapacidad de la Intendencia de Montevideo, llamados específicos junto al Observatorio Nacional de Personas con Discapacidad y contactos personales. «No es fácil, las personas con discapacidad no conocen las posibilidades», remarcó Oriani.

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