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Tras la huella digital del usuario

El smartphone se puso en el centro; por allí pasan la comunicación, el trabajo, la vida social y los datos que genera son una oportunidad para innovar.

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Datos. Pasan a ser clave para ofrecer mejores servicios. Los jóvenes son los más propensos a darlos.

Datos, datos y más datos. Esto es lo que genera el incremento del uso de Internet. Ya sea para comunicarse, para trabajar, para elegir donde vacacionar, pagar una factura, pedir comida o hacer un trámite, la red de redes absorbe millones de datos que flotan a la espera de que alguien los rescate.

En este contexto, el smartphone ocupa un lugar privilegiado. Por ahí pasa la vida y el trabajo, motivado por la ubicuidad, la inmediatez y la comodidad, aseguró Martín Naor, fundador y CEO de Infocorp. Para que esto funcione mejor, el uso de los datos de las personas es clave. "Por ejemplo, Google usa como producto a las personas y los datos son los commodities para vender publicidad", graficó Naor.

En realidad, lo que se ofrece es comodidad a cambio de información, y eso se traduce en experiencia de usuario, indicó Pablo Brenner, country manager de Globant Uruguay. Ejemplos claros son Netflix y Amazon, que usan los datos para ofrecer productos similares a los gustos y costumbres de cada persona que utiliza sus servicios, porque se compite con la experiencia de usuario, aseguró.

El correcto uso de esos datos será lo que permitirá agilidad y velocidad para hacer más cosas, explicó el gerente comercial de Samsung Uruguay, Tacuabé Terradas. "En la medida que las personas desarrollan más acciones en su celular, la experiencia crece y sube un plano".

Y si bien esa transferencia aún tiene resistencia en generaciones más "viejas", las perspectivas son auspiciosas. "Las nuevas generaciones ya tienen una expectativa menor de lo que es privacidad, porque viven en un mundo virtual donde están dispuestos a compartir información", dijo Naor.

Además, se están acostumbrando a recibir productos y servicios de calidad a cambio de información, dijo Brenner. Es que, en la balanza pesa cada vez más el platillo de los beneficios. Por ejemplo, la aplicación Paganza envía una notificación sobre cuándo llega la próxima factura. "Uno puede decir: ‘están mirando mi información privada’, pero me sirve que me lo recuerden y veo que esa información no es tan secreta", dijo Brenner.

Oportunidades.

Con estos datos en la mano y la posibilidad de cruzarlos se afina la experiencia del usuario y la oportunidad de ofrecer un servicio o producto a medida. Así, saber qué consume un usuario, qué películas, series o libros le gustan, cuánto gasta, dónde vive, cuántas veces sale al mes y qué tipo de ropa compra puede ser la diferencia entre brindar una buena experiencia de usuario. En definitiva, vender o no.

En el ámbito financiero eso se traduce en generar experiencias relevantes y específicas desde el punto de vista geográfico, social y de gustos, aseguró Naor, para quien ya no basta con avisar al usuario dónde está el cajero más cercano, ahora «hay que decirle que hay un descuento en un lugar que le gusta, o que sus amigos están en determinado lugar, o que alguien a quien respeta tuvo una mala experiencia en cierto lugar».

La tendencia de las soluciones financieras pasará entonces del personal finance (entender cómo gasto y en qué para predecir si puedo comprar algo) al social personal finance, donde lo que más interesa es si el gasto está alineado a los pares (amigos, familias, grupos de interés).

En el ámbito financiero, actualmente un banco mediano y grande que envía notificaciones por SMS gasta unos US$ 500.000 mensuales, dijo Naor. A su juicio, el futuro en los bancos es asociar el número de cédula con cuentas de Twitter y Facebook, y atender a los usuarios por estas redes. "Es más probable que el usuario le preste más atención a una notificación de su banco por Facebook que SMS". Y el smartphone será el principal canal. De hecho, en casi todos los países donde esta Infocorp, las transacciones por mobile superan las web y las físicas.

Epicentro.

En ese futuro, el smartphone tiene destinado ser el centro de cómputos por donde pasarán todos los datos que provendrán de varios aparatos o sensores que funcionarán conectados, como los wearables, electrodomésticos o autos.

Ese poder es claro para Samsung. Las personas aumentan las acciones que llevan adelante en los smartphones, lo que se traduce en la demanda de aparatos más avanzados. La firma utiliza la información que surge de los usos para ofrecer los modelos según cada mercado. En Uruguay, por ejemplo, los más básicos tienen como mínimo pantallas de 4 pulgadas (para navegar y usar aplicaciones), un fuerte procesador y una buena cámara, sobre todo frontal, explicó Terradas.

Esta conexión se da además con otros dispositivos y sensores. Porque, a entender de Terradas, las personas están más dispuestas a dar sus datos para tener confort, calidad de vida y aprovechar mejor el uso de tiempo. Y la gran oportunidad de la empresa está en desarrollar ese equipamiento, como por ejemplo electrodomésticos que indiquen cuándo se termina un producto y automáticamente hagan el pedido al supermercado.

"Queremos un hogar conectado y fácil de usar. Me imagino una mayor calidad de vida a través de elementos electrónicos que permitan administrar la vida y la oficina, para dedicar más tiempo a uno mismo y tomar decisiones más rápido, como por ejemplo para llegar a un lugar más rápido para tomar un café y que al llegar el lugar esté calentito. Y esto es gracias a la conexión de auto, casa y oficina con el smartphone como centro", concluyó.

De esta forma, los datos circularán y serán moneda de intercambio para ofrecer publicidad, productos o un sinfín de promociones según el perfil, las costumbres y hasta la forma de comprar del usuario. Porque, en definitiva, el cliente siempre tiene la razón.

En 2015 el mercado de wearables se incrementará 173%.

Según datos de la consultora IDC, este año se comercializarán 72,1 millones de wearables (relojes y pulseras inteligentes, por ejemplo) frente a los 26,4 millones alcanzados el año pasado, lo que significaría un incremento anual de 173%. Al mirarlo a largo plazo, el panorama se mantiene, ya que se espera un crecimiento interanual del 42,6% durante los próximos cinco años, y que se comercialicen en 2019 unos 155,7 millones de wearables.

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