GUSTAVO PÉREZ, SOCIO Y DIRECTOR DE BOMBAY FILMS

"Hoy tenés que repensar el negocio"

Su productora ha recibido varios premios publicitarios en los últimos años. En una coyuntura en que los presupuestos se han achicado, asegura que la búsqueda de mercados en el exterior ayuda a equilibrar los números.

Montevideano, 40 años. Estudió Diseño gráfico y Fotografía en la Universidad ORT y cine y producción audiovisual en la Escuela de Cine del Uruguay. Su carrera laboral comenzó en la agencia de publicidad Young & Rubicam. Esa experiencia lo acercó definitivamente a su pasión: el mundo del audiovisual. En 2011 abrió Bombay Films, empresa que en los últimos años ha recibido varios premios publicitarios, el más reciente fue hace unas semanas en el Desachate. Admite que la coyuntura del negocio ha cambiado con respecto a los inicios de la productora; los presupuestos se han achicado y hay más jugadores, lo cual acentúa la búsqueda de mercados en el exterior. Está casado y tiene una hija. En su tiempo libre disfruta de salir con amigos.

Era publicista, luego director en otra productora y en 2011 se lanzó con su propio proyecto. ¿Qué lo decidió a dar ese paso?

Cuando trabajaba en agencia como director creativo había áreas que me interesaban más que otras. La audiovisual era la que más me atraía; me interesaba mucho más pensar una pieza para televisión que otro formato. Cuando entré a Kafka (Films), el primer año fue de aprendizaje, pero cuando Andrés Castro, mi socio, me comentó la idea de abrir una productora surgió eso de decir «¿por qué no?». Y no me dio ni temor, ni duda, era algo como natural. Sabía en dónde estaba, no era algo nuevo, a diferencia de directores que quizás vienen del cine y sí les puede dar miedo abrir una productora, trabajar con agencias, algo que no entienden... Haber trabajado en el medio me lo simplificó bastante.

De todos modos no es lo mismo ser director audiovisual que estar al frente de una empresa. ¿Cómo fue la transición?

Además de lo que comentaba en la respuesta anterior, crear una marca era algo que me interesaba mucho. La experiencia como creativo me daba que podía hacerlo, entonces con Andrés nos separamos en roles diferentes; uno ejecutaba más la imagen de la marca, dónde nos teníamos que posicionar, sin dejar de lado la dirección. Éste era un punto importante para nosotros, porque lo primero y más importante en ese primer año fue decir dónde nos paramos. Y nuestra primera consigna fue: vayamos a competir con las grandes (productoras). Nunca nos pusimos a pensar si teníamos que empezar desde abajo. ¿Cómo lo haríamos? Con buen laburo, porque sabía lo que estaban pensando y lo que necesitaban las agencias. Entonces en ese punto fue como ponerme en el rol de empresario.

¿Qué atributos tiene Bombay como marca?

Son etapas distintas. (Pero) desde un principio, el diferencial siempre fue hacer lo diferente. Es decir, nos llegaba un guión, intentábamos darle un plus distinto a cómo estaba manejándose el aspecto audiovisual, trataba de aprovechar lo que sabía de la parte creativa, hablar con los creativos, proponerles incluso darle la vuelta al guión y jugársela, porque muchas veces cuando le tocás el guión, el creativo se siente invadido. Pero uno de los valores importantes que tuvo Bombay para crecer fue justamente eso, la pasión por buscar un diferencial.

¿Y en qué momento está hoy la productora?

Bombay está en una etapa de mucha apertura en el exterior. Hoy estamos con oficinas propias en Perú, Chile y Uruguay, además tenemos partners en algunos países como México y España. Pero también creo que hay como una tensión, más que nada porque en Uruguay existe una gran ansiedad también desde hace un par de años, con el tema de lo digital, los medios... entonces (frente a eso) las productoras tienen la posibilidad de salir al exterior y buscar nuevos mercados. Entonces esa cosa del diferencial que se buscaba acá se sigue teniendo pero también hay una «pata» fuerte en buscar, ser inteligente y posicionarte en otros mercados, que a su vez son diferentes al nuestro.

¿El personal técnico en Uruguay está capacitado para trabajar en rodajes que muchas veces provienen del exterior?

Uruguay no tiene absolutamente nada que envidiarle al resto de América Latina. La capacidad técnica creció muchísimo por la gran demanda de servicios de producción. Cuando viajás por Latinoamérica, te das cuenta que acá hay un nivel muy alto, por ejemplo, en los fotógrafos, que están trabajando mucho afuera.

¿Han invertido en equipos para afrontar las producciones?

No. Creo que la rental principal que hay acá es Musitelli y me parece que tampoco tiene nada que envidiarle a otras de Latinoamérica. Tiene un nivel muy alto, está lo último en cámaras, lentes. Entonces invertir en algo sería para proyectos mucho más chiquitos. Si invertís en una cámara sería para que hoy o mañana cuando te llegue un guión tengas una solución rápida por un tema de presupuesto.

La inversión publicitaria viene de unos años de caída a diferencia de cuando Bombay comenzó. ¿Cómo está afectando la coyuntura a las productoras?

Nuestra apertura fue en 2011, era otro momento. Hoy en día me pregunto qué hubiera pasado si ahora decidiera abrir Bombay. Creo que tuvimos una luz que nos dijo «abrí en este momento» y tuvimos tres años en los que hicimos una gran base de reels que nos sirvió mucho. Obviamente, estaba en otro nivel la inversión en medios y en producción. Entonces, sí, los últimos dos años se sintió más y por eso decía que hoy estamos en un momento diferente. Al bajar todo, a las productoras les toca de alguna forma. Y no solo eso (...) la competencia es aún más rara porque baja el mercado, pero se crean más productoras, entonces está buenísimo que crezca en Uruguay la producción audiovisual, lo que pasa es que te lleva a repensar el negocio que tenés y te exige mucho más tener una «pata» afuera, cosa de estar balanceado.

¿Qué expectativas tiene para este año?

En los primeros meses hubo menos proyectos que ahora. Como que se reacomodó un poco (la actividad) y empezó a crecer, se entró a equilibrar. Obviamente no son presupuestos como los que había antes, quizás son un 40% más bajos. La queja la escuchás en la calle, en el Desachate (pero) lo que tenés que hacer es ser inteligente en cómo plantear el tema y también ayudar para que tampoco se genere un caos sicológico. Si se llega a la sicología de «aquel no invierte, yo no invierto» y todos sacamos… ahí sí, ése es el peor ejercicio que podés hacer.

Entre las agencias se prevé una depuración del mercado porque la torta se ha achicado. ¿Avizora un caso similar en su rubro?

A nivel de agencias, creo que van a seguir existiendo algunas grandes, tres o cuatro, pero el resto va a tener que buscarle la vuelta para hacer su negocio de otra forma. Para mí el mercado puede soportar hasta cierto punto, a no ser que las agencias puedan empezar a trabajar para el exterior. A nivel de productoras, el margen es diferente, porque cuando no tienen un gran presupuesto o trabajan desde su casa, creo que tampoco tienen una pérdida muy grande, pueden trabajar a distancia, ir al exterior y trabajar acá, entonces se soporta más. Con las productoras grandes puede suceder lo mismo que con las agencias. Puede haber dos o tres, pero no cinco, si no tenés que salir a buscar mercados afuera, que es lo que puede equilibrar la balanza.

¿Cómo es ir a traer producciones, conseguir trabajo afuera?

Es difícil hoy en día ganar un proyecto y traerlo al Uruguay. En América Latina no están tan arriba a nivel económico. Entonces casi siempre se da que filmás mucho en los países. ¿Cómo ganás los proyectos? Siempre las presentaciones son por Skype y creo que la gran diferencia es que se te exige un nivel un poco más alto. Igual, Uruguay está muy bien posicionado. Hay mercados donde es más fácil entrar y otros que son más difíciles, obviamente. (También) hay que tener contactos. Hoy en día o sos muy creativo o tenés muchos contactos. Son los dos puntos importantes, las dos bases del negocio. Si tenés las dos estás del otro lado.

¿Cómo es la relación con las otras productoras?

En general, desde que abrimos las productoras de acá nos recibieron bien. Es más, con algunas tenemos proyectos en común porque muchas veces en el exterior nos volvemos más fuertes por estar juntos. Hay una relación bastante sana. (El mercado) es competitivo porque el negocio es negocio y se tiene que ganar. Hay otro punto importante y es que antes se producía y se buscaba lo mejor para el proyecto. Cuando nos dan el guión, hacemos una devolución de cómo lo vemos y lo desarrollamos. Hoy en día sigue existiendo eso, pero está más fuerte la parte económica que si lo hacen de la mejor manera. Eso tiene que ver con la ansiedad que te decía, (la de) no darle tiempo al cliente y que se produzca ya. Hay algo ahí en la calidad, que me parece que no se está perdiendo pero que hay que trabajar un poco eso. Creo que no hay que perderse en la obsesión de lo económico porque podés salir con algo que quizás le juega en contra a la marca.

¿Qué cosas tiene por mejorar la industria audiovisual local?

En cuanto a la producción y la calidad audiovisual de lo que veo que produce Uruguay, creo que en foto está en un buen nivel, y en realización creo que a veces nos contaminamos un poco de más con tanta información visual y perdemos el foco de qué querés contar y cómo contarlo, (el hecho) que haya una base sólida en eso y no que (solo) quede lindo. Eso sucede también en las ideas, hay como un margen de contaminación en el hecho de absorber muchas cosas de Internet, de ver muchos avisos, entonces terminás como adaptando comerciales a tu comercial. Está bien, creo que hay creatividad en eso pero a veces se pierde la idea narrativa en sí. Me parece que eso (la idea) es lo bueno, lo más simple y a la vez lo que tiene más valor.

Desde la publicidad se presenta al contenido como una clave de la estrategia de una marca. ¿Ustedes como productora también se están enfocando en eso?

Creo que hay como una tendencia a entender qué es contenido, cómo una marca puede funcionar ahí y cuál es el soporte de estructura que se necesitaría para hacer un contenido. Porque un contenido puede ser una serie para una marca, pero eso implica que hay que tener dinero para hacerla. Entonces lleva un estudio esa palabra, porque se utiliza pero tampoco es que se entienda bien qué es lo que significa. Me parece que contenido significa la apertura hacia algo más, no quedarte en el comercial. Hay que estudiarlo bastante y observar cómo puede ayudar a una marca. Tiene que tener una idea (detrás) y ver si aplica para contenidos.

«Los premios son una vía de comunicación que nos sirve con clientes»

La productora ha ganado varios premios entre el Desachate, las Campanas de Oro y el Ojo de Iberoamérica. ¿Sirven para concretar negocios?

Creo que vale por varios lados. A todo el mundo le gusta ganar premios, no creo que haya nadie a quien no le guste. También lo veo como un punto para autoexigirte estar en un nivel. Más allá de que el Desachate y la Campana de Oro sean festivales en Uruguay, permiten medirte con el medio, y en el caso del Ojo de Iberoamérica, medirte afuera. Y también te da idea de cómo los de afuera ven tu trabajo. Eso es una información muy buena. Nosotros fuimos la mejor productora audiovisual por cuarto año desde que empezó la categoría en el Desachate, y en El Ojo es el tercer año que ganamos y me parece que hay una búsqueda de intentar mantener un nivel tanto afuera como acá. Por supuesto, los premios les sirven a las agencias y a las productoras para hablar. Sirve para decir: «Hola, hicimos esto, ganó, me parece que estamos en un buen lugar, confiá en nosotros». Los premios te ponen muy contento, pero es un modo de comunicación que nos sirve para los clientes.

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