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Hostels acomodan el cuerpo y se encaminan a la formalización

El sector ya no es tan rentable y algunos pioneros empiezan a cerrar puertas; solo cinco de los 28 albergues operando en Montevideo están registrados en el Mintur y se analiza cambiar normas.

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Huéspedes. Se necesita un 30% de ocupación para cubrir costos operativos. (Foto: Agustín Martínez)

El tsunami de hostels que inundó el mercado del alojamiento turístico en Montevideo hasta los años pico 2011-2012 cuando empezó a retroceder por múltiples factores, termina de retirarse ahora dejando un panorama nuevo y desafiante, y en él, solo una veintena de hostels, de entre los más de 40 que compitieron en aquellos años, se mantiene a flote y la sigue remando.

Operadores coinciden en que hubo una depuración de hostels que nacieron del oportunismo y la informalidad, más como pasatiempo juvenil que como empresas serias, pero también en que hubo cierres decididos profesionalmente por empresas establecidas, como Red Hostel, que no tuvieron pérdidas ni dejaron "muertos" que lamentar. Además, la franquicia de Che Largarto Montevideo está a la venta y, oficiosamente, también las llaves de Port Montevideo Hostel y del Bulevar Sarandí. Aún en este escenario desalentador, otros como Brother’s Hostel apuestan a abrir.

Pioneros.

Jorge Varela anunció el cierre de Red Hostel el 12 de mayo en su página de Facebook, pero la decisión de hacerlo fue anterior. "Ya en 2013 registramos síntomas de que el negocio a largo plazo dejaría de ser rentable y que tendría pocas chances de volver a serlo si el sector seguía creciendo sin fiscalización", indicó.

Varela fue pionero en el rubro, cuando en 2005 se instaló cerca de la Intendencia de Montevideo. A su juicio, fueron muchos los factores que apuntalaron el cierre de su albergue, primero temporariamente, durante el invierno pasado y ahora definitivo: "Pesó la falta de competitividad a nivel regional y la carestía de Uruguay como país. A nivel mundial hay una tarifa límite que no puede excederse, porque el público de hostels, en su mayoría estudiantes universitarios, es muy sensible a ella. También influyeron los elevados costos de estructura, servicios y personal que paga un hostel formal frente al informalismo que pauperizó el sector".

La misma visión de la coyuntura tiene otro pionero, Federico Lavagna, dueño de la cadena de hostels El Viajero. "Este fue un buen negocio cuando arrancamos, hoy no. Cuando el mercado se atomizó perdimos plata y muchos tuvieron que cerrar. Yo tuve más espalda", indicó.

Emprendedor nato, el también fundador de Sinergia Cowork abrió su primer hostel inmediatamente después que Varela el suyo, y en lo sucesivo inauguró uno por año en cada punto turístico de Uruguay, en Paraguay y en octubre sumará el cuarto en Colombia.

"Tener una cadena te da otra capacidad de maniobra, pero durante años saqué plata de uno para cubrir a otro, nos deshicimos de alguno y cerramos temporariamente otros. Hoy la cantidad de hostels que quedan está bien. Llegamos a fin de mes, pero solo si hacemos las cosas bien levantaremos cabeza", dijo Lavagna.

El empresario entiende que el mercado seguirá "complicado como mínimo dos años más", porque los brasileños "ya ni siquiera reemplazan en parte a los argentinos y los gringos vienen cada vez menos al sur, porque el país es demasiado caro", agregó.

Las estadísticas del Ministerio de Turismo (Mintur) revelan que los visitantes alojados en hostels en Montevideo fueron 37.672 el año pasado, luego de 27.780 en 2013 y 33.710 en 2012, pero para los operadores consultados estos números no reflejan la realidad. "Si fueran reales tendríamos menos de dos huéspedes por día, considerando todos los hostels que hay. Y con esos números, ya todos habríamos cerrado", aseguró Varela.

Negocios sanos.

Según la Cámara de Hostels de Montevideo, que integran hoy 15 establecimientos de ese tipo y un bed and breakfast, sus miembros aportan unas 600 camas al mercado turístico de la ciudad. Las tarifas, que acordaron mantener en la medida de lo posible ajustadas a precios internacionales, van de US$ 16 a US$ 22,50 para habitaciones compartidas y hasta US$ 60, para las privadas.

Ana Oliva, integrante de la directiva de la Cámara y propietaria de Contraluz Art Hostel (con tres años de actividad en Parque Rodó), estima que un 30% de ocupación, "mantiene el negocio sano; un buen verano supone un 85% de ocupación".

Sin embargo, para Anthony Murad, que abrió junto a su familia Brother’s Hostels hace seis meses, es otro el mínimo que cubre sus costos. "Tenemos 40 camas, pero queremos elevar el número a 60, porque a duras penas tenemos 15 huéspedes diarios, que es el número con que salimos empatados", dice.

Los Murad están evaluando cómo continuar: "Si el movimiento no repunta veremos... Explotaremos la casa en otro rubro2.

Según la oferta de las centrales globales de reserva Booking y Hostelworld, que surten el 95% de los alberguistas, existen en Montevideo 28 hostels en actividad. Sin embargo, solo cinco de ellos —El Viajero, Ukelele Hostel, Contraluz Art Hostel, Montevideo Hostel y Pocitos Hostel— aparecen listados en el Registro de Operadores del Mintur, que es obligatorio.

Consultado por esa notoria ausencia, fuentes de esa cartera explicaron que la fiscalización entró en una especie de stand by hace un tiempo, a pedido expreso de los operadores que, agrupados ad hoc en la Cámara de Hostels, solicitaron la revisión de la norma para adecuarla a la práctica.

El decreto de 2006, que regula a albergues y fue elaborado entre el Mintur y los primeros operadores según estándares internacionales, resulta muy exigente para la forma en que hoy se desarrolla la actividad, sobre todo respecto a requisitos de infraestructura y servicios.

No obstante, Varela quiebra una lanza "por el esfuerzo que significó establecer esa normativa". "En los primeros años se trabajó muy bien con las autoridades buscando la formalización y profesionalización del sector", dijo. Por ello cree que no habría que flexibilizar la norma, sino solo adecuarla, "sin nivelar para abajo".

Ahora, el ministerio está redondeando el borrador en coordinación con la Intendencia de Montevideo y la Cámara, que elevará al nuevo Congreso de Intendentes, cuando quede constituido. "Tenemos premura en que salga la norma, pero no fecha. Cuando sea adecuada saldremos a fiscalizar", dijo el vocero.

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