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Hong Kong: un gran trampolín hacia el continente asiático

Es el segundo destino del mundo con más inversiones extranjeras; sus bajos impuestos y la agilidad para armar sociedades la hacen un puente para que las pymes se acerquen a la China continental.

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Corporaciones. Unas 3.800 del continente asiático están instaladas en esta ciudad, según datos de Invest Hong Kong. (Foto: Shutterstock)

Muchos la definen como la puerta de entrada a China; algunos van más allá y dicen de Asia. Pero tal vez la figura más exacta sea la de un trampolín: el pequeño territorio de 1.108 km2 y sus 7 millones de habitantes reciben cada año 70 millones de turistas —la gran mayoría de China continental— por lo que «la región administrativa especial» se vuelve una vidriera privilegiada.

Desembarcar aquí con productos es clave: Hong Kong es, para millones de chinos, la primera oportunidad para probar «lo nuevo». Es el sitio ideal para dar el primer paso de acercamiento con la cultura occidental que tanto les fascina y que luego buscarán en las góndolas de China continental. Bajo el concepto negociado de «un país, dos sistemas», Hong Kong controla todos los aspectos de su gobierno excepto sus relaciones internacionales y asuntos de defensa.

¿Por qué incluir Hong Kong en el periplo? Paula Ortega, gerente de Productos de Comercio Exterior en Argentina del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) —el mayor del mundo por capitalización de mercado— explica que por sus características, Hong Kong facilita «la entrada cultural». «Su visión y forma de hacer negocios es mucho más cercana a las costumbres occidentales, pero al mismo tiempo son parte de China y por lo tanto manejan también sus códigos y costumbres», dice.

Hong Kong se vuelve de ese modo una suerte de decodificador para las partes y un gran facilitador. «Después de todo lo que vimos queda claro que la parte operativa es aquí mucho más sencilla y que desembarcar acá es una buena manera de comenzar —o una buena puerta de entrada— para las pymes. Es un mercado más amigable por su forma de operar y tamaño, una buena manera de acercarse a China continental», agrega.

Parecido no es igual.

¿Cuáles son las principales diferencias desde el punto de vista empresario entre Hong Kong y China? Según el cónsul argentino en Hong Kong, Gustavo Fazzari, el punto central pasa por el sistema jurídico: «En Hong Kong está basado en el Common Law (el derecho anglosajón) y ese sistema es independiente del poder político. Hay una separación de los poderes y eso le otorga al empresario que quiera sentar bases aquí una real garantía de transparencia».

Esa, entre otras características, hizo del lugar la sede preferida para las oficinas regionales de muchas empresas, especialmente aquellas que desean llegar a los mercados de consumo en el continente.

Según datos de Invest Hong Kong, el departamento gubernamental de la región administrativa especial responsable de la inversión extranjera directa, alrededor de 3.800 corporaciones del continente están instaladas aquí.

Jimmy Chiang, director general asociado del organismo, destacó que de acuerdo con datos de Naciones Unidas, Hong Kong ocupó el año pasado el segundo lugar en el mundo como destino de inversiones extranjeras.

«Se preguntarán cómo puede ser que una economía tan chica logre esto. La respuesta es muy simple: Hong Kong es el superconector entre China y el mundo, y eso lo ha transformado en uno de los mejores lugares para estar y hacer negocios», contó. Y recordó que hace 23 años que Hong Kong lidera el Índice de Libertad Económica elaborado por la Fundación Heritage. «También somos la economía más competitiva del mundo», dijo con orgullo.

Pocos impuestos.

Otro de los elementos que destacan a la hora de enumerar las fortalezas de este destino es el sistema tributario, uno de los más simples del planeta, aseguran. Los únicos impuestos vigentes son: 15% sobre los salarios y 16,5% sobre las ganancias. No hay IVA, impuesto sobre las ganancias de capital o a las ventas.

Aquí es posible armar sociedades de modo muy sencillo, en tiempo récord y operar sin problemas en cuestión de horas, explicaron los representantes de CW CPA, un estudio que se dedica al tema. Hay, principalmente, tres tipos de sociedades para operar en Hong Kong: una oficina de representación, una joint venture o empresas de propiedad total de extranjeros (Hong Kong Limited).

Hong Kong es uno de los principales exportadores de mercaderías del mundo (tiene un acuerdo de libre comercio con China por lo que todo ingresa al continente con arancel cero), y un eficiente sistema logístico. Su aeropuerto es una aeroisla de 1.245 hectáreas ganadas al mar a las que actualmente se están agregando otras 750, y estiman que en dos años terminarán la tercera pista y con eso, dicen, estará cubierta la demanda hasta 2040. Además, un túnel de más de 2 km bajo el mar lo conecta con la ciudad y mueve más de 4 millones de toneladas por año. A su vez, el puerto de contenedores es uno de los más importantes del mundo (maneja unos 20 millones de TEU anuales y opera 340 líneas marítimas que van a 470 destinos).

Ciudad vertical.

Si bien es cierto que el poco espacio disponible se aprovecha al máximo —se describe a esta moderna ciudad como una «ciudad vertical» en la que es habitual ingresar a un edificio por una calle, en un nivel, y salir a la altura del quinto piso a otra calle, y comunicarse internamente con un shopping u otra torre— la escasez del terreno hace que el precio de las propiedades sea elevadísimo (un apartamento de 100 m2 en la zona céntrica puede valer US$ 5 millones) y que los hongkoneses importen el 95% de los alimentos que consumen, ilustró Fazzari.

Con un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de US$ 42.100, más del 90% proviene del sector de servicios. Hong Kong es uno de los principales exportadores mundiales de prendas de vestir, relojes, juguetes y productos electrónicos y logró transformar lo que hace 180 años era una isla salvaje con 4.000 habitantes —en su mayoría pescadores— en la octava economía comercial del mundo y el tercer centro financiero global (después de Nueva York y Londres).

Su ubicación geográfica es otro de los valores agregados: está a cuatro horas de vuelo de los principales mercados asiáticos y a cinco de la mitad de la población del mundo.

Mitigar riesgos.

«El 57% de las inversiones que se concretan en China se hacen vía Hong Kong», aseguró la directora de Relaciones Internacionales de Hong Kong Trade, el organismo oficial encargado de la promoción comercial. Ese organismo recibe 650 misiones de empresarios cada año y es el principal nexo para las pymes hongkonesas que quieren buscar contrapartes y socios en el mundo.

De hecho, esta ciudad es reconocida como la capital de ferias en Asia. Cada año el Hong Kong Trade Development Council organiza más de 30 ferias internacionales de casi todos los rubros que atraen a más de 600.000 visitantes que se conectan con unos 30.000 proveedores de productos de gran calidad.

En síntesis, al encanto de su paisaje, sus playas y la facilidad de la comunicación (además de cantonés aquí el inglés también es lengua oficial y a diferencia de lo que ocurre en China continental su uso es generalizado), Hong Kong ofrece para quienes quieran hacer negocios una larga lista de atractivos. 

Mercado potencial con la dimensión de medio mundo.

«Demográficamente si sumamos la población de China e India en la zona hay 2.500 millones de habitantes. Si a eso se le añaden los 200 millones que viven en Indonesia y algunos países más de la región asiática estamos frente a más de la mitad de la población mundial. Esos números alcanzan para entender la importancia de esta zona y el potencial de su demanda», indicó el cónsul argentino, Gustavo Fazzari.

Hong Kong es hoy el tercer socio comercial para América latina (en 2015 el intercambio comercial fue de US$ 1.181 millones). Más del 66% de las ventas hacia nuestra región (66,6%) son equipamientos de telecomunicaciones. (La Nación / GDA)

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