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El gran salto de Youtube

Las iniciativas de la plataforma de videos de Google para llegar a las masas explicadas por Shiva Rajaraman, su director de gestión de proyectos.

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Arriesgado. "La clave es no ser conservador", asegura Rajaraman.

Vestido con un traje presurizado más parecido al de un astronauta que al de un paracaidista, el aventurero austríaco Felix Baumgartner se puso de pie sobre una plataforma ubicada a 39.045 metros de altura en Roswell (Nuevo México, EE.UU.). Su ascenso en una cápsula espacial, impulsada por un globo aerostático, había demandado dos horas y media. Luego de un par de años de preparativos, había llegado el momento de saltar, y también el de sobrevivir a la caída desde la distancia más larga y a la máxima velocidad vertical jamás intentada por una persona.

«Sé que el mundo entero está mirándome», dijo Baumgartner segundos antes de lanzarse al vacío. Su percepción no era exagerada, ya que el 14 de octubre de 2012, fecha de la etapa más peligrosa del proyecto —bautizado «Red Bull Stratos» por su patrocinadora, la bebida energética del mismo nombre—, la transmisión en vivo a través de YouTube superó los 8 millones de views simultáneas. Según Shiva Rajaraman, director de gestión de proyectos del sitio web de videos, la cifra equivalía al 8% de todo el tráfico de Internet de ese momento.

El volumen de audiencia alcanzado por YouTube constituyó un récord y un hito en la historia de la compañía, cuyo rol se ha expandido desde un depósito de videos virales de mascotas hasta convertirse en la herramienta preferida de espectadores de videos de mayor duración en toda clase de dispositivos: computadoras de escritorio, tabletas, teléfonos móviles y televisores de alta definición.

«Sabemos que si podemos hacer cosas fenomenales estaremos en condiciones de llegar a las masas», dijo Rajaraman durante su exposición en la reciente conferencia [email protected] La presentación del ejecutivo, respaldada con recursos multimedia, abordó varios temas. Empezó comentando el fenómeno mundial «Gangnam Style» de la estrella pop surcoreana Psy, y mediante un gráfico animado mostró cómo el video musical dejó de ser una novedad para transformarse rápidamente en un éxito global. Después se refirió al sistema Content ID, con el cual YouTube escanea y toma las huellas de contenidos protegidos por derechos de autor, con el propósito de darles a los propietarios la oportunidad de bloquearlos, o bien monetizarlos.

Más delante, Rajaraman habló de los anuncios de video TrueView, que los usuarios de YouTube pueden saltear luego de cinco segundos —los anunciantes pagan solo cuando transcurren al menos 30 segundos de la publicidad—, y que también les permiten a los espectadores optar entre diferentes anuncios, elegir si quieren ver el spot antes de un video o tener cortes comerciales intercalados. «Aunque en apariencia no se trata de un gran logro de ingeniería, es algo realmente poderoso», subrayó Rajaraman. «En el modelo publicitario tradicional, la meta es decir ‘podrá gustarle o no mi anuncio, pero encontraré la forma de mostrárselo cientos de veces’. No hay feedback de calidad en ese esquema». En cambio, al permitir que el comercial pueda saltearse, según Rajaraman se obtiene el feedback de los espectadores: si no pasan por alto el anuncio es porque se han involucrado con el contenido promocionado. «Hay que competir para despertar la atención de los consumidores desde el comienzo del video», añade.

Colaboración masiva

Mientras tanto, la experiencia del usuario ha seguido evolucionando. De acuerdo con Rajaraman, gran parte de la audiencia de un creador de contenidos proviene de países diferentes de aquel donde reside. El 80% de las visitas a YouTube, por ejemplo, ocurren fuera de EE.UU. La implementación de un traductor automático, más allá de que su precisión varíe, ha facilitado ese fenómeno.

Al mismo tiempo, la empresa está haciendo pruebas con la metodología de crowdsourcing para el subtitulado de videos. «No hay manera en que una computadora pueda hacerlo bien —apunta Rajaraman—; pero sabemos que gracias a nuestro alcance, a otras personas les resulta más fácil colaborar en la traducción. Particularmente cuando se trata de tecnología, no hay que olvidar al factor humano».

¿YouTube en el televisor?

Desde que la empresa cobró notoriedad, un interrogante persistente ha sido cuál debería ser su plataforma de consumo. Y, específicamente, si YouTube debería estar en los televisores. Porque un gran porcentaje de los videos que eligen los usuarios, como explica Rajaraman, son de larga duración. La compañía tiene algunas tácticas para llegar al living de los hogares. Una de ellas fue establecer acuerdos con todas las consolas de juego y todos los televisores inteligentes (o conectados). Pero, por otro lado, los directivos de YouTube eran conscientes de que, en el mundo, solo un número limitado de personas tienen televisores inteligentes, mientras que todas tienen un teléfono en sus bolsillos. «Esa realidad nos llevó a preguntarnos qué pasaría si extrapoláramos la experiencia, de los teléfonos a la TV», dice Rajaraman. La idea comenzó a tomar vuelo cuando él y sus colegas advirtieron, hace un año, que más del 50% de todo el tráfico de YouTube de Corea provenía de teléfonos móviles.

Durante su conferencia, Rajaraman proyectó en la pantalla un comercial de un minuto hecho para promocionar el Chromecast de Google, un pequeño decodificador multimedia que, cuando se enchufa en el puerto HDMI de un televisor de alta definición (y a un puerto USB para abastecerse de energía externa), se conecta con los servicios de Google, incluyendo a YouTube. La correspondiente aplicación para Chromecast convierte a un teléfono con sistema operativo Android o iOS en un control remoto intuitivo: cuando un usuario presiona el botón Chromecast —integrado en la aplicación para YouTube de esos teléfonos— mientras mira un video, la TV se encenderá y seguirá reproduciéndolo. A un precio accesible (US$ 35), Chromecast ofrece una manera simple de ver YouTube en televisores HD. El dispositivo también permite reproducir contenidos desde servicios como Netflix, Pandora y HBO Go. En 2013, la revista Time destacó a Chromecast como el artefacto del año, con un precio que invita a la compra impulsiva.

Más allá de lo imposible

Una actitud típica de las compañías de tecnología es oponerse a cualquier expresión de imposibilidad. Y, como dice Rajaraman, «siempre hay que apuntar a algo verdaderamente grande. La clave es no ser conservador».

En el despegue del globo de Red Bull Stratos, YouTube reportó una cifra de 500.000 usuarios conectados a la transmisión en vivo. En el momento en que la cápsula superó los 10.500 metros de altura, el número superó los 2,2 millones de usuarios online.

Cuando Baumgartner superó los 30.500 metros, la audiencia conectada había ascendido a 5 millones. Y cuando llegó a la plataforma, a 39.045 metros, YouTube soportaba más de 8 millones de views simultáneas.

«Tenemos que empezar a pensar en cómo funciona Internet para soportar un tráfico semejante», plantea Rajaraman. «Los eventos que logramos hacer son un desafío divertido en materia de ingeniería; algo fantástico para nosotros, y que disfrutamos mucho. Pero, a la vez, son muy intimidantes, como la mayoría de las grandes cosas que vendrán». (WOBI)

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