NEGOCIOS

Gonzalo de Azpitarte se embarcó en el mundo de los «billetes digitales»

El exgerente general de IBM ahora representa a Roberto Giori Company en América Latina.

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Visión conjunta. Gonzalo de Azpitarte y Roberto Giori buscan impulsar el billete digital por el mundo. (Foto: Marcelo Bonjour)

El 31 de marzo, y tras 28 años en IBM, Gonzalo de Azpitarte dejó su cargo como gerente general. Al otro día se tomó un avión y recorrió siete países de América Central. Pero no fueron vacaciones. Fue su primer día como responsable de negocio de Roberto Giori Company para América Latina (excepto México), una firma suiza que promueve el uso de billetes digitales en los bancos centrales.

«Decidí aceptar la opción de prejubilación de IBM que existe para ciertos empleados que llegan a los 55 años porque me sentía lo suficientemente joven. Y hace unos años venía conversando con Giori porque él estaba desarrollando su proyecto con IBM y (Giori) me quería dentro», explicó De Azpitarte.

Para el exIBM, comenzar inmediatamente en su nuevo proyecto le ayudó a que «la separación» no fuera «tan dolorosa», aunque aún le resulta «extraño» abrir el mail y algunos días no encontrar nuevos, reconoció.

De la mano de Giori

Roberto Giori es italiano y la quinta generación que maneja la tecnología de impresión de billetes físicos para los bancos centrales en el mundo. De hecho, explicó De Azpitarte, fue el último presidente de la empresa De La Rue Giori, que poseía el 95% de ese mercado mundial, antes de vender su parte y dedicarse a desarrollar la tecnología del billete digital con el mismo concepto que el físico. «Diseñó una plataforma tecnológica que genera los billetes con algoritmos, denominación y los códigos de seguridad que cada Banco Central estime, de la misma manera que los físicos», amplió.

El negocio de la empresa es brindar dos tecnologías: a los Bancos Centrales, la que permite «imprimir» los billetes digitales y, a las instituciones responsables de volcar el dinero al mercado, la plataforma para manejarlo.

Según De Azpitarte, el objetivo no es sustituir el uso total del billete físico, sino que, según estima la empresa, a 2020 sean un 50% de los que manejen algunos países. Para ello, la empresa busca iniciar planes pilotos con algunos Bancos Centrales, entre los que se encuentra el de Uruguay (BCU), y probar la tecnología, la usabilidad y la satisfacción del gobierno con el servicio.

Seguro y trazable

La seguridad y la capacidad de rastreo en el momento son algunos de los valores más destacados del «billete digital». Cada algoritmo es único y cada transacción es controlada en el momento, entonces en caso de «falsificar» algún billete se envía automáticamente un anuncio al Banco Central, que lo puede quitar del mercado e inyectar nuevos billetes con la misma denominación, destacó De Azpitarte. «Eso hoy cuesta tiempo y dinero y muchas veces no se logra por completo. Y, al ser digital, también es una forma de quitar el dinero físico de la calle», indicó.

La trazabilidad total del billete desde que sale del banco central es otra de las grandes ventajas, destacó De Azpitarte: «Permite desde luchar contra el lavado de dinero hasta, en caso de pérdida de una billetera digital, recuperar todo en el momento».

Y, al ser digital, significa un gran ahorro de costos para los bancos centrales, que se evitan el hecho de tener un espacio para depositarlos y economizan en costos de traslados, o para recuperarlos y destruirlos una vez que se gastan.

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