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El futuro del dinero generará igualdad

La inclusión financiera se impulsa por la tecnología y expande la clase media, genera igualdad de oportunidades, aumenta la movilidad social y económica y reduce la desigualdad de ingresos

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Ventajas. "Gracias a los avances tecnológicos habrá mayores oportunidades", dice Banga. Foto: WOBI.

El futuro del dinero no tendrá que ver con el efectivo o la forma que adopte. De hecho, al igual que el comercio, estará ligado a romper las barreras y ampliar el acceso a cada vez más personas, tanto a nivel geográfico como de ingresos. La razón es que con el sistema de pago adecuado, acompañado de innovaciones, la forma en que pagamos por lo que consumimos impulsará una mayor igualdad de oportunidades en la sociedad.

El futuro del dinero ayudará a hacer realidad una creciente inclusión financiera y a levantar a quienes han quedado al margen. Es un futuro en el que la mitad de la población adulta del planeta, unos 2.500 millones de personas, ya no estará excluida de los servicios financieros y en el que más individuos tendrán un documento de identidad y podrán hacer lo que muchos de nosotros damos por descontado: pagar una cuenta, ahorrar para un imprevisto, endeudarse bajo condiciones razonables. Y es algo que no ocurrirá porque tengan más, sino porque podrán acceder a más.

Más igualitario.

Ya estamos observando un declive del uso del dinero en la forma de efectivo y cheques, y un alza del uso de los pagos electrónicos. Pero no hay que olvidar que apenas estamos al comienzo de ese camino, y que el 85% de las transacciones minoristas se siguen haciendo en efectivo y cheques. Es una trayectoria que nos conduce a un mundo de mayor igualdad e inclusión financiera.

Entonces, ¿qué nos depara el futuro? La seguridad se ubica en pleno centro de cualquier solución. Hay algunas realidades ineludibles acerca de las personas y el dinero que nunca cambiarán. La gente quiere saber que su dinero está en un lugar seguro y accesible. No importa si adopta la forma de un billete, una tarjeta o una billetera digital.

Otro factor imprescindible es la confianza de los consumidores y los comerciantes en la tecnología. En este sentido ya existen determinadas innovaciones —tarjetas con chips, billeteras móviles y digitales—, además del uso de la biometría, como escáneres de huellas digitales y retinas para aumentar la seguridad y reducir el fraude.

Los avances en tecnología también deben beneficiar a los consumidores y a las empresas, transformando el comercio y los pagos desde el intercambio de valor a la creación de valor. No solo se trata de impulsar el valor monetario, sino también el valor social. Y eso representa una oportunidad significativa que tenemos enfrente: superar el desafío de la exclusión en todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo.

El cambio se lleva a cabo gracias al tránsito desde un mundo dominado por el efectivo a uno que va más allá y permite acceso sin considerar el nivel de ingresos, el género o la ubicación. Un estudio realizado por la Fundación de Bill y Melinda Gates y McKinsey & Co. halló que en los países donde más del 70% de las personas pueden pagar en forma digital, la inclusión financiera supera el 85%.

Semillas del cambio.

El futuro se construye sobre el uso de las tecnologías correctas, adaptadas al mercado local. La inclusión financiera es impulsada por una red que conecta estas tecnologías y plataformas con el fin de ayudar a que la economía crezca de manera más equitativa, sostenible e inclusiva. Expande la clase media, genera igualdad de oportunidades, aumenta la movilidad social y económica, y reduce la desigualdad en los ingresos.

No es algo que pasará de la noche a la mañana ni será una solución rápida. Se concretará gracias a la robusta alianza entre el sector público y el privado. El sector público aportará la regulación y creará un entorno propicio para los negocios. El sector privado se encargará de la ejecución.

Hoy ya estamos viendo las semillas de ese cambio. En países como Kenia y Egipto, los teléfonos celulares son herramientas financieras invaluables que conectan a las personas al comercio, permitiéndoles enviar y recibir dinero. Millones de sudafricanos reciben sus prestaciones sociales en tarjetas de débito con tecnología biométrica incorporada. Así es como una sociedad cumplirá las promesas de la economía global.

Dinero y propósito.

¿Cómo luce el futuro del dinero? Habrá mayores oportunidades porque se eliminarán los límites de la moneda física. Los adelantos tecnológicos abrirán la puerta a un potencial sin precedente para el crecimiento económico y la productividad. Tendremos una economía global más digna de ese nombre, porque estaremos más conectados en forma digital y dependeremos menos del efectivo. Los consumidores contarán con el acceso y la capacidad de comprar lo que quieran cuando lo quieran. Las cadenas minoristas y los comerciantes podrán personalizar sus bienes y servicios, mejorar sus relaciones con los clientes y expandir sus negocios.

Al dramaturgo griego Sófocles se le atribuye la siguiente frase: «Hay muchas maravillas en el mundo, pero nada es más admirable que el hombre». Lo que era válido entonces, 400 años antes del nacimiento de Cristo, lo sigue siendo hoy, y lo seguirá siendo en los próximos 125 años. El futuro del dinero, sin importar su forma, debe tener un propósito humano; un propósito vinculado a un mayor acceso y a menores barreras para más personas.

EJECUTIVO Y ASESOR

Ajay Banga es presidente y CEO de MasterCard, empresa a la que ingresó en 2009.

Nació en 1960 en Pune, India. Tras graduarse en Economía en la Universidad de Delhi, empezó su carrera en la sede de Nestlé en la India, donde durante 13 años trabajó en las áreas de ventas y marketing.

Más adelante, en su paso por Pepsi, participó en el lanzamiento de sus franquicias de fast food, también en la India. En 1996 comenzó su su periplo internacional al sumarse a las filas del Citigroup, donde desempeñó varios roles directivos en EE.UU., Asia, Europa y África, hasta que finalmente fue nombrado CEO de Citigroup Asia Pacífico, a cargo de todos los negocios del banco en la región. En febrero de este año, el presidente Barack Obama lo nombró a Banga miembro del Comité Asesor del Presidente para Política y Negociaciones Comerciales.

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