EMPRESAS

La feroz disputa legal entre Uber y Waymo tras bambalinas

Un ingeniero que trabajó en la empresa de vehículos autónomos de Google renunció y creó su startup; ésta fue adquirida por Uber que ahora es acusada de robar 14.000 archivos confidenciales

Novedad. El vehículo desarrollado por Google fue presentado por Sergei Bin en una conferencia a mediados de 2014. (Foto: Reuters)
Novedad. El vehículo desarrollado por Google fue presentado por Sergei Bin en una conferencia a mediados de 2014. (Foto: Reuters)
Uber. Por su potencial, recibió más de US$ 200 millones de inversión de Google en 2013.
Uber. Por su potencial, recibió más de US$ 200 millones de inversión de Google en 2013.

En una conferencia de tecnología a mediados de 2014, el cofundador de Google, Sergey Brin, presentó su primer prototipo de un automóvil autónomo, sin conductor. Mirando en la audiencia estaba Travis Kalanick, director ejecutivo de Uber, la aclamada startup de transporte.

La presentación de Brin en Rancho Palos Verdes, California (que incluyó un video de un auto compacto de dos plazas dando vueltas en forma autónoma alrededor de un estacionamiento) sacudió a Kalanick, según dos personas que hablaron con él. Google, el gigante de las búsquedas en Internet, considerado por mucho tiempo un aliado de Uber, parecía estar volviéndosele en contra. Y si bien Uber era una fuerza creciente a ser tenida en cuenta, carecía de la tecnología de coches autónomos, un campo importante de estudio que podría afectar el futuro del transporte.

Así que Kalanick pasó gran parte de 2015 siguiendo de cerca al equipo de ingeniería de Google. Para aprender sobre la tecnología, entabló una amistad con Anthony Levandowski, un alto ingeniero de vehículos autónomos en «G-co», el apodo cariñoso que Kalanick usaba para referirse a Google.

Los dos hombres a menudo hablaban durante horas sobre el futuro de la conducción, reuniéndose en el Ferry Building de San Francisco y caminando 5 millas hasta el Golden Gate Bridge, según dos personas de su entorno que pidieron anonimato.

La amistad se convirtió en una asociación. Levandowski se desvinculó de Google el año pasado para formar Otto, una startup de camiones sin conductor. Uber la adquirió meses después por casi US$ 700 millones. Kalanick más tarde nombró a Levandowski para dirigir la investigación de vehículos autónomos de Uber.

Esta relación ha desencadenado una maraña legal. El negocio de vehículos autónomos de Google, ahora llamado Waymo, acusa a Levandowski de crear a Otto como una pantalla para robar secretos comerciales de Google y luego usar los hallazgos en los autos sin conductor de Uber.

La compañía de transporte ha estado por delante de muchos otros en el testeo público de vehículos autónomos. El año pasado, inició un programa piloto en Pittsburgh; también ha hecho pruebas en San Francisco y Tempe, Arizona.

Eso ha provocado una intensa rivalidad con Waymo. La persecución legal de Waymo a Uber y Levandowski es una excepción a la regla, ya que Google ha tendido a abstenerse de demandar a los antiguos empleados que se van a trabajar a empresas competidoras.

Eso ha empujado a Waymo a contraatacar. Más allá de demandar a Uber, informó el domingo 14 que se asoció con su rival, Lyft, para sus proyectos de coche sin conductor.

Al día siguiente, el juez federal en el caso dijo que Waymo había mostrado «evidencia convincente» de que Levandowski «descargó más de 14.000 archivos confidenciales antes de abandonar la compañía». Ordenó a Uber que devolviera cualquier archivo a Waymo. El juez había remitido por separado el caso a la oficina del fiscal de los EE.UU., planteando la posibilidad de cargos criminales para los involucrados.

De amigos a rivales

Uber y Google alguna vez se consideraban aliados. El brazo de capital de riesgo de Google, ahora conocido como GV, descubrió el potencial de Uber pronto e invirtió más de US$ 200 millones en la incipiente plataforma de viajes en 2013.

David Drummond, el entonces asesor jurídico en jefe de Google y un precoz entusiasta de Uber, tomó un puesto en el directorio de Uber. En un momento, Google promovió a Uber como una opción de transporte en la aplicación de Google Maps, y los controladores de Uber confiaron en Google Maps.

Pero la relación se desmoronó cuando los caminos de las dos empresas convergieron. Google comenzó a probar su propio servicio de carpooling dentro de su aplicación Waze. Más tarde, Uber dejó de depender solo de Google Maps.

Una semana luego de que la empresa de transporte adquiriera Otto (la startup de Levandowski) en agosto de 2016, Drummond, que se había convertido en jefe de asuntos legales de Alphabet (compañía matriz de Google) dimitió del directorio de Uber.

Al mismo tiempo, Uber aumentó sus propios esfuerzos en el coche sin conductor. En 2015, abrió el Centro de Tecnologías Avanzadas en Pittsburgh. Contrató a Brian McClendon, jefe de mapas de Google, y a personal de la Universidad Carnegie Mellon.

En ese entonces, la amistad entre Levandowski y Kalanick se profundizó, según personas cercanas a ambos. Kalanick se había dado cuenta de la creciente amenaza de Google y tenía un motivo personal con Brin. La noche anterior a la conferencia de tecnología de 2014, había recibido una llamada de Drummond. Éste le dijo que Brin podría plantear en el escenario la posibilidad de que Google incursionara en el mercado, aseguraron tres personas familiares con esta conversación. Google se abstuvo de anunciar que planeaba introducir ese servicio, pero Brin mostró el vehículo autónomo de Google.

Kalanick lo vio como un posible ataque contra Uber, según las personas con conocimiento del evento. Se suponía que Brin y él iban aclarar las cosas en una cena privada esa noche, pero solo hablaron brevemente. Tras la presentación de Brin, Kalanick llamó a Drummond para desahogarse por lo que él consideraba una emboscada inesperada de un amigo y socio.

Bajo la quinta enmienda

Tiempo después, Waymo fue copiado en un e-mail de un proveedor, con dibujos de diseño de Uber para sus sensores Lidar (un componente de hardware crucial en un vehículo autónomo). Éstos tenían una «sorprendente semejanza» con los suyos, dijo la compañía.

En su demanda, Waymo afirmó que Levandowski y otros miembros del personal de Google que se convertirían en empleados de la startup Otto, antes de dejar Google, tomaron miles de archivos de investigación, así como valiosas listas de proveedores y detalles de fabricación. Y que Levandowski luego trató de cubrir sus huellas limpiando el disco duro de su laptop.

El comportamiento se remonta a diciembre de 2015, dijo Waymo, cuando Levandowski buscó en la red de Google detalles de inicio de sesión para acceder a documentos del proyecto de vehículos autónomos, cuyo nombre en código era «Chauffeur». Luego instaló un software que le permitía descargar 9,7 gigabytes de datos. Días más tarde, Levandowski puso una tarjeta de memoria en su computadora portátil por ocho horas, según Waymo.

El ingeniero, que no ha sido demandado, invocó su derecho de la Quinta Enmienda contra la autoincriminación. También renunció a liderar el Grupo de Tecnologías Avanzadas de Uber, pero sigue a cargo de probar vehículos autodirigidos.

No obstante, el jueves pasado se hizo pública una carta donde Uber dice a Levandowski que si no coopera en el caso podría enfrentar una «acción laboral adversa», que quizá incluya la pérdida de su trabajo. Se trata de la primera señal pública de una separación entre el polémico ingeniero y la compañía de transporte. 

Disputan «torta» de unos US$ 77.000:

Las repercusiones de esta batalla legal entre Uber y Waymo vibrarán mucho más allá de la sala de audiencias. Los titanes tecnológicos de Silicon Valley y los fabricantes de automóviles de Detroit están haciendo enormes inversiones, apostando a que la tecnología de vehículos autónomos marcará el comienzo de una nueva era. Para algunas empresas, especialmente para las automotrices tradicionales, su propia supervivencia está en juego. Mientras Google ha estado desarrollando la tecnología para vehículos autonómos por más de una década, otros corren para ponerse al día. General Motors, Ford, Apple, Tesla, Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz están entre los que están en esa carrera. Todos están compitiendo –y a veces cooperando– para obtener una rebanada de un nuevo mercado que espera superar los US$ 77.000 millones en las próximas dos décadas, de acuerdo a un estudio de Boston Consulting Group. (En base a The New York Times)

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)