Innovación

Energía solar, la alternativa para Camboya

La firma australiana Star8 vendió 300 motocarros; familias los usan para su progreso económico

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Precios. Los vehículos solares cuestan entre US$ 1.500 y US$ 3.000. Foto: EFE.

Antes del amanecer, Houk Kymia y Wen Suen comienzan a preparar el café que luego venderán por las calles de Phom Penh a bordo de su «tuk tuk», un motocarro que funciona con energía solar y que les ha ayudado a salir de la pobreza.

El motocarro se mueve silencioso en el popular mercado Ruso en la capital camboyana donde atrae miradas de los pocos acostumbrados a los vehículos solares. «Poco a poco entendieron el concepto de lo que hacemos, vienen a tomar café, traen sus botes vacíos y apoyan el uso de la energía solar y el reciclaje para salvar el medioambiente», dice Wen Suen.

La empresa de innovación solar australiana Star8 regaló el «tuk tuk» a la ONG Aziza’s Place, un centro educativo para menores en situación de vulnerabilidad que buscaba opciones laborales para las madres de los niños que forma.

Desde su fundación hace cuatro años, Star8 ha vendido 300 motocarros y dos autobuses solares en Camboya, y planea introducir otros 300 «tuk tuk» y 200 autos más mediante acuerdos con el gobierno y una asociación de conductores de motocarros. Además, la firma quiere introducir la energía solar, que ya utilizan sus fábricas, en edificios gubernamentales.

«Este lugar todavía se está desarrollando, si no les ayudamos ahora creo que puede ser la siguiente China en el futuro, con los mismos problemas de contaminación y de su modelo de producción», asegura el director ejecutivo de Star8, Jacob Maimon.

Según un informe del Banco Asiático de Desarrollo (ADB, en sus siglas en inglés) de 2015, Camboya tiene un gran potencial en energía solar debido a la escasa cobertura de la red eléctrica (cubre actualmente cerca del 35% de los hogares) y el alto precio de la electricidad.

El gobierno prevé que para 2030 el 30% de la población aún carecerá de acceso a la red eléctrica, por lo que millones de personas dependerán de los generadores diésel o de queroseno, opciones más caras y peligrosas.

Según el ADB, la presencia de la energía solar en el país asiático se acota a unos 12.000 hogares y a iniciativas industriales aisladas de las que no existen datos oficiales sobre los megavatios que generan.

Bart Deloof, director ejecutivo de Picosol, empresa que quiere introducir paneles solares en zonas rurales de Camboya, asegura que con programas de microfinanciación adecuados, servicios postventa y educación se pueden solucionar los problemas que han tenido muchas iniciativas empresariales del sector. «Camboya podría usar la energía solar para ser completamente autosuficiente. Esto impulsaría la economía, lo que podría ayudar a reducir la pobreza», afirmó Deloof. «Una política solar por parte del gobierno es necesaria y podría impulsar muchísimo al sector», añadió.

Los precios de los vehículos solares bajaron de unos US$ 4.000 hace unos años a US$ 1.500 si alcanzan los 40 km/h o US$ 3.000 si alcanzan los 80 km/h. Sin embargo, el creciente endeudamiento de los camboyanos, sobre todo en zonas rurales donde según el gobierno se duplicó en 2014, los convierte en un lujo inalcanzable para muchos. 

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