INFORME

Empresas se abren a la innovación 3D

Startups y firmas consolidadas recurren a la impresión 3D para abaratar procesos o crear nuevos productos; el costo de los equipos y el desconocimiento sobre esta tecnología frena su expansión

Sur 3D. Desarrolló un software que "imprime" panqueques. (Foto: Gentileza Sur 3D)
Sur 3D. Desarrolló un software que "imprime" panqueques. (Foto: Gentileza Sur 3D)
Armor Bionics. Crea modelos médicos para planificar procedimientos quirúrgicos. (Foto: Gentileza Armor Bionics)
Armor Bionics. Crea modelos médicos para planificar procedimientos quirúrgicos. (Foto: Gentileza Armor Bionics)
Hómini Studio. Crea sus joyas con un molde 3D. (Foto: Gentileza Hómini Studio)
Hómini Studio. Crea sus joyas con un molde 3D. (Foto: Gentileza Hómini Studio)
Zona 3D. Se unió a diseñadores para crear una línea de zapatos. (Foto: Gentileza Zona 3D)
Zona 3D. Se unió a diseñadores para crear una línea de zapatos. (Foto: Gentileza Zona 3D)
Fabrix. Imprimió los protagonistas de un video de NTVG. (Foto: Gentileza Fabrix)
Fabrix. Imprimió los protagonistas de un video de NTVG. (Foto: Gentileza Fabrix)

La personalización de los productos y servicios es un rasgo distintivo de la oferta de diversas empresas y startups. Y la impresión 3D se ha convertido en una herramienta para alcanzar esa singularidad tan preciada. Así, varios emprendedores apuestan a esa tecnología como núcleo de su modelo de negocio configurando una tendencia que derrama en nuevos y variados sectores que van desde la educación y la medicina a la moda, la industria y los alimentos.

En poco tiempo más los panqueques se podrán imprimir. La empresa Sur 3D está detrás de un software que utiliza el 3D para darle a la masa la imagen que el consumidor desee. «El programa reconoce los diferentes elementos en una foto y manda instrucciones a una máquina que varía la cantidad de tiempo que el panqueque está en la plancha de modo de replicar la imagen», explicó Alejandro Lozdziejski, director de Sur 3D. La singular panquequera se venderá en EE.UU. tras una alianza con una marca de electrodomésticos local con foco en innovación.

Sur 3D ya tiene experiencia «imprimiendo» alimentos. La firma desarrolló un software que permite fabricar caramelos de la marca alemana Katjes utilizando la tecnología 3D; el sistema funciona en más de 100 tiendas en EE.UU. Ahora la compañía, que ha realizado trabajos para marcas como Levi’s y Ray-Ban, se prepara para dar el salto al segmento de la moda con una «estación» donde los clientes podrán diseñar su accesorio, imprimirlo y llevárselo pocos minutos después.

La moda abre oportunidades para la aplicación del 3D. La joven marca de bisutería de autor, Hómini Studio, emplea en su procesos moldes impresos. En una industria basada en el trabajo artesanal, el cambio significa «acortar los procesos de prototipado y abaratar los precios porque no se necesita mano de obra calificada sino que se imprime el producto varias veces» a la vez que simplifica realizar modificaciones sobre los modelos, destacó Deborah Kaiser, socia del emprendimiento junto a su hermana Dinorah. La apuesta al 3D se traduce en una ventaja competitiva; la compañía puede presentar varias colecciones al año y alineadas a las tendencias de la moda, algo poco frecuente bajo el sistema de fabricación artesanal que toma plazos más extensos, dijo Kaiser. Los productos, dirigidos a mujeres jóvenes, se comercializan en tiendas físicas y digitales tanto locales como del exterior (Tokio, Londres y París, entre otras ciudades).

El 3D tiene en la medicina un terreno fértil. Armor Bionics se especializa en el uso de la impresión 3D para crear modelos médicos para la planificación de procedimientos quirúrgicos. «Pensá en el caso de alguien que se quebró el maxilar y necesita un implante. Con eso, el médico puede moldear la placa de titanio con el modelo impreso antes de operarlo », resaltó Pablo Pereira, uno de los tres socios al frente de la compañía.

La solución reduce en un 30% los tiempos de la operación, optimizando a su vez el período de recuperación del paciente.

En casi un año de operativa, la firma ha trabajado para el Hospital de Clínicas, el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (INOT), la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) así como para instituciones de Argentina, Chile, EE.UU., España, Rusia, India y Tailandia. Sin embargo, «los clientes que más recibimos del exterior son los propios pacientes o sus familiares», comentó Pereira.

Laboratorios.

Armor Bionics es un proyecto vinculado a Sinergia Tech, uno de los espacios de cowork especializado en startups que aplican tecnologías de punta como la impresión 3D, robótica y el uso de drones. La aparición de este tipo de espacios es sintomática del afán de una corriente de emprendedores por lanzar proyectos creativos que a la vez sean negocios sustentables.

Sinergia Tech dispone de seis impresoras 3D que reciben trabajos de emprendedores que operan allí como de particulares ajenos a la organización, informaron desde el cowork.

Desde la Academia, la Universidad ORT es un jugador importante en la promoción de la tecnología 3D. «En mayo del 2013 ORT fue pionera al inaugurar el primer laboratorio 3D del país. Hoy tiene un cortador láser, una fresadora y dos impresoras 3D. Allí los emprendedores pueden realizar prototipos antes de lanzarlos al mercado», resaltó Enrique Topolansky, director del Centro de Innovación y Emprendimientos.

Sin embargo, la oferta de espacios dedicados a la impresión 3D alcanza a otras iniciativas que procuran acercar esa tecnología al público masivo, emprendedores y compañías consolidadas. Empresas como Fabrix o Zona 3D ofrecen servicios de «laboratorio» para materializar la idea del cliente o incluso generar el diseño desde cero. De hecho, parte de la clientela está compuesta por emprendedores o empresas que quieren producir el prototipo de un nuevo producto o una pieza para alguna de las máquinas que apoyan la fabricación. Paralelamente, los «laboratorios» impulsan proyectos propios anclados en esta tecnología.

Entre otras iniciativas, Fabrix aportó las figuras que protagonizan el videoclip del tema «La puerta de atrás» de la banda No Te Va Gustar (NTVG), contó Federico Waldeck, director de la empresa.

En tanto, Zona 3D se asoció con una joven marca, Munnah, para prototipar una línea de calzado de diseño con suela impresa. La movida, llamada Fussion Project, busca generar un «impacto a nivel conceptual y demostrar que la impresión 3D no es exclusiva de determinados usos sino que también puede entrar en rubros en los que es difícil imaginar», definió Alejandro Ferreira, responsable de Zona 3D.

Factores que pesan

En tiempos de disrupción en los modelos de negocios y de turbulencias económicas, las empresas buscan alternativas que sirvan a su necesidad de optimizar procesos y su oferta al público.

Aunque la impresión 3D es una herramienta para ese fin, no siempre las empresas la consideran. Para Ferreira, a diferencia de los emprendedores, las grandes compañías enfrentan la dificultad de tener que cambiar sistemas de trabajo de gran escala y ya establecidos para hacer lugar a una nueva tecnología.

El factor económico también pesa. Las impresoras 3D han visto una caída en su precio (las domésticas pueden conseguirse a unos US$ 300) pero las de uso profesional y mayores prestaciones requieren una inversión importante. Según las funciones que incluya, los equipos pueden costar entre US$ 30.000 y US$ 1 millón, dijo Gustavo Caride, director de CAD IT, firma especializada en soluciones informáticas y de tecnología. «Como son máquinas caras, estamos vendiendo pero no son decenas», aclaró.

Quienes están en el negocio creen que la impresión 3D avanzará de la mano de la evolución del hardware y con la incorporación de nuevos materiales, más allá del plástico —que en sus versiones PLA y ABS— es el insumo más utilizado. De hecho, en el mercado local existen materiales más económicos como la resina líquida. El problema es que los consumidores no conocen estas opciones porque recién están adentrándose en el uso del 3D. «Tratamos de mostrarle un mundo mejor (al consumidor) pero al no ser algo masivo cuesta», razonó Waldeck.

Mientras, en el mundo se debate sobre los límites legales respecto al uso y los modos de aplicación de ciertas impresiones como Libertor, la polémica pistola 3D.

Pese a estos escollos económicos, legales y culturales, la tecnología 3D encuentra lentamente su camino en el mundo empresarial.

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