MARKETING DEPORTIVO

Los empresarios llevan su expertise a otra cancha

En su afán por profesionalizar la gestión, los clubes de fútbol captan a ejecutivos del sector privado para potenciar distintas áreas

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Peñarol. Alonso y Nieto se sumaron al club luego de trabajar para empresas. Foto: Archivo El País.

Los headhunters (cazadores de cabezas en su traducción literal del inglés, nombre que reciben los buscadores de talentos para altos cargos en empresas) se resistieron durante años a golpear las puertas de los clubes deportivos para buscarles ejecutivos a sus clientes. Razones no les faltaban. Informalidad en las Comisiones Directivas, la poca percepción de valor que siempre tuvieron en las instituciones por los profesionales, entendiendo que sus salarios eran un «gasto» y no una «inversión».

Hoy de eso ya ni se habla, pues no tiene éxito en un campo de juego un club sin organigrama, y por añadidura, sin profesionales de primer nivel dentro de cada área del esquema.

Peñarol es un claro ejemplo de ello. Álvaro Alonso, su gerente general, viene de la firma de tecnología Isbel, y Pablo Nieto, el director de Marketing, tiene pasado en Gillette.

River, cruzando el charco, ni hablar. El presidente Rodolfo D’Onofrio presidía una compañía aseguradora (La Caja de Ahorro y Seguro). Jorge Brito, uno de los vicepresidentes, integra el directorio del Banco Macro, y Matías Patanian, el otro vice, es aún CEO de Aeropuertos Argentina 2000. Y como si esto fuera poco, Guillermo Cascio, secretario general del club, fue presidente de IBM, y Gustavo Silikovich, el gerente general, estuvo en Techint y McDonald’s.

En el mundo, cada vez más se observa cómo los privados se ponen los cortos para jugar otro partido.

Desde la decisión de Richard Branson de poner como CEO de Virgin Sports a Mary Wittenberg, la organizadora del maratón de Nueva York, los cambios de camiseta se suceden sin cesar. Peter Moore abandonará la tecnológica EA Sports —sello detrás de la popular saga FIFA— para convertirse en el nuevo director ejecutivo del Liverpool de Inglaterra. Moore, de 61 años, es uno de los grandes players dentro de la industria del videojuego y en su resumé tiene pasado en Xbox, Sega y EA, pero los colores de su corazón pudieron más y llevó sus petates a Anfield. Uno de sus retos es llevar al club de la ciudad donde nacieron los Beatles al mundo de los eSports. Tomará una brasa caliente, pues el balance del Liverpool arrastra en 2016 pérdidas por 23,2 millones de euros (unos US$ 25 millones), aún cuando su volumen de negocio sigue creciendo hasta situarse en los 354 millones de euros, unos 386 millones hablando en dólares.

Los otros reds, en este caso los del United de Manchester, también pegaron un zarpazo al contratar a Phil Lynch procedente de Yahoo donde desempeñaba el puesto de subdirector de Contenidos y Acuerdos Audiovisuales. El objetivo claro de uno de los clubes más poderosos del planeta es dar un giro a su presencia digital en las redes sociales, y por eso fichó a Lynch para que desarrolle la estrategia de social media.

Además, gestionará los acuerdos audiovisuales en el área de digitalización del club así como la estrategia en la venta directa al consumidor que se pueda poner en marcha a través del canal digital. Tiene experiencia. Entre sus labores dentro de Yahoo, Lynch fue el factótum de gestionar para la compañía tecnológica los derechos de retransmisión de las ligas profesionales de fútbol americano (NFL), hockey (NHL), béisbol (MLB) y el PGA Tour de golf, es decir, varios de los principales torneos de EE.UU. Antes de su etapa en Yahoo, Lynch trabajó para Sony Pictures Television.

Cada vez más, los clubes de fútbol buscan profesionales de otras industrias para ocupar cargos relevantes, ya sea en la dirección como en la captación de recursos o en el cruce del deporte con el entretenimiento. Eso invita a muchos managers a poner en negritas no solo los másters cursados, sino sus hobbies, los colores de su corazón y el deseo de buscar nuevos desafíos que exceden lo profesional, pues en muchos casos no dependerán exclusivamente de los buenos números de un balance (nadie va a festejar por 18 de Julio si los resultados del ejercicio son positivos) sino también de que la pelotita pegue en el palo y entre.

* Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)