NEGOCIOS

Los emprendedores chilenos "se suben" a la bicicleta

En los últimos tres años fueron incubadas 25 innovaciones con aportes públicos y privados que totalizan más de US$ 880.000; ofrecen apps, cascos protectores, servicios al ciclista y a empresas

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Bicicletas. Son fuente de inspiración de startups chilenas. Foto: Shutterstock.

Los emprendimientos ligados a la bicicleta crecen en Chile, con apoyos de incubadoras o el Centro de Innovación UC (de la Universidad Católica de Chile). Desde 2014 son 25 startups apoyadas por cinco entidades, con aportes públicos o privados por 561 millones de pesos chilenos (unos US$ 882.200 si se considera el tipo de cambio promedio de los últimos tres años). Lo que sigue es una selección de seis proyectos que han revolucionado el medio. Las startups son de las más diversos: ofrecen cascos, candados inteligentes y hasta apps que mejoran las rutas de los ciclistas o hacen más amigable su circulación. Otras crean plataformas para promover servicios como delivery y reciclaje.

Yerka, una opción antirrobo

Se trata de la primera bicicleta inrobable, gracias a que cuando se estaciona su estructura principal se convierte en un candado , si se rompe, queda inservible. Este emprendimiento incubado por Chrysalis y que comenzó a comercializar su producto en agosto de 2016 en Chile y EE.UU., va a expandir sus fronteras en 2017, señala uno de los fundadores, Cristóbal Cabello. «En 2016 nos encerramos en Chile para conocer y validar el producto, y ahora vamos a entrar al mercado europeo a partir del segundo semestre de 2017», afirma.

El foco lo pondrán en los países donde la bicicleta es aún emergente, como Alemania y España. Según afirma Cabello, si bien Alemania es el mayor comprador de Europa, aún tiene mucho potencial para seguir creciendo. No así Holanda o Dinamarca, donde la competencia es más dura. La meta de Yerka para 2017 es vender 4.000 unidades, varias veces más que las 140 que comercializaron entre agosto y diciembre de 2016.

Brooklyness, ciclistas protegidos

Consiste en un casco inteligente que busca mejorar la seguridad de las personas que utilizan vehículos unipersonales como bicicleta, moto, scooter o skate. Esto, a través de un sistema que permite una mayor capacidad para percibir el entorno y ser más visible a otros.

Por un lado, la tecnología alerta al ciclista cuando los autos se están acercando a él gracias a cámaras de exploración de entorno y un algoritmo, emitiendo una luz en la visera del casco por el costado donde está el automóvil (izquierda o derecha).

Además, contiene sensores de gesto que leen los movimientos del ciclista y accionan luces de freno y dirección de giro cuando éste hace señales alertando que va a doblar o disminuye la velocidad.

El emprendimiento, liderado por el argentino Manuel Sáez, trabajó con Start-Up Chile en 2015 y hoy está en Nueva York en la incubadora de BMW. Según cuenta Sáez, ya han prevendido más de 1.600 cascos por medio de su página web a un precio de US$ 299.

Se estima que el lanzamiento del casco en el mercado sea entre julio y septiembre de este año, una vez terminados los últimos detalles de diseño.

Bikelite, un «waze»

Una especie de Waze para las bicicletas que además entrega seguridad a los ciclistas por medio de un dispositivo luminoso para la rueda delantera. Eso es Bikelite, uno de los cinco ganadores del Desafío Metropolitano de la Intendencia de Santiago, que consiste en una aplicación que lleva al ciclista a su destino por la ruta más segura utilizando ciclovías existentes, parques y calles de velocidad máxima de 30 km/h. «Si tienes más tiempo te puede guiar por rutas con árboles o lugares que no conoces. O, por ejemplo, si tienes una media pista no te va a dirigir por calles con adoquines», cuenta Paulina Barría, fundadora de Bikelite.

Además de la aplicación, están desarrollando un sistema de iluminación de alta tecnología para que el ciclista se sienta seguro y permita disminuir en 90% los accidentes.

Este mes se dará a conocer la aplicación y la luz de la rueda delantera de Bikelite, que serán implementadas en ciclistas de Santiago, Las Condes y Ñuñoa en mayo.

Beelivery, el despacho sustentable

Esta plataforma conecta locales, tiendas en línea y cadenas de comida rápida con repartidores en bicicletas tradicionales o eléctricas. Además de su compromiso con la sustentabilidad, Beelivery es una propuesta de un servicio de primera calidad, según explica Jesús Casas, uno de sus fundadores. Esto, luego de percatarse del problema que tenían muchos dueños de restaurantes ante la alta rotación del personal de los servicios de reparto.

Comenzaron en 2015 en Start-Up Chile con un subsidio de 25 millones de pesos chilenos de la Corporación de Fomento de la Producción (unos US$ 38.200 al tipo de cambio promedio de ese año), para luego entrar a Incuba UC y adjudicarse 25 millones de pesos chilenos (US$ 36.900) más en 2016 para consolidarse. Actualmente, están levantando 72 millones de pesos chilenos (US$ 109.800 al cambio actual) a través de Founder List con el fin de cuadruplicar las ventas y potenciar el desarrollo tecnológico para su futura internacionalización.

Según afirma Casas, las ventas de Beelivery crecen 15% mensualmente. Ya tiene 160 repartidores trabajando en su red, que abarca cerca de 10 comunas de Santiago.

Este año, además, incorporaron un servicio para restaurantes premium del sector oriente con despacho en menos de 45 minutos.

Agrega que las perspectivas de crecimiento para este año van a venir dadas por la mensajería corporativa y los servicios de despacho para el e-commerce, que fueron incorporados recientemente.

Kappo, planificar flujos en la ciudad

El objetivo de esta plataforma, incubada en Dinamarca y acelerada por Imagine Lab, es alinear a ciudadanos, gobiernos e instituciones para transformar las ciudades y hacerlas más amigables con la bicicleta.

Por medio de un juego que tiene dos grandes competencias al año, Kappo es una herramienta de planificación de flujos, preferencias y necesidades en torno a este medio de transporte. «Los gobiernos pueden motivar el uso de la bicicleta y, una vez que la gente la utiliza, la información sirve para construir nuevas ciclovías», dice uno de los fundadores, Iván Páez.

A su vez, Kappo cuenta con una sección llamada «Cool Place To Bike» que busca que más empresas incentiven el uso de la bici. Esto, por medio de un plan mensual que va desde 0,5 UF a 100 UF (entre US$ 20 y US$ 4.000) y que permite a los empleados competir en equipos. Según explica Páez, «la gente anda más productiva, contenta y se enferma menos. Además, le sirve a la empresa para tener una analítica dura de cómo están trabajando por el bienestar de sus empleados».

Según Kappo, ya son 50.000 personas las que ocupan la app al menos dos veces a la semana en 50 países. Y en Chile son más de 200 empresas las que participan.

Bicicla, reciclar por otros

Esta aplicación busca ser la «revolución del reciclaje», conectando ciudadanos para facilitar el traslado de residuos a los puntos limpios por medio de premios. Según cuenta uno de sus fundadores, Felipe Lüer, «todo el mundo quiere reciclar pero no tienen tiempo para hacerlo. Por otro lado, hay gente motivada que tiene tiempo libre y que está dispuesta a ir a buscar los residuos y llevarlos al punto limpio». Los premios van desde suscripciones a Spotify, Netflix, minutos de celular y entradas al cine y Lollapalooza.

A su vez, la app recaba data de reciclaje domiciliario para vendérsela a las municipalidades y empresas. El emprendimiento, que pasó por Incubate y ganó un premio de 20 millones de pesos chilenos (unos US$ 30.200), ya cuenta con cerca de 80 «bicicladores» que han reciclado casi nueve toneladas y está por alcanzar los 1.400 hogares. 

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