Finanzas

El efectivo es un gran problema para la industria del cannabis en EE.UU.

Empresas ofrecen un software a bancos y dispensarios para monitorear y registrar transacciones.

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Dificultades. Negocios en Colorado y otros estados tienen un problema: el interminable flujo de efectivo sucio y difícil de rastrear. (Foto: Shutterstock)

Estos últimos meses, cuando Lamine Zarrad no estaba en su empleo como regulador federal bancario pasaba mucho tiempo en los dispensarios de marihuana de Denver.

Como empleado federal, él no puede participar en la fiesta.

Pero él estaba ahí para presentarles a las tiendas una nueva empresa en la que ha estado trabajando en su tiempo libre y que va a hacer oficial esta semana después de renunciar a su empleo de examinador bancario en la Oficina de la Contraloría de la Divisa, división de la Tesorería.

La nueva empresa de Zarrad, llamada Tokken, es una de las compañías de reciente creación que tratan de resolver uno de los más fastidiosos problemas a los que se enfrentan los negocios de marihuana en Colorado y otros estados: el interminable flujo de efectivo sucio, peligroso y difícil de rastrear.

El estado de Colorado legalizó el consumo recreativo de la marihuana en 2014, siguiendo el camino de otros estados en que la planta había sido despenalizada de alguna otra manera. Pero Visa y MasterCard no quieren procesar las transacciones de los dispensarios de la hierba y los bancos tampoco quieren abrirles cuentas. Eso obliga a las tiendas a manejar un flujo constante de efectivo sin tener dónde guardarlo.

Tokken y otras empresas incipientes han estado creando software que permita a bancos y dispensarios monitorear y registrar las transacciones, con la meta a largo plazo de alejarse de las transacciones en efectivo.

La gama de respuestas que se han intentado a estos problemas financieros pone de relieve el área gris que sigue ocupando la industria de la marihuana. A pesar de que en varios estados se ha legalizado, las autoridades federales siguen considerando a la marihuana una droga del llamado programa 1. Esa categoría, en la que están también el LSD y la heroína, comprende a las drogas que tienen el mayor potencial de abuso.

El departamento de Justicia ha dicho que, en términos generales, permite que cada estado aplique sus propias leyes sobre la marihuana. Y el brazo de la Tesorería responsable por hacer cumplir las leyes contra el lavado de dinero ha establecido lineamientos para los bancos que deseen trabajar con negocios relacionados con la marihuana.

Pero los bancos que están regulados federalmente en general se han negado a abrirles cuentas, y las compañías de tarjetas de crédito han prohibido que se manejen sus transacciones en sus redes.

Ya hay varias formas de lidiar con el problema del efectivo, si bien menos agradables. Algunos dispensarios abren cuentas bancarias con nombre falso. Zarrad, el fundador de Tokken, aseguró que en su trabajo regulatorio él había detectado varios de estos sistemas al examinar bancos en Colorado.

Una maniobra ligeramente más legítima son las tarjetas de prepago que ofrecen algunas compañías pequeñas, que pueden usarse para comprar en dispensarios. Sin embargo, no está muy clara la legalidad de esta maniobra.

Unas cuantas uniones de crédito y bancos pequeños de Colorado han abierto cuentas para los dispensarios; pero estos negocios atienden solo a unos cuantos clientes y, aun así, no pueden procesar pagos electrónicos.

La mayoría de las empresas incipientes que tratan de resolver este problema están dedicadas, de una u otra forma, a rastrear cada detalle de las compras de una manera más sofisticada.

Una contabilidad cuidadosa puede apaciguar la preocupación de los bancos por no violar las leyes contra el lavado de dinero. Las empresas incipientes esperan que su software permita que los bancos puedan abrir sus cuentas y redes de pago a los negocios de cannabis.
(The New York Times)

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