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Dormir más, trabajar menos

Los programas de concientización sobre el descanso pueden contribuir a que los líderes, además de sentir plenitud, tengan un desempeño más alto

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Descanso. Dormir una siesta breve a primera hora de la tarde favorece la eficiencia. Foto: Shutterstock.

«¡Tú no tienes los cálculos ni las fantasías que el afanoso cuidado hace brotar del cerebro de los hombres! ¡Por eso es tu sueño tan profundo». Esa frase puso Shakespeare en boca de Marco Bruto, el senador que lideró la conspiración contra el dictador romano Julio César. Bruto reflexiona sobre la gente sin preocupaciones ni ansiedades (en este caso Lucio, su sirviente), que suele disfrutar de un descanso reparador y sin interrupciones.

En un mundo cada vez más hiperconectado, en el cual muchas empresas esperan que sus empleados estén de guardia y listos para responder e-mails las 24 horas del día, los siete días de la semana, el descanso es un tema organizacional que requiere atención específica y urgente. Pero las investigaciones han demostrado que los cerebros privados de sueño pierden la capacidad para emitir juicios precisos. No es raro oír declaraciones irracionales, como «no necesito dormir» o «a mí me basta con un par de horas de sueño». Una reciente encuesta de McKinsey a 196 ejecutivos demuestra cuántos de ellos siguen negando la realidad sobre ese tema (ver subtítulo). Sin embargo, algunos se contradijeron al sugerir que las empresas deberían enseñar a sus líderes la importancia del buen descanso. En este punto tienen razón. Muchas no hacen lo suficiente para promover un sueño saludable, lo cual suele acarrear graves consecuencias.

Investigaciones anteriores de McKinsey han subrayado la fuerte correlación entre el desempeño de los líderes y la salud organizacional, que es un sólido predictor de buenos resultados financieros. En un estudio sobre 81 organizaciones y 189.000 personas de todo el mundo, se descubrió que los mejores equipos de ejecutivos se asocian con cuatro tipos de conducta: capacidad para trabajar con una fuerte orientación a los resultados, para resolver problemas de manera eficaz, para buscar diferentes perspectivas y para respaldar a los demás. Pero lo más sorprendente es que, en los cuatro casos, existe un vínculo comprobado entre sueño y liderazgo efectivo.

Orientado al resultado.

Para poder trabajar orientado a los resultados de forma correcta hay que estar atentos y evitar las distracciones. Pero la investigación demuestra que después de 19 horas de vigilia el desempeño es equivalente al de alguien con un nivel de alcohol en sangre del 0,05%; y luego de 20 horas, igual al de quien tiene un nivel de alcohol en sangre de 0,1%, valor que representa la definición de ebriedad en EE.UU.

Resolver con eficacia

Dormir es beneficioso para múltiples funciones cognitivas —entre ellas, el reconocimiento de patrones y la capacidad de aportar ideas innovadoras y creativas— que ayudan a solucionar problemas eficazmente. Un estudio demostró que un buen descanso nocturno genera nuevas percepciones: en los participantes que disfrutaron ese descanso resultó dos veces más probable que descubrir un camino más rápido para resolver problemas que quienes no lo tuvieron. También se ha descubierto que una siesta durante la tarde ayuda a una resolución creativa de los problemas.

Distintas perspectivas

Una consideración relevante para los líderes que buscan diferentes enfoques es la capacidad de evaluar con precisión la importancia relativa de los diferentes inputs, evitar la visión de túnel y reducir las desviaciones cognitivas.

Se ha demostrado que el sueño mejora la toma de decisiones en las tareas que imitan la vida real, como las actividades cognitivas complejas que integran respuestas emocionales al incorporar recompensas financieras y castigos. La ciencia respalda el conocido consejo de que antes de tomar una decisión importante o enviar un e-mail de carácter sensible a última hora de la noche es mejor consultarlo con la almohada.

Respaldar a otros

Para ayudar a otras personas, primero hay que entenderlas. Por ejemplo, interpretando las emociones que se evidencian en sus rostros o en su tono de voz. En un estado de privación del sueño, es mucho más probable que el cerebro interprete erróneamente esas pistas y reaccione con exageración a los eventos emocionales, tendiendo a expresar los sentimientos de un modo y con un tono de voz más negativos. Estudios recientes han demostrado que es poco probable que la gente que no ha dormido lo suficiente confíe plenamente en otra persona, y otro experimento comprobó que los empleados se sienten menos involucrados con su trabajo cuando sus líderes tuvieron un mal descanso la noche anterior.

Políticas corporativas

El 70% de los líderes de la encuesta sostuvo que en las compañías debería enseñarse el manejo del sueño, tal como se enseñan la administración del tiempo y las habilidades de comunicación. Antes de establecer nuevas políticas, las compañías deberían iniciar una conversación entre sus líderes para determinar las ideas que se adaptarían mejor a la organización, teniendo en cuenta que las culturas laborales son diferentes.

Viajes. Alentar la flexibilidad permitiendo, por ejemplo, que en lugar de tomar un vuelo nocturno, los empleados viajen más temprano para que puedan dormir bien la noche anterior a una reunión importante.

Trabajo en equipo. Las empresas deben estar disponibles las 24 horas del día, pero esto no significa que solo determinadas personas asuman la peor parte de esa carga, sin colaboración. Las mesas de ayuda de IT de muchas compañías globales han mostrado el camino: cambiar de posición cada ocho horas. Del mismo modo, debería aliviarse la presión mediante «equipos por turnos», que al finalizar cada uno de ellos deleguen la tarea en otros, de diferentes husos horarios.

Correos. Algunas empresas impusieron períodos de suspensión de los e-mails laborales. Una importante automotriz europea, por ejemplo, programa los smartphones de los empleados que no tienen cargos gerenciales para que desconecten los e-mails de trabajo entre las seis de la tarde y las siete de la mañana.

Límites a la jornada laboral. Algunas compañías famosas por su «cultura de jornadas largas» han implementado reglas para frenar el trabajo a altas horas de la noche. Es el caso de una firma de servicios financieros que exigió a sus becarios de verano abandonar la oficina antes de la medianoche, con el fin de que no quedaran sometidos a quienes trabajan en horario nocturno. Y a los empleados full-time se les dijo que debían estar fuera de la oficina desde las 21:00 del viernes hasta las 9:00 del domingo.

Vacaciones obligatorias. Una empresa de software de EE.UU. les da a sus empleados un bono de US$ 7.500 si cumplen con dos reglas: tomarse vacaciones y desconectarse durante ese período.

Descanso predecible. Leslie Perlow, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, ideó una buena manera de ponerse al día con el sueño perdido: una noche libre planificada, sin e-mail ni smartphone. Una consultora global líder descubrió que la productividad mejoraba cuando puso a prueba este método, que hoy es la base de un programa vigente en toda la compañía.

Salas o cápsulas para dormir. Estudios han demostrado que una siesta corta, de 10 a 30 minutos, mejora el estado de alerta y el desempeño durante dos horas y media. Más de la mitad de los líderes de la encuesta se manifestaron a favor de que sus empresas imiten a las de tecnología y telefonía, que ya adoptaron con éxito las salas y cápsulas para dormir.

Tecnología inteligente. Las compañías deberían brindar a sus empleados algunos de los dispositivos y herramientas para mejorar el manejo del sueño, o al menos informarles sobre ellos. La aplicación f.lux, por ejemplo, limita la luz azul de computadoras y iPhones, culpable de la reducción de los niveles de melatonina, la hormona que regula el sueño. Otras aplicaciones ofrecen cronogramas individualizados que minimizan el jetlag.

Highlights del estudio de Mckinsey

Casi la mitad (el 46%) de los encuestados cree que la falta de descanso impacta en el desempeño de los líderes.

4 de cada 10 dijeron no dormir lo suficiente al menos cuatro noches a la semana, y casi 6 de cada 10 afirman que no duermen lo suficiente al menos tres noches a la semana.

El 66%% dijo que, en general, no estaba satisfecho con la cantidad de su descanso, y el 55% dijo no estar satisfecho con la calidad de su descanso.

Casi la mitad (47%) de los líderes encuestados dijo sentir que sus organizaciones esperaban que estuvieran «disponibles» demasiado tiempo, entre otras cosas para responder e-mails y llamadas telefónicas.

Más de un tercio (el 36%) dijo que sus empresas no les permitían hacer del descanso una prioridad.

El 83% afirmó que sus organizaciones no destinaban suficiente esfuerzo a educar a los líderes en la importancia del buen descanso.

CONSEJOS PARA DORMIR BIEN

Cree el ambiente apropiado

* Retire el smartphone del dormitorio: su cerebro lo asocia con el estrés y la ansiedad (aunque esté apagado), y esto puede impedir un sueño profundo y reparador. La luz azul de la pantalla lleva al cerebro a pensar que sigue siendo de día y no la hora de ir a la cama. La investigación ha demostrado que usar un smartphone a última hora de la noche reduce de manera significativa el desempeño en el trabajo al día siguiente debido a sus efectos perniciosos en el descanso.

* No utilice el dormitorio para trabajar.

* Mantenga el dormitorio fresco. Su temperatura corporal interna bajará, ayudándolo a dormir sin despertarse.

* En los viajes de negocios lleve cosas que a su cerebro le recuerden el hogar: por ejemplo, su almohada, los pijamas, gel de ducha y pasta dental.

Desconéctese

* La calidad del sueño se ve comprometida cuando usted no se relaja lo suficiente y reduce el estrés de las últimas horas de la tarde. Es fundamental desconectarse a la noche y «desenchufarse», quizá recurriendo a la meditación.

* Evite usar el botón de repetición del despertador (snooze).

* El cerebro prefiere despertarse de manera natural. No lo obligue a realizar esta transición varias veces. Permítale un período largo de sueño, sin interrupciones.

Sea eficiente con su tiempo

* Vaya a la cama temprano; es una buena receta para un descanso profundo y reparador.

* Trate de dormir una siesta breve a primera hora de la tarde, por lo menos de 30 minutos, o una siesta reparadora de alrededor de 90 minutos para un ciclo de sueño completo. (WOBI)

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