Innovación

Disney busca adelantarse al futuro junto a las startups

Su especie de "obsesión por innovar" llevó a la compañía a crear una incubadora de alto perfil que ofrece recursos por US$ 120.000 a emprendedores

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Aceleradora. Da apoyo a firmas de inteligencia artificial y robótica. Foto: Disney Accelerator.

Los primeros parques temáticos, el primer largometraje animado, la primera película en 3D. De una u otra manera, Disney se las ha arreglado para ir a la vanguardia. Y mal no le ha ido, porque hoy está valorada en unos US$ 180.000 millones y es el segundo mayor conglomerado de medios del orbe. 

Esa especie de «obsesión por innovar» llevó a la compañía que hoy lidera Bob Iger, a crear Disney Accelerator. Se trata de una incubadora de alto perfil, que abrió el año pasado. Ofrece a un selecto grupo de emprendedores recursos por US$ 120.000, ayuda en términos de propiedad intelectual y, quizás lo mejor de todo, mentorías con los principales ejecutivos de la compañía.

Uno de los mayores éxitos de la aceleradora es la startup Sphero. La pequeña compañía californiana experta en robótica es la fabricante de B-88, el robot que aparecerá en «El Despertar de la Fuerza», la próxima entrega de La Guerra de las Galaxias, y que se convirtió en un éxito cuando llegó a las estanterías hace un par de meses.

Fue el propio Iger quien en 2014 conectó al equipo de Sphero con Lucasfilm —productora de la cinta y también propiedad de Disney— para que comenzaran a trabajar en el proyecto.

El emprendimiento está siendo desarrollado junto a Techstars, una de las mayores aceleradoras del mundo. Si bien está pensado para trabajar de la mano con las grandes divisiones de la compañía, como Marvel, Pixar o Lucasfilm, los proyectos que ha apoyado distan de ser 100% relacionados con el entretenimiento.

El año pasado, entre las startups que integraron el programa estuvieron Smart Toy, que desarrolla juguetes con inteligencia artificial y que tiene su máximo exponente en el peluche Ubooly, que habla y es capaz de entender al usuario. También fue parte de esa camada la startup Codarica, que crea juegos a través de los cuales los niños aprenden a codificar.

En esa misma senda, entre las 10 startups impulsadas en 2015 está Emotiv, que desarrolló un aparato que rastrea los patrones cerebrales y permite a los usuarios controlar objetos virtuales y físicos con el pensamiento. Se espera vender el dispositivo a US$ 399.

También se apoyó a Imperson, una plataforma que se basa en la inteligencia artificial para que los usuarios mantengan conversaciones con personajes que solo existen en el cine y la televisión.

A su vez, la startup FEM utiliza la ciencia del cerebro para determinar los videos que los espectadores quieren ver en realidad. Tanto le interesó esa idea a Disney que además de los US$ 120.000 que ya había invertido para acelerarla, agregó luego US$ 3 millones.

La otra estrella ascendente de la aceleradora es Open Bionics, un emprendimiento británico de prótesis biónicas impresas en 3D. Enfocadas en niños y con precios bajísimos en comparación a las tradicionales —US$ 500, versus US$ 20.000— el próximo año llegarán al mercado al estilo de «Frozen», «Iron Man» y «Star Wars».

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