LIDERAZGO

"Es muy difícil, pero soñamos con abrir un local en Uruguay"

Natalia Oreiro cerró el Congreso Nacional de OMEU en el rol que más le cuesta ser vocera, el de empresaria; la actividad reunió por dos días a un centenar de ejecutivas locales y de la región.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gestión. "Siempre quisimos mantener esto como un proyecto familiar y tomar el 100% de las decisiones", afirmó Oreiro.

POR MARCELA DOBAL

"Estamos preparadas para dar vida, ¿cómo no vamos a estar preparadas para el resto?", exclamó, y el auditorio celebró con aplausos. Natalia Oreiro fue la invitada especial para cerrar el 2° Congreso Nacional de la Organización de Mujeres Empresarias de Uruguay (OMEU), que se tituló "Liderando el cambio" y convocó a un centenar de ejecutivas del país y la región el jueves 25 y viernes 26 en el hotel Sheraton.

"A la mujer le cuesta mucho más ocupar lugares jerárquicos y, si los llega a ocupar, en general no es con la misma retribución económica que los hombres. Dicen que van a pasar 100 años hasta que tengamos igualdad de oportunidades. Y eso es muy injusto", dijo la actriz y cantante uruguaya, que también dirige junto a su hermana Adriana la marca de indumentaria Las Oreiro.

Minutos antes de subir al escenario, en un breve diálogo con El Empresario, admitió que le cuesta contestar cuando la presentan como empresaria y que en ese rol siempre se guió "por la intuición" y apostó mucho al "trabajo en equipo": "Eso lo aprendí de mi profesión, porque no podés hacer una película sin un director, un guionista, un vestuarista, un elenco, sin la persona que hace la comida".

—¿Qué planes de expansión tienen para Las Oreiro?, ¿vendrán a Uruguay?

—Siempre pensamos en venir a Uruguay, primero porque somos uruguayas; aquí vive nuestra mamá, que es la inspiración de nuestra marca. Es muy difícil el rubro de la indumentaria, es muy complejo, pero está en nuestros sueños poder abrir en algún momento algún local aquí. Tenemos muchas clientas.

—¿Qué lo hace muy difícil?

—Es difícil el tema de la producción, de la productividad, es muy complejo… Y tenemos muchas ganas. Ojalá se nos dé, pero esta es una empresa familiar y no tenemos un "partner" que nos impulse en la parte económica, hacemos todas las gestiones con nuestra propia evolución. Muchas firmas se fusionan con capitales extranjeros o con personas que quizás no se dedican al rubro y entonces ponen el dinero para expandirse. Siempre quisimos mantener esto como un proyecto familiar y tomar el 100% las decisiones. Eso hace que el crecimiento sea mucho más lento que en otro tipo de empresa.

—Está muy involucrada en las causas humanitarias y ambientalistas, ¿cómo se traslada eso a la producción en Las Oreiro?

—Sí. Para nosotras es muy importante también todo el tema de la ley de talles. A mí me llama mucho la atención cuando se dice que hacemos ropa para mujeres "no reales". Mi duda es si esas personas han ido alguna vez a un local nuestro. Porque sí hacemos XXL. Del 0 al 5. Pero bueno, a veces la gente ve una modelo en un desfile y termina etiquetando un estilo de ropa. Y sí, nos importa también saber de dónde vienen las materias primas. Yo trabajo con Greenpeace y eso me da mucha información de todo lo que hacen las curtiembres a la vera de los ríos, de cómo se tiñen las telas…

—¿Se hace muy cuesta arriba ser rentables siguiendo esos parámetros éticos?

—Es realmente muy difícil. Somos una empresa absolutamente transparente en los números, y eso no siempre se da.

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