LIDERAZGO

Crece la influencia de Arianna Huffington y las mujeres en Uber

Tras el escándalo por las acusaciones de sexismo en el directorio y luego de que el CEO renunciara a su cargo, esta ejecutiva se convirtió en portavoz de la firma y atrajo a importantes líderes

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Huffington. Atrajo a la jefa de Nestlé para Asia y a la experta en marketing de Apple. Foto: Difusión.

Desde que llegó a Uber hace 14 meses, Arianna Huffington se convirtió en una de las voces más influyentes del directorio, dando la cara frente a los escándalos laborales que ha enfrentado la compañía pero además, se ha encargado de reclutar a las nuevas ejecutivas que prometen cambiar la imagen de la empresa global de transporte privado.

En abril, Wan Ling Martello, la jefa de Nestlé en Asia, se sentó frente a Ariana Huffington, directora de Uber y fundadora de The Huffington Post, en el Union Square Café de Manhattan. Durante la cena, las dos mujeres —que se habían conocido solo unos meses antes— charlaron sobre un retiro de alimentos que Martello había manejado en India. A medida que la ejecutiva de Nestlé describía sus esfuerzos de salvamento y recuperación de la firma alimenticia, contó ella más tarde, Huffington comenzó a escucharla más atentamente y de pronto le preguntó en voz alta si estaría interesada en ayudar a Uber —compañía que lidiaba con una serie de escádalos—, antes de sacar su teléfono para llamar a la empresa de transporte privado.

Menos de dos meses después, Martello se había unido al directorio de la compañía.

«No esperaba que me preguntaran sobre Uber en esa cena, y no creo que estuviera en la agenda de Arianna», dice Martello, recordando aquel encuentro, que fue la segunda vez que se reunía con ella. «Todo el evento fue casual».

El reclutamiento de Martello es el tipo de juego de acción rápida que Huffington ha impulsado para convertirse en miembro independiente del directorio de Uber. En los 14 meses que lleva en la junta directiva, ha actuado como la voz pública para abordar los escándalos de la empresa, hablando con los empleados y ayudando a los ejecutivos. Además, se ha convertido en una de las personas más cercanas a Travis Kalanick, el fundador y director ejecutivo de Uber, quien hace un mes renunció a su cargo tras la presión de los accionistas de la empresa.

Su influencia crece mientras que la compañía lidia con un vacío de liderazgo y enfrenta las consecuencias de las investigaciones sobre su cuestionada cultura corporativa —incluyendo acusaciones de acoso sexual—, y preguntas punzantes sobre su administración. El director ejecutivo ha tomado una licencia indefinida, dejando el mando de la compañía a un comité de ejecutivos. Además, el directorio está movido con la renuncia de Davis Bonderman —socio de la firma de capital privado TPG—, después de hacer un comentario sexista en respuesta a Huffington en una reunión de Uber.

Ahora le corresponde a Huffington, Martello y a Bill Gurley —otro miembro del consejo y socio de la firma de capital de riesgo Benchmark— completar algunas de las tareas más urgentes en Uber, como examinar a los candidatos para el cargo de jefe de operaciones. Según dos personas que están al tanto de los pormenores de las negociaciones, quienes pidieron no ser identificadas porque los procedimientos eran confidenciales, los candidatos incluyen a David Cush, el exdirector ejecutivo de Virgin America, quien no respondió a una solicitud de entrevista para este artículo. Uber también declinó hacer comentario para este artículo.

El papel de Huffington ha causado cierta incomodidad en la empresa. Algunos ejecutivos han desconfiado de sus estrechos vínculos con Kalanick, según tres empleados cercanos a las decisiones ejecutivas.

«Ella siembra semillas de la confianza y te hace sentir que sus intereses son los mismos que los tuyos», dijo Fred Harman, socio de Oak Investment Partners, que invirtió en The Huffington Post. «Cuando uno llega a tomar decisiones, puede concentrarse en lo persuasiva que ella es».

En una entrevista, Huffington, de 66 años, dijo: «Saber cómo lidiar con las crisis sin estar abrumado, o no perder la cabeza mientras la gente alrededor está perdiendo la suya, es la calidad de liderazgo más importante. En tiempos de crisis, la gente a menudo reacciona exageradamente y se empantana en pensamientos oscuros que tiene dificultades para dejar atrás».

El ascenso de Huffington en Uber es el último capítulo de una vida marcada por dramáticos cambios de carrera que incluyen análisis político, dirección de medios de comunicación y consejería corporativa.

Nacida Ariadne-Anna Stasinopoulous, creció en condiciones modestas en Grecia e Inglaterra, asistió a la Universidad de Cambridge con una beca y se convirtió en la primera extranjera en ser presidenta de la Cambridge Union Debating Society, el club más grande de esa universidad.

El 1980 se instaló en Nueva York, donde escribió las biografías más vendidas de Pablo Picasso y María Callas. En 1986, se casó con Michael Huffington, hererdero de un imperio petrolero, a quien ayudó a escalar en la política nacional. Ann Getty, la socialité que había presentado a la pareja, fue la madrina de honor. El editor Mort Zuckerman, su exnovio, fue el acomodador de los asistentes.

Después de divorciarse de Michael Huffington en 1997, Arianna se hizo conocida por cambiar las lealtades del político Newt Gingrich, del Partido Republicano, por las del mundo de izquierda. En 2005, su nombre se hizo aún más familiar cuando fundó The Huffington Post —una publicación en línea— junto al capitalista de riesgo Kenneth Lerer y Jonah Peretti, quien más tarde creó BuzzFeed. Aunque Huffington no tenía un historial en los medios tradicionales, Peretti cree que su capacidad para reunir a políticos, empresarios y celebridades fue crucial.

Superación del episodio

En una reunión de Uber, Arianna habló sobre cómo contar con una mujer en un directorio a menudo lleva a más mujeres a unirse. «En realidad, lo que muestra es que es mucho más probable que hablemos más», respondió Bonderman.

Ella declinó discutir la dinámica del consejo, pero dijo que la renuncia de Bonderman —apenas horas después de pronunciar su polémica frase— era «una declaración enorme sobre cómo está dispuesta la compañía a vivir por los nuevos valores culturales».

Mientras, la empresa atraviesa ese y otros problemas, Huffington ha sido particularmente eficaz para atraer a más mujeres al liderazgo de Uber, incluyendo a Wan Ling Martello.

En enero, se acercó a Bozoma A. Saint John, una ejecutiva de Apple, en una cena privada que se realizó durante una conferencia del gigante tecnológico en Las Vegas. La conversación dio lugar a selfies, y a que Saint John invitara a Huffington a su fiesta de cumpleaños. Para esa ocasión, Arianna le llevó a Saint John un gadget para cargar su teléfono —vendido por su compañía, Thrive Global—, diseñado para ser instalado en otra habitación mientras se duerme.

En marzo, Huffington abordó el tema de Uber con Saint John. Mientras hablaban de cómo contar una historia diferente y más humana sobre lo que Uber tenía que ofrecer, ella le dijo que Kalanick estaba en un viaje de desarrollo personal y luego tuvo una epifanía. «Dijo: ‘¿Por qué no le cuentas estas cosas a Travis?’», contó Saint John.

En abril, Huffington dispuso que los dos se conocieran en su casa de Brentwood, California, donde hablaron durante casi ocho horas. Después de que Saint John dejara Apple en mayo pasado, sabía que solo había un lugar en el que quería trabajar. Así, se unió a Uber en el recién creado cargo de jefe de marca.

«Arianna me dio todos los problemas de Uber directamente, sin rodeos», dijo Saint John. «Es la magia que la hace tan creíble». 

Su misión, «llevar a Uber al siguiente nivel»

En 2011, Arianna lideró la venta de The Huffington Post a AOL por US$ 315 millones, tras iniciar una rápida amistad con su director ejecutivo, Tim Armstrong. En enero de ese año negociaron los detalles de adquisición en Davos, y el acuerdo fue anunciado en febrero, pese a que algunos miembros del directorio de The Huffington Post querían hacer pública la empresa. Pero ella fue muy persuasiva y convenció a la junta, dice Fred Harman, quien estaba en el consejo. Un año más tarde, Huffington se reunió con Travis Kalanick en una conferencia de tecnología en Múnich, y se dieron cuenta de que compartían el potencial de Uber para resolver grandes problemas urbanos. «Me interesó no solo lo que Uber había logrado, sino también su futuro», dijo ella. Él, le dio un espaldarazo: «Su guía ha sido inestimable para mí a lo largo de los años. Sé que en este nuevo rol ayudará a llevar a Uber al siguiente nivel».

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