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La Ciudad Vieja vuelve al ruedo y consolida polo gastronómico

En respuesta a un público más sibarita y que disfruta reunirse a discutir sobre negocios, crece en la zona el número de restaurantes y espacios que basan sus propuestas en la calidad y variedad.

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1792. El restaurante ofrece espacios y tiempo, además de una propuesta culinaria de calidad. (Foto: Ariel Colmegna)

La Ciudad Vieja, el histórico corazón financiero y cultural de Montevideo busca quedarse también con el centro gastronómico de la capital. Y ya no solo atrae a empresarios, bancarios, profesionales y turistas. Un nuevo público refinó su paladar en los últimos 10 años, dejó de comer en la oficina y salió a buscar propuestas diferentes. Así, la zona se está convirtiendo en un polo gastronómico muy diverso y calificado, donde se puede encontrar comida gourmet y espacios acordes para reuniones de negocios.

Atraídos por esta tendencia, varios inversores desembarcaron con propuestas gastronómicas muy variadas. El ingreso de estos nuevos competidores, lejos de considerarse una amenaza, es percibido como fortaleza por los diferentes jugadores del sector. "Hay un mercado interesante y hay lugar para todos. Es más, si conseguimos poner seis restaurantes en la calle Sarandí terminamos fortaleciendo el sector, se genera sinergia", destacó Tomás Bartesagui, quien hace un mes adquirió La Corte junto a su hermano Javier y Aldo Bertolotti.

El clásico y exclusivo restaurante ubicado sobre la Peatonal Sarandí, frente a la plaza Matriz atrae a ejecutivos y mandos medios, explicó, y supo tener entre sus comensales en 2007 al ex presidente de EE.UU. George Bush.

Bartesagui explicó que en los últimos 10 años el público se animó a salir más a comer, y eso llevó a que por ejemplo, se instaure el menú ejecutivo. "Salen y buscan distraerse, pero muchas veces tienen poco tiempo", explicó quien tiene como principales valores la variedad, calidad y rapidez. "Ofrecemos cuatro menús ejecutivos muy variados. En promedio, hay 15 platos que cambian todos los días. El objetivo es que puedan comer e irse en 45 minutos", señaló. Con los años, La Corte logró fidelizar al público y un 50% de sus clientes actuales acuden todos los días del año, remarcó.

El mismo fenómeno captó Lucía Soria, responsable de Jacinto, ubicado en la esquina de Sarandí y Alzáibar. Desde que abrió en 2012, fue bien recibido por los comensales de esa zona, quienes incluso vuelven a cenar con sus familias, dijo. "Nos terminó de convencer de abrir ahí advertir que el mercado comenzaba mostrar espacio para otro tipo de restaurante, más elegante y con una cocina más lograda, tanto para juntarse a una reunión más seria o para concurrir con la familia", explicó, quien aplaude la llegada de nuevos jugadores. "Genera crecimiento, acá hay público para todos, por lo tanto, es importante que no todos hagan lo mismo", apuntó. En su caso, la convocatoria fue tal que al año se amplió su capacidad hacia el local lindero. En la actualidad, tiene espacio para 65 cubiertos en invierno y en verano 80, con una propuesta que apunta también a quienes salen a almorzar pero no tienen un horario tan definido y buscan espacios distendidos. Por esto, dispone de un amplio horario de almuerzo que va desde las 12:00 a las 16:30.

Los nuevos.

La Corte y Jacinto no son los únicos que entendieron el potencial. Hace un mes tres contadores, más cercanos a los números que al ámbito culinario, hicieron una lectura similar. Así surgió sobre Sarandí el restaurante 1792, cuyo nombre alude al año de creación de Wall Street. Nació "desde las puertas hacia adentro" y no "desde la cocina hacia afuera", explicó uno de los inversores. "Como no sabemos mucho de cocina, la lógica del lugar es desde los negocios. Por eso nos definimos como un lugar que vende espacio y además da de comer", amplió.

Lo que terminó de convencer a los empresarios fue el flujo de personas de esa zona. "Lo analizamos y descubrimos que la esquina de Ituzaingó y Sarandí es la de más flujo de personas en todo el país, seguida de Juan Carlos Gómez y Sarandí y en tercer lugar 18 de Julio y Ejido", graficó.

A la hora de diseñarlo, los inversores se pusieron en los zapatos de quien hace negocios que muchas veces cierra un proyecto en un restaurante o lobby de hotel. "1792 ofrece más espacio y tiempo. Es lo que valoran los clientes, conversar tranquilos sin que sea una gran familia", dijo. Por ello, decidieron equipar el establecimiento para 150 personas sentadas, cuando la lógica para el local de 500 metros cuadrados sugeriría admitir hasta 300.

La propuesta incluye un gran living y siete "privados" con capacidad de seis u ocho personas. "Nuestro negocio no está atado a la rotación, sino que se basa en una estadía promedio de una hora y media. Quiero que las personas vengan, se queden, charlen fuera de oficina en forma distendida y cierren negocios. Además cuanto más se quedan más consumen", apuntó. Esto, sin descuidar la calidad. A modo de ejemplo, el restaurante llegó a un acuerdo con Diageo para ofrecer whisky Johnnie Walker, pero solo de la línea Double Black en adelante y el que más se consume es el Gold. También se hizo un acuerdo con Segafredo para tener distintas variedades de café.

En este caso, si bien la mayor afluencia de público es al mediodía, el fuerte del consumo es a partir de las 14:30 horas, con énfasis en el after office, que en algunos casos puede llegar a $ 850 por persona.

Y para aquellos que buscan calidad en la comida y en servicio pero no tienen mucho tiempo, llegó Camelia. El 28 de julio abrió en Rincón, entre Treinta y Tres y Misiones, en un espacio de 300 metros cuadrados, donde ofrece "comida fresca, saludable y atención rápida", explicó su gerente, Martín Murphy. "Tenemos unos 100 lugares y cuatro cajas en el momento de mayor flujo de personas de 12:30 a 14:30. Muchas veces se come en 15 minutos", aseguró, aunque también es posible quedarse, hacer una reunión e incluso trabajar en forma remota. Entre sus objetivos está captar a los ciclistas, aprovechando la bicisenda que atraviesa Ciudad Vieja. Murphy dijo que comenzará a hacer los trámites para instalar bicicleteros.

Ya sea para degustar un buen plato, una reunión de negocios o disfrutar de un after office, Ciudad Vieja se destaca en el menú.

Mayor seguridad impulsa aperturas en la noche.

La seguridad ha sido desde siempre el talón de Aquiles de la Ciudad Vieja, sobre todo para aquellos que querían ofrecer cenas. Pero esto se ha revertido en el último tiempo y son varios que abren o tienen previsto hacerlo en la noche. Jacinto ya incorporó el horario nocturno hace unos meses y Tomás Bartesagui hará lo mismo con la Corte en breve. "Estoy conforme con lo que se está haciendo en seguridad, y soy uno de los que apostaré a la noche y los fines de semana", dijo. En tanto, 1792 también abrirá más allá de las 20 horas, aunque será demanda.

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