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Cervezas importadas en Brasil se discontinúan

La cantidad de cervezas importadas se triplicó en Brasil, pero el 40% de las marcas solo llega una sola vez al país.

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Prueba. A pesar que se triplicó la cantidad de cerveces importadas, un 40% llegó una sola vez al país.

Un estudio de Product Audit, consultora especializada en análisis de mercados y productos importados, constató que en el vecino país hay tres veces más cerveza importada que hace cinco años. La mala noticia es que el ritmo de llegada de las marcas extranjeras a Brasil está disminuyendo y casi la mitad de las que aterrizaron en el país en el último lustro llegó una sola vez y no regresó.

Según los datos, entre 2010 y 2014, los importadores ingresaron a Brasil 2.206 etiquetas distintas. De éstos, el 40,5% (892) fueron importaciones únicas. De enero a agosto de este año, 978 marcas ingresaron a Brasil, un incremento de 5,6% en relación a las 926 del mismo período de 2014. El incremento fue menor que los 25% registrados en los primeros años de relevamiento.

Para el director de la consultora, Carlos Rodrigo Abar, el «saldo» de etiquetas que llegan a Brasil y son discontinuados está creciendo a ritmo más moderado debido al cambio de postura de los importadores, que pasaron de la euforia a cautela.

"Las empresas aún no conocían el mercado brasilero y por esto, trajeron pocas cantidades y gran variedad de etiquetas. Es una manera de probar cuáles son los más aprobados por el gusto brasilero. Si se importaban grandes cantidades, tendrían que haber invertido más en stocks y en algunos casos, la fecha de validez del producto podría vencerse", analizó Abar.

Por otro lado, el crecimiento de importaciones de hoy demuestra la madurez del mercado de las marcas de cervezas especiales, que están más sólidas y estables, agregó el ejecutivo.

En 2009 la Brewers Association (Asociación de Cerveceros de EEUU) señaló tres canales para el crecimiento de las importaciones brasileñas: el dólar bajo, la estabilidad económica y los jóvenes expatriados.

Otro factor importante es el peso de los impuestos en el precio final del producto, que muestra que una carga de US$ 100 de cerveza, luego de la caída del cambio, las tasas de importación, entre otros pasaría a costar US$ 453.

Además de estos factores, se suman otras dificultades. Al constatar que sus cervezas no llegan a los consumidores con la frescura y calidad deseadas, hay cerveceros que prefieren no arriesgar su reputación por problemas de logística, que hacen que sus productos pierdan la cadena de frío y alteren su sabor. (O Globo / GDA)

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