INFORME

Más allá de las películas, los cines rentabilizan sus butacas

Las cadenas diversifican sus servicios con la organización de eventos para empresas; este rubro en crecimiento aún aporta poco a la facturación pero genera sinergias con clientes corporativos.

Movie. Albergó recientemente un torneo de videojuegos para Movistar. (Foto: Gentileza Movie)
Movie. Albergó recientemente un torneo de videojuegos para Movistar. (Foto: Gentileza Movie)
Grupocine. El estreno de Cars 3 motivó una función especial. (Foto: Gentileza Grupocine
Grupocine. El estreno de Cars 3 motivó una función especial. (Foto: Gentileza Grupocine
Life. Las avant-première son uno de los eventos frecuentes. (Foto: Gentileza Life Cinemas)
Life. Las avant-première son uno de los eventos frecuentes. (Foto: Gentileza Life Cinemas)
Sodre. El Auditorio fue escenario el pasado domingo 18 de las charlas TEDx. (Foto: Francisco Flores)
Sodre. El Auditorio fue escenario el pasado domingo 18 de las charlas TEDx. (Foto: Francisco Flores)

En poco más de una semana, los cines vivirán su zafra anual asociada a las clásicas vacaciones de julio (del lunes 3 al viernes 7). Por fuera de la alta demanda de este mes, otro perfil de clientes —las empresas— emerge como un visitante ?frecuente de las salas para organizar funciones especiales pero también eventos sin película como jornadas de capacitación, conferencias, seminarios y lanzamientos.

Incluso como ejemplo de esta tendencia, el Auditorio del Sodre acogió la jornada de charlas TEDx, el domingo pasado.

En el caso de los cines, las cadenas ven en este renglón un complemento a su oferta de servicios, lo que contribuye a reforzar su vínculo con las empresas y generar sinergias. Esta modalidad también surge como una respuesta a las «necesidades de los clientes corporativos que cada vez piden más estos espacios», explicó María José Scremini, gerente de Marketing de Movie. Como resultado, en la cadena el número de eventos (incluidas las avant-première organizadas para distintas marcas) muestra un «crecimiento sostenido». «En Movie tenemos dos o tres eventos por día. Eso incluye también las avant-première especiales», estimó Scremini.

En julio, las salas se abocan de lleno a la zafra de películas, por lo que baja la frecuencia de las actividades empresariales. Lo mismo ocurre en verano. En cambio, de marzo a diciembre los clientes corporativos intensifican su presencia. Por caso, algunos colegios y academias optan por el cine para realizar sus ceremonias de fin de cursos.

La gerente general de Life Cinemas, Mariana Chango, resaltó el crecimiento de las capacitaciones en las salas de la compañía. Las empresas «juntan a parte de su personal, por ejemplo fuerzas de ventas que no tienen un puesto fijo en las oficinas, y buscan hacer una jornada de capacitación e integración», comentó.

El servicio para eventos surgió en Life de la mano del complejo Alfabeta —apreciado por las marcas por la «intimidad» que brinda y su espacio abierto, que permite organizar distintas actividades—; hoy la propuesta ya abarca a todos los cines del grupo: Punta Carretas, 21 de Setiembre, Costa Urbana y Punta Shopping. «Semana por medio hay algo», graficó Chango respecto al nivel de actividad.

En Grupocine, la demanda de las salas para eventos por parte de las empresas es «variable» pero en «aumento». En el último año, el registro creció entre 5% y 10%, indicó la gerente de Marketing, Fabiana Penino. «La diversificación y complementariedad» impulsan la expansión a «servicios ‘extras’ como avant-première, eventos corporativos y festejos de cumpleaños», entre otros.

Logística en cartel.

El predominio de las películas en el calendario de los cines obliga a las cadenas y a los clientes empresariales a coordinar con cierta antelación las actividades que realizarán en conjunto.

Cuando una empresa decide por primera vez contratar este tipo de servicios, por ejemplo vinculado a una avant-première, puede ocurrir que «llamen para agendar para dentro de uno o dos meses y eso a veces nos complica porque es muy difícil tener una fecha firme de una película salvo lo que son estrenos inamovibles como los blockbusters», comentó Chango. En tanto, las empresas habituadas a realizar esta clase de convocatorias, y que por tanto ya conocen la dinámica de los cines, tienden a hacer sus reservas con pocas semanas de antelación.

En Movie, el cronograma corporativo puede gestionarse hasta tres meses por anticipado. Con el tiempo se ajustan los detalles de modo de encontrar disponibilidad para «el día exacto, en la sala y en el complejo» que la empresa desea, señaló Scremini. Para coordinar las solicitudes e incluso diseñar o asistir en las actividades, Movie cuenta con un «equipo de eventos» que trabaja en la adaptación de la idea que maneja el cliente a las características de las distintas salas. Por ejemplo, la Sala Teatro Movie del Montevideo Shopping cuenta con capacidad para 640 personas, equipo técnico de audio y video de última generación, y un amplio escenario que permite desplegar distintas puestas en escena, destacó la ejecutiva.

A la hora de programar los eventos las cadenas coinciden en el criterio de que no se superpongan a las funciones tradicionales. Por esa razón es que las capacitaciones, seminarios, charlas y lanzamientos se fijan entre la mañana y las primeras horas de la tarde. «El que precisa la sala para hacer una capacitación y va a proyectar una PPT para su fuerza de ventas, normalmente lo hace en horario laboral, de ocho de la mañana a tres o cuatro de la tarde», consignó la gerente general de Life.

Competencia.

Los eventos corporativos son una fuente de ingresos pequeña en el esquema general de los cines. Hoy esa porción no alcanza al 10% de la facturación, y en algunos casos no llega siquiera al 5%. Aunque el número no es significativo, las cadenas entienden que se trata de una forma de diversificarse y enriquecer su abanico de servicios para los clientes (corporativos).

En la ecuación juegan además costos importantes, sobre todo en RR.HH. Los cines recurren a su personal a veces fuera de horario para atender una sala o prestar servicio durante el coffee break, a eso se suma algún técnico, cuando hay una proyección de por medio. En ese caso, y si se trata de una película, también hay que pagarle a la distribuidora.

«Al final lo que te queda no es gigante», razonó Chango.

En el presupuesto de los eventos se considera «la oferta y demanda» a la vez que «se intentan lograr los menores costos», apuntó Penino.

Con esta apuesta a los eventos, los cines se instalaron en un terreno en el que compiten entre sí, con los hoteles y otros establecimientos preparados para albergar estas actividades, agregó.

Para Scremini, las empresas valoran la opción del cine —y de Movie en particular— por un tema de «capacidad». «Para tener 300 personas sentadas en un hotel no tenés tantas opciones, y para tener 600 tenés que ir al LATU», comparó. No obstante, «no estamos enfocados en competir con los hoteles, tampoco pretendemos ser un centro de convenciones», dijo.

Según Chango, la competencia con los hoteles u otros auditorios puede darse en el alquiler de una sala cuando no hay una película involucrada, sin embargo, recalca que los eventos «no son ni siquiera el foco» de la compañía. Tampoco ve una competencia directa entre los cines por las avant-première empresariales porque cultivan perfiles diferentes. Los eventos «los vemos más como un servicio al cliente que como un renglón importante de facturación», remató.

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