Infraexigencia, tedio y desinterés: síntomas del síndrome del boreout

Aburrirse en el trabajo también agota

Una jornada laboral de ocho horas con poca exigencia, con el sentimiento de que se puede rendir más o con pocos horizontes para crecer produce efectos psicológicos, físicos y sociales tan malos como el exceso de trabajo. Es lo que actualmente se conoce con el síndrome de boreout.

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Silvana Nicola | [email protected]

El concepto acuñado por los suizos Philipe Rothin y Peter R. Werder en El nuevo síndrome laboral: boreout hace referencia a la existencia de elementos generadores de estrés: infraexigencia del trabajador que siente que podría rendir más de lo que le exige la empresa; aburrimiento (estado de desgano y duda porque no se sabe qué hacer) y desinterés (ausencia de identificación con el trabajo).

«La noción de lo que ocurre a nivel de la psique cuando una persona es privada de tareas que le resulten desafiantes, se asemeja al concepto de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo, del argentino JC Neffa», puntualizó Beatriz Martínez, principal de la consultora que lleva su nombre. Según señaló, este experto decía que hay aspectos del «contenido» del trabajo (desafiante, monótono, sobreexigente, infraexigente, etcétera) que actúan sobre la salud del trabajador e inciden sobre sus facultades intelectuales y sus potencialidades creadoras.

Ante esta realidad, los trabajadores suman estrategias de comportamiento mediante las cuales fingen que trabajan cuando no lo hacen, ocupan más tiempo que el necesario para realizar una tarea o disponen de su horario laboral para realizar actividades privadas.

José Luis O`Neil, director de Ascende, señaló sobre ese punto: «La utilización del tiempo ocioso en las redes sociales es una de las prácticas predilectas entre miles de usuarios que chatean, comentan, tuitean, suben fotos y actualizan su estado durante sus jornadas de trabajo, a través de sus celulares o directamente en las computadoras de la empresa».

Según este experto, cuando el trabajo se despersonaliza, el tiempo ocioso pasa a ser ocupado por una suerte de «espacio personal», que a poco a poco se convierte en imprescindible. En ese sentido las redes sociales, se constituyen en un «escape» que a manera de «práctica adictiva» es muy difícil de abandonar y el tiempo ocioso pasa a ser activamente buscado.

Otra cara del boreout son las relaciones interpersonales. La motivación de un trabajador de aprender sobre varias áreas de la empresa, solicitar más tareas a su jefe o sugerir la mejora de algunos procedimientos puede ser motivo de hostilidad con sus compañeros.

A uno de los entrevistados de O`Neil le sucedió y el empuje inicial derivó en angustia, desgano y adaptación a la situación. «El candidato bajó su nivel de productividad, procurando hacer su trabajo lo mejor posible, pero cuidando no poner a nadie en evidencia», puntualizó. Para cambiar estas situaciones estructurales se requieren líderes que deleguen, motiven y colaboren con el desarrollo de la gente.

La cúpula empresarial debe estar atenta

Ante un asunto con múltiples causas, la consultora Beatriz Martínez recomienda se trabaje en niveles superiores (gerentes y jefes). «Deben comprender la pérdida que significa a nivel de la empresa, en tanto el empleado se desmotiva y hasta puede enfermarse», señaló. Si el caso ocurre por una falta de delegación, el jefe debe cambiar la situación. También puede suceder que el trabajador esté sobrecalificado para el trabajo que desarrolla. «Quien gerencie debe ser consciente del estilo de liderazgo existente y debe tomar acciones si no está siendo eficiente», concluyó.

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