ECOS
Raúl González-Rocca
Montevideo

Recordando a Ceibal Regules

@|El Club Trouville en Rugby tuvo una fugaz, destacada y exitosa realización en la década del 50 del siglo pasado.

El escudo que distinguía al Rugby “T’’, llevaba tres coronas, producto de los campeonatos conquistados, y su diseñador fue el legendario Guito Furest. El presidente de la época era Don Pablo Blengio y el tesorero, Daniel Ibarlucea, secundado por distinguidos directivos, entre los que se destacaban Néstor Piñón y el Arq. Jorge Bonino. Al Sector Rugby lo capitaneaba Carlos Cat, un líder natural (posteriormente ministro en el Gobierno de Lacalle) con una integración de destacados personajes, que vale referirlos como memorables históricos que marcaron un comienzo deportivo. Fueron ellos Alberto Puig, Alfredo Cat, Gino Moncalvo, “El Mono’’ Pérez Gomar, Beto Martegani, Ernesto Bastarrica, Oscar Peterson (luego excelente árbitro internacional de rugby), “El Conejo’’ Delafond, “Pinocho’’ Piñero, “El Pelado’’ Brusco, Hugo Rivara, El Profe Trigo, “El Mono” López, “El Bacán’’ De la Fuente, Pipo Sosa, Cuqui Lacalle, Félix Gardiol, Oscar Durán, Gonzalo Dupont, Perico Artagaveytia, Joe y Gueite Castagnino, “Cacho’’ Terra, John Hyland, “El francés’’ Ramazzi y Ceibal Regules, con otros más que se escapan a la memoria. Cada uno de ellos tiene una historia que con Ceibal rememorábamos en la tertulias del Expreso Pocitos, con pintorescos anecdotarios de múltiples acciones deportivas y de terceros tiempos, que fueron trascendentes, por lo menos para los que los vivimos, y esa vivencia hablada con la “foto’’ de aquello irreproducible.

Como simple mención, eran los mediodías de los domingos en la sede con ingreso por Avenida Brasil. Los entrenamientos en la Barraca Puig. La corta historia de las canchas, de uso temporario pero maravilloso, en el Golf de Atlántida, y los eventos musicales con Rodríguez Tabeira combinados con su programa radial “Caravana’’, los viajes a Colonia para enfrentar al equipo del lugar, tuvieron puntuales y alegres consecuencias. Así podemos seguir recordando como “viejos’’ nostálgicos... sin fin. Simples comentarios de ilusión utópica de una charla de café...

Esta fue la base en la que Ceibal cimentó su pasión por la ovalada, y desde allí proyectó el ideal del desarrollo que divulgó ampliamente por más de 40 años, a través de los medios y sus libros, como destacado periodista, con la impronta de su personalidad y su controvertida, pero honesta, teoría de enfoque. Más allá de concordancias y desavenencias opinables, Ceibal trazó rumbos que ayudaron el crecimiento de un deporte que hoy tiene destacadas actividades internacionales en el contexto mundial del rugby.

Un humilde homenaje al amigo que nos dejó sin aviso, con la gallardía de su estirpe y su legado.

Ahora ha pasado a integrar con honores, la Galería de los Inmortales. ¡Hasta siempre!

Lorenzo D. Fossa
Montevideo

Carta abierta a los Sres. diputados y senadores

@|En el pasado mes de marzo, se cumplieron 12 años de la aprobación y ejecución de la ley 17863 que obligó a unos 3.000 ahorristas cooperativos a capitalizar Cofac.

Quien más quien menos teníamos la esperanza de que con nuestro sacrificio la cooperativa saldría adelante y en un tiempo prudencial recuperaríamos la quita efectuada a nuestros ahorros.

En su momento, cuando depositamos nuestros ahorros en la cooperativa, confiamos en la misma, era una institución nacional dirigida por compatriotas que esgrimían los valores cooperativos. Lamentablemente los hechos nos demostraron que nos equivocamos totalmente. ¿Y qué tenemos hoy día…?

No tenemos absolutamente nada, solo la certeza de que con nuestro dinero se mantuvo a flote a una cooperativa que estaba condenada al fracaso, se mantuvieron los puestos de trabajo de los funcionarios, el gobierno evitó una crisis política al no cerrar a Cofac. Todos ganaron, inclusive los gerentes y directivos que durante años llevaron una mala gestión, se retiraron discretamente sin rendir cuentas, algunos cobraron el retiro incentivado de 20 sueldos y además recibieron puestos y contratos de trabajo muy bien remunerados por parte del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez y posteriormente del Sr. Mujica.

Señores legisladores, en su momento ustedes, integrantes de todos los partidos políticos, votaron en tiempo récord -y sin conocer exactamente la situación de Cofac-, una ley expropiatoria y avasallante de nuestros derechos que le dio carta libre a una cooperativa privada para quitarnos parte de nuestros ahorros a una minoría de socios, en una clara discriminación.

Podrán maquillar y poner muchos términos elegantes y ajustados a Derecho, pero en el fondo ustedes, al igual que nosotros, lo tenemos bien claro: fue una expropiación lisa y llana, usaron nuestro dinero para dar una solución a corto plazo que postergó por 11 meses el inevitable cierre.

Actualmente Cofac es una cooperativa en modalidad “cerrada” que funciona a escondidas en algunos departamentos del interior y lo que recauda le alcanza solo para gastos de funcionamiento; sus directivos hablan de que la eventual devolución del dinero va a ser “intergeneracional”, al margen de otras declaraciones plasmadas en actas en las cuales expresan que “a los ahorristas capitalizadores no se les debe dar información, pues puede ser usada en contra de Cofac”.

Sres. legisladores, con la mejor buena intención votaron una ley que pensaban solucionaría el problema, pero se equivocaron, al igual que nosotros que confiamos en una cooperativa nacional.

Sres. Representantes Nacionales, exigimos que actúen con celeridad y honestidad, reconozcan que con el dinero de los ahorristas que capitalizaron Cofac se le evitó un problema mayúsculo al gobierno recién entrante del Frente Amplio. Doce años después y a la vista de todo lo acontecido, mediante una solución legislativa, se debe devolver a los ahorristas el dinero de la quita efectuada.

Con libertad no ofendo ni temo, pero es justo decirlo: cada vez que solicitamos audiencias a los distintos legisladores de todos los partidos, las mismas van cayendo en prolongados espacios de silencio sin concreción de las mismas por parte vuestra.

¿Están en la misma onda de la cooperativa? Cuando se mueran todos los ahorristas capitalizadores se termina el problema. No tengo la respuesta pero recuerden que dichos ahorristas también son pueblo, y a ellos recurren ustedes en cada período electoral.

Eduardo Milan
Montevideo

Polibandas o tupabandas

@|Quienes buscamos la verdad y pretendemos que a nivel de los distintos organismos públicos y sus diferentes jerarcas a quienes se les encarga su conducción (recordemos que ese encargo no es honorario), se actúe con rectitud, nos causa escozor muy profundo comprender con tristeza, que casi no hay diferencia entre los que se consideran “buenos” y los que se toman como “malos”.

Cuando se plantean dudas severas sobre la posible vinculación entre las que fueran denominadas “súper bandas” y el MLN, la reacción es negar toda investigación sobre quienes de alguna manera pudieran estar involucrados. Es decir, parece primar el secretismo, y como consecuencia directa, el ocultamiento de la verdad.

Este tipo de actitudes me lleva a pensar que no hay diferencia entre el silencio que impera a nivel de algunos militares que puedan tener información sobre hechos lamentables del pasado y el silencio sobre actitudes sospechadas de delito, ocurridos ya en democracia.

Ni unos ni otros -en la medida que viven en el ocultismo- son dignos de ocupar cargo de dirección porque parten de una premisa falsa, como es faltar a su juramento primario de respetar la Constitución y la ley. La única forma de que el país pueda volver a vivir en una verdadera paz será cuando la verdad surja en todos los ámbitos, y si hay quienes tienen que caer por esa causa superior, deben caer.

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