ECOS
 Zika Platero
Montevideo @

Carta abierta a Pedro Bordaberry

"Estimado Pedro, tengo la suerte de conocerte lo suficiente como para saber que fuiste un buen deportista, que eres un gran tipo, que fuiste un buen Ministro, y sobre todo un gran hijo. Siento real simpatía por tu persona, y por muchas de tus actuaciones políticas. Acompañaré el sí a la baja, y no tendría ninguna duda de votarte en segunda vuelta, si este fuera el caso. Sin embargo, en las últimas semanas, has tenido algunas actitudes que no comparto,  me refiero a criticar a Luis Lacalle Pou. Él nunca te criticó, y cuando tú lo haces, se refriegan las manos Mieres (con su cara de yo no fui, no tengo responsabilidad ninguna) y Tabaré Váz-quez. A río revuelto, ganancia de pescadores. Opino que el objetivo ciudadano en este momento es cambiar el gobierno, o al menos quitarle la mayoría parlamentaria para que no sigan haciendo los atropellos a los que nos han acostumbrado. Con tus críticas de ahora, favorecerás el triunfo del FA en segunda vuelta. En mi opinión, Luis no es un eslogan. Es un rayo de juventud, optimismo, y dinámica de trabajo, que me ha devuelto la esperanza. Dios quiera que no tomes a mal mis comentarios. Te deseo lo mejor a ti y a nuestro país".

L.B.
Canelones @

Una falta de respeto

"El lunes 15 de septiembre, mientras esperaba por quinta vez (sí, quinta vez!) que Antel viniera a instalar Internet  en mi casa  de Atlántida , comencé a  escribir esta carta a los lectores. Es la primera vez que lo hago, no por no haber tenido otras situaciones de queja justificada, sino porque esta vez se han rebasado los límites de todo lo razonable. En marzo fui a la oficina de Antel en Atlántida para solicitar la conexión a Internet fijo. Hasta el momento estaba utilizando ADSL móvil pero funcionaba cuando quería, y a veces ni eso. Me pidieron la cédula y el teléfono fijo asociado y allí se inició el trámite. Me dijeron que me conectarían fibra óptica y que se comunicarían conmigo para coordinar la instalación.  Efectivamente, recibí el llamado y fijamos la fecha. Como yo vivo en Montevideo, eso implicaba dejar mis ocupaciones habituales y trasladarme a Atlántida a esperar a los técnicos. A eso de las 17:00, viendo que ya nadie iba a venir, me comuniqué con Antel para confirmar si se haría el trabajo o no. Ante mi sorpresa me dijeron que no sabían, que debía esperar hasta las 18:00/18:30 porque a veces se atrasaban. Consulté si    no había forma de comunicarse con ellos;   respuesta: no. Resignada me volví a Montevideo, al otro día dejé constancia de la queja de que no habían aparecido y esperé la nueva llamada. Otra vez tuve que dejar todo y salir para Atlántida en la fecha programada. Ocurrió exactamente lo mismo y así sucedió también una tercera vez. La cuarta vez, me llamaron que no daban con la casa. Descubrimos que estaba mal la dirección pero pudieron finalmente dar con ella. Miraron, caminaron de aquí para allá y me dijeron: lo lamentamos pero aquí no llega la fibra  óptica y por lo tanto nosotros no podemos hacer nada. Tiene que llamar, pedir que le corrijan la dirección y solicitar el servicio tradicional. Pero mis dificultades no terminaron allí. Realicé el llamado, me pidieron todos los datos: padrón, manzana, calle, etc. y como no tenía noticias, volví a llamar. Nuevamente me solicitaron la misma información.  Así tres o cuatro veces.  Más de un mes después, se comunican por teléfono para decirme que lo lamentaban pero que tenía que concurrir personalmente a la oficina de Antel para hacer la corrección. Así que otra vez, en horario de oficina, tuve que presentarme personalmente (hago notar que la dirección no aparece en el recibo de Antel por lo que nunca antes había surgido el error). Borrón y cuenta nueva, empezamos todo otra vez: nuevo trámite, nuevo contrato, ya no fibra óptica sino el viejo y tradicional sistema que instalaría, no una empresa tercerizada como hasta ese momento (que aparentemente  eran los malos de la película que no cumplían lo prometido), sino los propios funcionarios de Antel y parecía que finalmente las cosas se encaminarían. Coordinamos para el lunes 15 de septiembre. A las 16 horas, temiendo que ocurriera lo que tantas otras veces, llamé con la vana esperanza de que al ser funcionarios de Antel los que harían el trabajo sería muy fácil   saber si efectivamente vendrían o no. Parece que tampoco es posible comunicarse con ellos. En plena era de las comunicaciones, el supuesto líder no puede saber si su personal cumplirá o no con aquello a lo que se ha comprometido. ¿Tan difícil es que concurran en la fecha pactada? ¿Tan difícil es, al menos, que el técnico llame al usuario y tenga la delicadeza mínima de  avisarle que no viene cuando ya ve que no va a poder cumplir con su agenda? Uno podría, aunque más no fuera, ahorrarse unas horas de inútil espera. Por cierto, ¡¡¡una vez más me dejaron plantada!!!"

Nicolás Marfetán Muro
Canelones @

Al Sr. Sendic

"En su más reciente acto de campaña, escuché al Sr. Sendic, al tratar el controversial tema de la baja de edad de imputabilidad, decir que 'ningún menor de dieciséis años debe estar en la cárcel'. En parte, comparto con Ud., Sr. Sendic, que un menor de esa edad donde debe estar es en el liceo, en la UTU, o en algún otro centro de enseñanza, aprendiendo una carrera o un oficio; debe estar nutriéndose de buenos valores y formándose para ser una persona de bien. Un menor de dieciséis que estudia, que se comporta dentro del marco legal, no debe estar en la cárcel. Hasta este punto estamos de acuerdo. Sin embargo, un joven de esa edad que roba, porta un arma, protagoniza una rapiña, incluso mata arruinando la vida de una familia, según Ud. Sr. Sendic, ¿dónde debe estar? ¿En la calle, libre e impune como están hoy por hoy? En ese punto discrepamos. Solo espero que recapacite sobre lo que dijo, porque si Ud. y su partido vuelven a ganar   las elecciones me gustaría que      tomaran cartas sobre el tema     inseguridad, y con mano firme".

Pulse aquí para volver a la versión mobile.