ECOS
C. Suárez
Internet

Por política baila el mono

@|“Por la plata baila el mono”, dice el dicho popular; yo lo cambiaría a: “Por política baila el mono”. Y realmente soy uno más de los que no veían con buenos ojos los favores, gestos, acciones y servicios que se le otorgan a los refugiados, llámense sirios, presos de Guantánamo, exiliados de Cuba, etc.

Como muchos ya han opinado, mi esposa y yo, con una edad recién llegada a los cincuenta, sanos, honestos, trabajadores, habiéndole puesto el hombro a este país en las buenas y en las malas, no hemos recibido nada de nuestro Estado, más que negar trabajo por el solo hecho de la edad.

Vivienda, educación, vestimenta, alimentos, etc., nos lo hemos tenido que procurar por cuenta propia, con miles de sacrificios como todos los demás uruguayos.

Creo que antes de beneficiar a estas personas, el Estado (presidente pasado) debió haberle dado más a sus seguidores, o no, a su pueblo, a sus ciudadanos.

Qué ironía: aunque muchos no se lo imaginan, al mismo tiempo en que son acogidos, brindándoles bienes o servicios, hay otras personas (familias uruguayas) que han tenido que irse a otro país donde nadie los recibirá, donde siendo extranjeros tendrán que luchar mucho más que los nativos.

¿Sabría el expresidente que en el mismo momento que él le abría las puertas a ellos, otros nos teníamos que ir porque nos faltaba justamente lo que a ellos se les dio?

Desvisto a un santo para vestir a otro, sería el dicho adecuado...

En fin, política es política; compromisos son los que se ven reflejados en los diarios del mundo entero, en los noticieros, y que quienes lo ven desde afuera, dirán : “Qué buen presidente tienen los uruguayos, recibe gente con problemas...”.

Hoy día, habiendo recapacitado, habiendo visto los problemas que se han generado, ya sea por la gran diferencia social, cultural, religiosa, etc., se han tomado nuevas medidas. Quizás se devuelvan a sus lugares de origen, y además se dará fin al gentileza de estas acciones. Pero a quienes nos tuvimos que ir, ya nadie nos llamará para volver a llenar el espacio vacío...

Claro, estas líneas generalmente afectan a quienes las han tenido que pasar, quienes tengan familiares en el exilio, pero no sentirán nada quienes lo hacen por mera política y votos.

Mientras a mí se me caen lágrimas por el mero hecho de estar escribiendo desde el exterior, a otros ni siquiera se les ha caído la cara de vergüenza.

Ricardo
Montevideo

Me multo a mi mismo

@|Leo que la “Inspección del Trabajo” multó con US$ 81.000 a la Intendencia de Montevideo por el caso del obrero que se muriera hace un año cayendo a una fosa.

Una multa, más allá del importe, le debe “doler” al infractor para que solucione el tema de la infracción o no la vuelva a cometer.

En mi ignorancia pregunto: si una dependencia del Estado multa a otra, exactamente: ¿a quién le duele?

¿El dinero de la multa sirve para rebajar impuestos o contribuciones?

¿Sale del bolsillo privado de la gerencia responsable de la infracción?

¿Algún gerente es sumariado, desplazado, dado de baja o despedido por este tema que tiene que ver con la ley de responsabilidad empresarial?

Si alguien tiene la respuesta a algunas de estas preguntas, celebro que las responda, porque yo no las tengo y me suena que me están tomando el pelo.

Julio César Hernández
Montevideo

Injusticia social

*|Desde el 2005, los poderes surgidos y sus gestores tomaron ilimitadamente sus competencias por encima del respeto a las leyes claras y vigentes, procediendo a su antojo según el color político del titular de una gestión importante ajustada a derecho.

Tal es el caso de la ley N° 15.783 que ampara a los funcionarios perseguidos por la dictadura.

Quienes fuimos perseguidos políticos y realizamos ante los organismos competentes el justo reclamo (vuelta ya afianzada la democracia hace varios años), vimos desconocidos nuestros derechos fundamentales. Las autoridades del BPS por ejemplo, resolvían a su libre albedrío.

En este sentido fui uno de los afectados por la injusticia social. A pesar de que la sección jurídica del BPS confirmó la razón que me asistía en cuanto al derecho reclamado, el directorio resolvió a su capricho en mi perjuicio.

Una de las autoridades de turno de aquel entonces fue premiado con un cargo de ministro de Estado.

En estos casos me pregunto: ¿a quién o quiénes hay que recurrir?

Ante la Justicia y la Comisión de Derechos Humanos ya lo hice, pero ambas gestiones no tuvieron una respuesta justa. En ningún caso se aplicaron como correspondía las leyes 15.783 y 9.940.

Los 49 años, tres meses y 15 días de servicio al Estado, no significaron nada para esos señores.

Este es el gobierno que el voto popular catapultó y que ocupa cargos desde los cuales deciden en base a quién es quién.

Está claro y que se sepa por este importante, generoso y democrático medio de prensa que es el diario El País, el hecho de que izquierdistas orgullosos como se autoproclaman, persiguen a aquellos que no son de su misma fracción política o ideológica.

Este atropello lo voy a llevar siempre conmigo, pero no me callaré nunca ante la infamia de una resolución tramposa, ignorante y persecutoria.

Mi carrera funcional, documentada y reconocida por el Ministerio de Economía y Finanzas, no fue suficiente para estos señores aludidos. La verdad histórica la confirman los documentos institucionales. Se me perjudicó en mis derechos jubilatorios, trampeados por el BPS. Y si el tiempo es un gentil hombre para los traicionados, nunca lo será para mí.

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