ECOS
Gustavo Ribero
Montevideo

¿Pitufos competitivos y globales?

@|El libro que hoy circula en la enseñanza primaria en el cual se compara la aldea de los Pitufos con el régimen comunista ha dado que hablar. Lo que el libro pretende comunicar, según sus responsables, es que vivir en una sociedad mancomunada, solidaria y con altos grados de solidaridad donde todo es de todos y nada es de nadie compartiendo bienes públicos en aras del bien colectivo tendría sus ventajas. Pero lo que tuvo fue su lugar solamente antes de la revolución industrial y antes de la maquina de vapor, de la economía de escala, del desarrollo de la sociedad de consumo y del capitalismo. El comunismo como modelo económico si tuvo su momento de aplicación fue cuando la producción era a escala familiar de confección artesana, las familias se auto-sustentaban con su producción sin intercambios, consumían lo que producían y lo que imperaba era la economía cerrada. Una comunidad comunista situada en el contexto actual de economías abiertas, negocios internacionales, marketing internacional, empresas transnacionales, globalización, mercados competitivos, sociedad de consumo, mercados comprimidos, tiempos exponenciales, ambientes de incertidumbre, cambios vertiginosos y la creática y la innovación como campos de conocimiento para competir, jamas puede competir ni siquiera puede sobrevivir algunos instantes. Es la utopía o incompetencias competitivas de los fieles del comunismo, muchos de ellos mas adherentes al consumismo que al comunismo, es lo que mantiene viva alguna lánguida llama de esperanza. Pero bueno allá ellos y sus utopías, pero lo que es criminal y atenta contra el futuro del país, es que a niños en la escuela que son la población mas vulnerable, un puñado de comunistas capitalistas y consumistas les intenten inculcar y adoctrinar con cara de yo no fui, un modelo socio-económico lapidado por la evolución del conocimiento, e inducirlos a hábitos de vida que nada tienen que ver con el futuro que la humanidad esta construyendo, contexto en el que los trabajadores, profesionales, empresarios y tomadores de decisiones del futuro deberán gestionar sus organizaciones y sus familias y por tanto dependerá de ellos el futuro del país. ¿Acaso ese modelo pitufo de economia cerrada puede dar evidencias y casos de éxito en algún país o alguna empresa altamente competitiva rentable, líder y de interés para inversores? la respuesta es que no, ni China Popular, el reino del comunismo, puede evitar desarrollar de manera ultra competitiva su economía cerrada y participa activamente de los mercados internacionales. Los pitufos responsables de este crimen educativo deben leer más a Peter Drucker, Alfin Toffler, Bill Gates, Prahalad Steve Jobs y Porter en lugar de leer el Capital de Max. Un pitufo no compite, se come lo que produce y en cada bocado se consume su futuro.

Guillermo Diez
Montevideo @

El pozo

Había una vez unos Pitufos que vivían en una bucólica aldea comunista. No se sabe si ellos eran comunistas por convicción o porque no tenían más remedio, ya que los vigilaba el comisario popular del distrito. La encantadora aldea vivía en aparente orden, aparente digo. Cada uno tenía salud gratuita, me parece muy bien, así debería ser, no es el caso de este gobierno “participativo”. Todos tenían vivienda, también me parece muy bien, aquí el F.A. está en falta en este tema. Cada uno de los Pitufos se dedicaba a una tarea específica, chocolate por la noticia, en el sistema capitalista sucede lo mismo. Ningún Pitufo pasaba hambre, bueno fuera en un país agrícola ganadero como el nuestro. Pero aquí viene el problema con la vieja discusión marxista de la propiedad privada porque había un pozo de agua para todos los Pitufos, supongo yo que cristalina, fresca y no contaminada con plaguicidas como es el caso del río Santa Lucía y OSE que diluye el problema desde hace tres gobiernos de izquierda “progresista”. Todos los Pitufos extraían agua, pero se descubrió y el viejo cuento nunca lo dice, que un Pitufo no quería limpiar el pozo, el otro se negaba a repararlo y el otro no quería mejorarlo. Empezaron las disputas. Discutían por la cantidad de agua que sacaban y el tamaño de los baldes que cada uno acarreaba y como todo era de nadie y nada era de todos, nadie hacía nada y terminaron en la nada. Uno de ellos hasta hizo un paro con ocupación del pozo. Conclusión, el pozo se fue deteriorando, bajó la calidad del agua, obviamente se contaminó y se derrumbó como sucedió en 1989 en la Unión Soviética, además de morirse todos de sed. Nadie vino de fuera de la aldea, ni las tortugas Ninja, ni el peligroso Pato Donald de la CIA, ni la odiosa familia Simpsons los invadieron, ni los atacaron traicioneramente, ni se apoderaron de su aldea ni de su polémico pozo de agua colectivo. De todos modos los uruguayos que vivimos en “la luna de Jacinto Vera” , podemos alardear con orgullo que somos más realistas que el rey, que seguimos perseverando en nuestra peripecia socialista, no queremos la Perestroika de los rusos, y seguimos discutiendo teorías socio económicas que el mundo ya hace tiempo que descartó por inoperantes, corruptas y crueles. La nuestra comenzó su debacle por los años cincuenta y aún sigue vigente por desgracia. Rusia terminó definitivamente el tema, nosotros curiosamente seguimos en lo mismo. Nuestra tragedia socialista comenzó cuando los ingleses nos transfirieron sus ferrocarriles y entonces la flamante AFE fue de todos y no fue de nadie. Frigonal fue de todos y no fue de nadie. Amdet fue de todos y no fue de nadie, Soyp fue de todos y no fue de nadie, y así sucesivamente , Coptrol fue de todos y no fue de nadie, y como era de todos y no era de nadie, así nos fue y así nos va. Alguien puede pensar que la utopía oriental ha muerto hace tiempo, sin embargo algunos espíritus sobreviven, deambulan por la noche cerca del arroyo Pantanoso, caminan por la refinería de Ancap, se internan en los cañaverales de Alur, vagan por la oficina del Fondes y en los hangares de Pluna. Aprovechando el corralito mutual, estos tercos brujos mejor deberían dirigir sus misas negras a San Atorio y sacar hora para el psicólogo porque garantido que están para diván de terapeuta. En su delirio creen que viven en 1917 y cae nieve. Si yo hubiera escrito este cuento les hubiera sugerido a estos Pitufos que nada parecen saber de la historia humana que mejor se hubieran embarcado en una balsa para sortear el Mar Caribe o hubieran tomado con fuerza una piqueta para derrumbar el muro de Berlín. Y les recomendaría que se cuidaran; ya los vi que se sacaron una selfie con Lenin. Además, ya que están con el celu, les convendría llamar a Méjico para qué les cuenten como terminó León Trotski que también era un Pitufo. Y colorín colorado este descabellado cuento uruguayo ha terminado. ¿Habrá terminado?

Julio Manuel Pereyra
Rocha @

Pase “social”

Desvirtuar la función pedagógico-educativa del sistema educativo, en un espacio de amortiguación de las fallas, faltas sociales, termina trágicamente convirtiendo las escuelas en guarderías, los maestros en niñeros, y como consecuencia derivada: el INAU en un depósito. Es sabido de antaño, que más escuelas son menos cárceles, que si “educas a un niño, no debes encarcelar a un hombre”, pero hemos confundido ideológicamente democratización con masificación, y educación con escolarización, transformando la enseñanza-educación en un tramite bur(r)ocrático, cual si fuera una relación ontológica que no requiere reconversiones o actualizaciones que no sean la mera “permisibidad” del sistema. Así, en pro de un discurso demagógico de la inclusión, y bajo los nuevos paradigmas psicosociales de que todo genera traumas, estigmas y discriminación, (de)formamos una generación entera bajo el principio del “mínimo esfuerzo”, desprestigiando (y autodesprestigiándose) el rol, la función y status del docente, en y desde una Educación que solo con ceguera ideológica no puede verse dejó de ser laica (políticamente) hace mucho. Sus sindicatos y gremios se han encargado una y otra vez de retrasar o evitar la reforma educativa necesaria que exige el siglo XXI, bajo preceptos ideológicos anacrónicos y obsoletos, no logran entenderse y atenderse, que los estudiantes pierden (y/o no alcanzan) competencias cognitivo-intelectuales básicas como la comprensión lectora, la argumentación discursiva y la capacidad de resolución de ejercicios complejos (transformándolos en analfabetos funcionales). No sorprende entonces que aquella frase, “sean los orientales tan ilustrados cómo valientes”, hoy sea solo un recuerdo que adorna una fotografía escolar y no sea una política de estado. Un gobierno que creyó que mayor presupuesto sin proyección, planeamiento, estratégica y gestión era per se sinónimo de “mejor” educación, colocando en lugar de referentes educativos e intelectuales en la toma de decisiones, personadas viciadas de ideológias vetustas y militancia partidaria, haciendo más vigente que nunca la representación de la escuela como aparato ideológico. El “pase social”, muchas veces negado oficialmente, es parte de la retórica prosilitista de las autoridades, cuya falacia es creer, que quienes lo consideramos una medida contraproducente a nivel formativo en las trazas de escolaridad (hablamos de continuar sus estudios) somos estigmatizadores sociales, mientras siguen confundiendo el sistema educativo con el ministerio de “desarrollo social”. Sin presente, no hay futuro.

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