ECOS
Federico Dillmann
Maldonado

Carrasco evitable

@| Día 25 de agosto de 2016, mejor dicho “noche” porque son las 24, llegamos al Aeropuerto de Carrasco de un viaje que comenzó a media mañana, cansados y somnolientos; somnolencia que se nos disipó, sustituida por indignación, al ver la sala de Trámites Migratorios hacinada con 600 o 700 viajeros esperando ser lentamente atendidos por unos pocos funcionarios. Varias responsabilidades en juego: primeramente la conjunción de tres vuelos sumando trámites, cuya organización de llegada desconozco a quién corresponde ni si es posible distanciarlos en el tiempo ya que los intereses de la compañías aéreas entran en juego y perder vuelos no debe ser conveniente para el país, pero, si la situación es inevitable aunque sí conocida de antemano alguien debe tomar las precauciones que correspondan a efectos de un rápido atendimiento. El grupo, por así llamarlo al amontonamiento de gente encauzada en los trillos separadores, estaba compuesto por toda clase de personas, mezcladas y quejosas: turistas y viajeros extranjeros desagradablemente asombrados, uruguayos indignados regresando a casa, personas en la tercera edad limitante, madres esforzadas con críos pequeños en brazos y otros niños sufrientes y fastidiados y tal vez mujeres embarazadas aunque no las detecté. Lo primero que viene a la mente es la clasificación de las personas, uruguayos por un lado y extranjeros por otro ya que los trámites probablemente sean unos más rápidos que otros, la prioridad en la atención a personas con criaturas y también a aquellos con impedimentos propios de la salud o la edad. Cuando sugerimos alguna de estas medidas a unas chicas que hacían como que organizaban se nos respondió, con bastante soberbia que “aquí no hay preferencias” y cuando se sugirió la atención prioritaria por lo menos a las criaturas ante una crisis se nos argumentó que eran decisiones del Aeropuerto. Empezando porque el tratar igual a los que son distintos (mayores, viejos, niños) es el craso error de los mediocres y siguiendo porque, pese a que existan normas, las situaciones excepcionales requieren tratamientos excepcionales, aun fuera de las normas, usando el sentido común. En resumen; Aeropuerto mal organizado respecto a llegada múltiple de aviones y atención diferenciada a los viajeros. Personal mal preparado para actuar en casos que, por su excepcionalidad, requieren decisiones inmediatas acordes. Ministerio del Interior en su función de Migraciones incapaz de atender eficientemente situaciones que escapan de lo rutinario. Sin duda ni Bonomi ni Vázquez realizan este trámite a nivel del pueblo en sus numerosos viajes. Tampoco lo debe hacer la Ministra de Turismo por lo que ignora el tratamiento que se le da a los extranjeros que vienen al país quienes, a su regreso, comentarán lo sufrido con sus allegados, negándose a volver jamás al Uruguay y desincentivando a quienes proyectaren hacerlo. Después de más de una hora de decepcionante e indignante espera, evitable y por lo tanto inútil, nos queda grabada la triste imagen de un país que pretende, pero no llega, trabado por conducciones ineptas que hace unos pocos días prometían trámites como el de este caso a realizar en ¡15 segundos!

Federico Prestinari
Montevideo

Lejano Este

@|El título verdadero era el Lejano Oeste en la época de la colonización de los Estados Unidos. Pero en los balnearios del Este ocurren robos diariamente, rompiendo rejas o puertas y se llevan hasta los artículos de limpieza o comestibles, lo cual demuestra la gravedad de la situación. Pero algunos senadores oficialistas manifestaron su duda en votar ampliar las penas por delitos, aduciendo que no da resultado porque los mismos no disminuyen. Pero la contracara sería, cómo sería la situación si los delincuentes permanecieran detenidos más tiempo. Volviendo al Lejano Oeste, tenían la ventaja que los apaches, comanches y otras tribus no atacaban de noche; acá es la hora preferida.

Susana Baratta
Montevideo @

El castigo de ser trabajador

Hay situaciones que son difíciles de comprender. Tengo una nietita que sufre de Atrofia Muscular Espinal. Lamentablemente no es verdad cuando dicen que pasarán a tener de 70 a 80 horas de servicio de asistente social y que los gastos correrían por cuenta del BPS. La triste realidad es que una cosa es el mundo del deber ser y otra la del ser. Hasta ahora, a esta asistente le pagaba el BPS, salvo aguinaldo y promedio vacacional que corría por cuenta de los padres. Ahora, los padres tienen que pagar el 67% del sueldo más, por supuesto, el salario vacacional y aguinaldo como lo venían haciendo, lo que significa un gasto de $ 7.947 por mes. Para Lucía la asistente personal es imprescindible, no puede hacer nada por sí misma, necesita ayuda extra hasta para darse vueltas en la cama, o sea, para todo... La nueva disposición se debe a los sueldos de los padres, ya que los dos trabajan. Pero si dejan de trabajar sí tendrían que pagar el 100% del subsidio... Usted puede pensar que se trata de padres potentados. Pues no. Se trata de gente trabajadora; docentes de Educación Secundaria, de vida modesta que trabajan de sol a sol para poder solventar los gastos que demanda su hija debido a su enfermedad. Con dos sueldos de docentes se está lejos de cubrir todas las necesidades de un discapacitado. Bien quisieran Luly y sus padres prescindir de la ayuda del Estado, pero es absolutamente imposible. Es increíble. Mientras uno ve cargos que se crean, y bien que se pagan, no hay dinero para asistir a una niña con discapacidad severa. En el Parlamento, a los legisladores que hemos elegidos, además de unos generosísimos sueldos, beneficios, viáticos y una vejez asegurada con jubilaciones que no se igualan a las de funcionarios públicos que han aportado mucho más años y con mucho más sacrificio su Montepío, se les paga hasta las secretarias. Yo me pregunto: ¿no habrá dentro de la clase política alguien, sea del partido político que sea, que sea capaz de proponer la revisión en serio de tanto funcionario inútil, de recortar excesos: secretarios, viajes, beneficios, viáticos que no deberían existir con los sueldos que les pagamos? De hecho, las secretarias deberían pagárselas ellos al igual que los choferes, leer los diarios por Internet o pagárselos si quieren la edición impresa, etc. Los docentes, me consta, que de su magro sueldo deben sacar para todo el material, nadie les da nada, hasta comprar los marcadores con que escriben en el pizarrón. Como abuela de una niña discapacitada y sobre todo como ciudadana, pediría a quienes tienen la sartén por el mango un poco más de humildad; reconocer que están a nuestro servicio, que nos retribuyan debidamente con una buena administración, que respeten la leyes (pienso especialmente en la de las discapacidades) que ellos mismos aprobaron y nos dejen de considerar solo como votos a los que hay que atraer en época de elecciones, con demagogia y con promesas que pronto son incumplidas, sólo con el simple fin de conseguir el apoyo electoral que les asegure la cómoda permanencia en su sillón. Es una situación que da para meditar.

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