ECOS
Dr. Jaime Ruben Sapolinski, Presidente de la Comisión Asesora de Ética y Conducta Política del Partido Colorado

Respuesta a Flores Silva

@|En la edición del 23 de junio, en la sección Ecos, se publica una carta del Sr. Manuel Flores Silva, que, desde el título “Vamos Uruguay defiende al fascismo”, constituye un libelo infamante que me es dedicado, como consecuencia de la versión de una conversación telefónica, mantenida con un periodista de ese medio. Este me había consultado en mi calidad de Presidente de la Comisión Asesora de Ética y Conducta Política, en torno a determinadas opiniones que habrían sido expresadas, no sé en qué contexto, por un asesor del candidato a la Presidencia del Partido Colorado, en el año 2011, hace unos cinco años.

Al periodista le dijimos que no habíamos recibido dicha denuncia y que toda denuncia se sustancia, como corresponde, habilitando a que el denunciado articule su defensa. Agregamos, en abstracto, que consideramos como valor positivo, asegurar la libre expresión de todo el mundo, naturalmente que cuando ella no vulnera la integridad de los demás. Es que se compadece con la actitud vital que hemos asumido desde siempre, admitir las disidencias, respetar las opiniones ajenas, aun aquellas que no compartimos y no provocar incidentes innecesarios aunque ellos se produzcan para que contribuyan al humano afán de mantenerse enhiestos en la palestra, tan propio de quienes aspiran a ocupar un espacio en la escena política. Esto es acorde con los valores liberales de respeto y tolerancia que profesamos, de modo que lo de “defensa del fascismo”, sabrá el Sr. Flores Silva dónde habrá de guardárselo. El Sr. Flores Silva me acusa de tener mala memoria, porque debería recordar que él formuló una denuncia en el año 2012, cuando yo ni soñaba con que sería electo como integrante de la mencionada Comisión. Proclama fervorosamente la distinción entre demócratas y antidemócratas, “que no somos del mismo partido” y me atribuye “una falsa solidaridad” con un miembro de mi sector político partidario, afirmación que se basa en su exclusiva interpretación. Cuestiona mi ecuanimidad y me aconseja respecto de los valores que debo cuidar, consejo que agradezco, aunque resulte superfluo. Quizás quien tenga afectada la memoria sea él. Si hubiera recordado que en el año 1876, Graham Bell patentó el teléfono, podría haber utilizado este instrumento para aclarar las cosas. Recuerdo que el Sr. Flores no tuvo, en cambio, inconveniente en llamarme, en alguna otra ocasión, en realidad dos si no me equivoco, cuando me requirió alguna opinión académica o el apoyo para la postulación de un familiar suyo para un cargo burocrático. Ambos éramos más jóvenes por ese entonces, teníamos más futuro por delante y, quizás, más aguzado el sentido de la memoria. Tampoco ha recordado que se trata de una comisión asesora, que dictamina pero que no tiene, por sí, competencia para apartar a nadie del Partido, aunque “piense diametralmente distinto”.0Sucede que, cuando la Convención Nacional del Partido Colorado, eligió a los integrantes de la Comisión que tengo el honor de presidir, conformada por cinco titulares y sus respectivos suplentes, la denuncia, según surge de la carta que se responde, había sido radicada hacía varios años y el tema había sido tratado en su oportunidad, por los integrantes de esa época, de acuerdo con la información que recabé, con motivo y posterioridad de la consulta periodística.

Como esta Comisión ha actuado con la mayor diligencia posible, no tiene cuestiones pendientes. Nadie puede suponer, no sería racional, que cada vez que se designa una nueva integración, para un nuevo período, los nuevos integrantes deban revisar todo lo que se actuó anteriormente. Es por eso que no cabe sino ratificar el comentario al periodista: nosotros no recibimos denuncia alguna sobre el tema que preocupa al Sr. Flores Silva. El papel institucional que me ha tocado desempeñar, me impide ceder a la tentación de aprovechar la ocasión para agregar algunas consideraciones que podrían formularse referidas a las motivaciones de ciertas denuncias presentadas, las que fueron todas ellas sustanciadas y sobre la idoneidad moral de ciertos denunciantes. Tampoco sobre cuáles son los episodios cuya dimensión permite que sean considerados como “pertenecientes a la peor historia de los partidos” y cuáles se diluyen en su propia pequeñez. Quedará esto para la oportunidad y el sitio adecuados.

Cra. Sandra Sorrentino
Montevideo @

Usuarios de transporte

Me gustaría hacer una reflexión acerca de un tema tan controvertido y conflictivo. El análisis lo voy a hacer dividiendo el tema en dos partes. 1- Uber como una opción diferente al usuario. 2-Incorporar a Uber en el mercado laboral uruguayo. No podemos dejar de reconocer que Uber llegó al Uruguay para quedarse. No voy a hablar que le quita o no fuente laboral a los taxis porque tenemos que reconocer que son servicios diferentes y no por ser vehículos con un conductor son iguales. Personalmente pude comprobar en innumerables veces y momentos en que debía tomar un taxi por motivos bien fundados que ocurrió que: es hora pico; hora de cambio de conductor; es comienzo de mes y la demanda supera la oferta; está lloviendo y hay mucha demanda; hay paro total por muerte de conductor de taxi. Quisiera destacar que son todas justas razones muy entendibles, pero me quiero detener en este punto: tan entendible como estos ítems es que el usuario necesita un taxi en forma prioritaria, para llegar en hora a su trabajo; para llegar en hora a la consulta del medico; para llevar a sus hijos a alguna clase porque se hizo tarde; por infinidad de motivos. Que sucede entonces... No pueden cumplir con sus objetivos porque no se consigue taxi ni en el momento ni a la hora adecuada correspondiente. Recalco también en ciertos casos la mala atención de los choferes; malos modales, no atender a las personas de edad o con discapacidades en la forma que corresponde y adecuadamente, malos tratos u oídos sordos cuando se quiere manifestar una idea, o no tienen los elementos adecuados de escucha, o la culpa la tiene la mampara. Todas estas son justas y entendibles razones. Como la economía y la vida es dinámica y variable aparece un servicio nuevo cuyo costo es igual o menor, pero lo más importante, que las personas consiguen rápidamente el servicio, que el trato es impecable, que se puede arreglar la vuelta en el mismo... Hay muchos motivos para querer viajar en Uber. También hay muchos motivos de rechazo para que no funcione, pero no podemos “tapar el sol con un dedo”. No podemos dejar de reconocer los avances informáticos, las redes sociales (Facebook,Google,Twitter, Instagram). No podemos decir borremos Google, terminemos con la tecnología, sería de personas muy ignorantes. No podemos desconocer la ciencia y sus avances tampoco podemos desconocer servicios como Uber. Sí, tenemos la obligación y el derecho de que se apliquen las leyes uruguayas dentro del territorio nacional y las del derecho internacional público y privado. ¡Adelante!, que los entendidos juristas abogados y contadores y cualquier persona idónea aplique las leyes tributarias y fiscales que correspondan para que el servicio se cumpla dentro de ámbitos legales. No es admisible ningún patoterismo, ningún rechazo, ni justicia por mano propia. Vivimos en democracia, en una economía capitalista donde la libre competencia está admitida y es uno de sus motores. Concluyamos: ¡adelante con los avances, con la modernidad, con la diversidad! Es bueno para todos los cambios cuando mejoran la calidad de vida de todas o de algunas de las personas de nuestro querido país. ¡Adelante a los emprendedores que sin ellos el país queda estancado!

Memorioso
Montevideo @

No perder la oportunidad

Hace muchísimo tiempo, la diputada argentina Graciela Ocaña, llega a nuestro país provista de abundante material sobre la ruta del dinero K, con la finalidad de ponerlo a disposición de la justicia uruguaya y empezar a desentrañar los métodos y destinos en “escritorios montevideanos” del vaciamiento inescrupuloso que ha sufrido el país vecino durante la última década. Se han acercado nombres, fechas y todo lo que se pudiera aportar para desenmascarar a quienes han llevado a cabo, por lo menos, parte de sus maniobras usando a nuestro país como destino intermedio, o final, de ese complicado entramado. Mientras tanto, por una mera casualidad, quedó en evidencia un antiguo funcionario de toda confianza de aquel gobierno, cargando y buscando cobijo a una cantidad de millones de dólares inimaginable que, la Justicia argentina investiga y realiza peritajes para determinar su origen, y que iba a terminar en un convento. Debería invitarse a aquella tenaz diputada a retomar el material que repetidamente ha traído e iniciar una investigación conjunta, profunda, aunque seguramente habrá quienes insólitamente declaren por acá que “al Uruguay esas cosas no lo salpican”.

Pulse aquí para volver a la versión mobile.