ECOS
Dr. Guillermo Domenech
Montevideo

Gerónimo Manini

@| Gerónimo Manini, réquiem para un deportista, un empresario y por encima de todo, un caballero. A pesar de que pertenezco a una generación anterior, tuve el gusto de conocer a Gerónimo Manini desde su más temprana edad, en función de la amistad que me ha unido siempre a su familia. Participé con alegría, de su bautismo, de su primera comunión, de su graduación universitaria, de su casamiento, del nacimiento de sus hijos. Y hace pocos días con profundo dolor, también participé de ese último tramo de la historia de las personas que llamamos funeral. Cuando todavía no he podido superar la consternación que me produjo su prematura muerte, han aflorado a mi mente recuerdos de algunas etapas de su vida. En su temprana juventud llamaba la atención que sin ser un alumno exageradamente estudioso la soltura con que manejaba conocimientos generales y sobre todo la agilidad para hacer cálculos matemáticos. Era tenaz en lograr lo que se proponía. Con su alta y desgarbada silueta se había propuesto ser jugador de rugby a pesar de ir a un colegio donde ese deporte no era asignatura. Y con enorme tenacidad y dedicación se comenzó a entrenar hasta convertirse en un destacado jugador de “Los Cuervos”, posteriormente del seleccionado nacional “Los Teros”, y profesionalmente en Italia en el equipo de Parma y Reggio Emilia. Respetado y querido por todos sus compañeros, porque si había una cualidad que lo caracterizaba era la devoción por sus amigos. En Italia adquirió la responsabilidad de enseñar y transmitir los nobles valores de este deporte a los niños, actividad que prosiguió en Melo bajo el programa “Tacle a las drogas” al servicio del cuidado y desarrollo integral del ser humano en la primer etapa de su vida, la niñez. Su amor por la naturaleza y por la vida en sus diferentes expresiones -reino animal o vegetal- pensé que lo llevaría a abrazarse a la carrera de agronomía. Pero no, optó por la de economía en la UM. “Para revolucionar las técnicas de la producción agro-industrial que son las claves de un país que vive de las exportaciones de alimentos, hay que dominar los números” me manifestó. Su imbricación en la actividad agropecuaria la realizó antes de aprender a hablar ya que nació en la actividad del arroz que desarrollaba su padre desde 1976. Recuerdo que hace 10 años concurrí a Melo a la inauguración de una planta industrial que tenía por objetivo en su primera etapa elaborar raciones balanceadas, fundamentalmente para bovinos para más adelante ir a la producción de biocombustibles de la soja (eran los tiempos que el barril de petróleo se ubicaba por encima de los US$ 100). Recuerdo que compartimos el entusiasmo con el Intendente de Cerro Largo Ambrosio Barreiro y el entonces vicepresidente Nin Novoa, para nombrar algunas de las autoridades presentes. Y recuerdo que volví a los pocos años a una jornada con el Ing. Álvaro Simeone y Gerónimo radiante de optimismo ya manejaba una cartera de más de 1.000 clientes. Bioración -que es así como se llama la planta- ya había logrado enraizarse en el nordeste ganadero de nuestro país. Y se fue transformado en un complemento valiosísimo en la producción de carnes que es una de las principales fuentes de divisas. Las jornadas de capacitación organizadas por Bioración eran fruto de su generosidad de compartir con colegas nuevas formas de producir. No sé cómo despedir a Gerónimo, ni cómo hacerle llegar a su esposa, a sus padres, a sus hijos el dolor que siento por esta ausencia. Solo quiero recordarlo como lo vi siempre: como un caballero. Y tal vez algunas de las claves de su vida -pautada por decisiones ejecutivas y por el amor a la naturaleza- me la suministre aquel poema de Baudelaire que él gustaba recitar de adolescente y que seguramente había aprendido de memoria en alguna clase de literatura del liceo, que se titulaba El albatros …” Exiliado sobre el suelo en medio de la grita,/sus alas de gigante le impiden marchar.”

ASF
Montevideo

Inmigrantes

@|Un país es como una casa, como un hogar, donde hay que trabajar para generar divisas, ingresos, donde hay que pagar cuentas, servicios, bienes muebles, y donde también se controlan y manejan los recursos sociales, estudios, inversiones y metas. Nuestro país podrá querer ser muy generoso, el “bueno” del Mercosur, pero hay que analizar que no estamos en condiciones de dejar entrar a “nuestra casa” a cualquiera. Hoy se está hablando en los medios de la “invasión” de inmigrantes desde varios países, entre ellos de Venezuela, lógicamente por sus conflictos. Yo sé que la gente no tiene la culpa de que su país esté en la total ruina, sin perspectivas de cambio, ni en lo económico ni en lo social, aislado, enfrentado con el mundo entero por sus actitudes poco decentes, pero creo que como pasó con los refugiados sirios (a quienes les “hemos” dado trabajo y vivienda, que muchos uruguayos nunca lograron tener), estos no solo no lo valoraron sino que nos generaron varios problemas sociales. También hay que recordar los males pasares de uruguayos en el intento de ingresar en España, cuna de nuestros padres o abuelos. Desprecios en los aeropuertos, tratados como delincuentes, y los requisitos para ingresar en otros muchos países. En nuestro país tenemos varios problemas, uno es la falta de trabajo y otro es la fuga de cerebros. Creo que no se le debe sacar la posibilidad al nativo, ni sustituirlo por otro que en situación extrema toma el mismo empleo por la mitad del sueldo o malas condiciones laborales. Basta ver ejemplos en la vereda de enfrente, en Argentina, en donde existen extranjeros vendiendo ajo en la puerta de los supermercados, africanos vendiendo relojes truchos en las esquinas, otros que se dejan manosear por los míseros sueldos trabajando en negro en talleres clandestinos, sin ver la luz del día pero que para ellos el hecho de alimentare a medias ya es suficiente, en comparación de lo que sus países les daban. Para que un país se mantenga como tal, para que no pasen cosas que deterioren el sistema debe limitar el ingreso, filtrarlo por varias cualidades como ser nivel de estudios, profesiones que nos hagan falta, que eleven el nivel socioeconómico, que aporten valor humano y económico al PBI. Cosas éstas no muy ajenas a lo que los mejores países del mundo hacen. De nada nos sirve aumentar la carga social, la demanda en hospitales públicos, la exigencia de ayudas sociales, etc. Claro, esto puede ser como muchas veces, una jugada política, pero a la larga quienes la pagamos somos nosotros, nuestros hijos, y no el gobernante de turno que puede dejar “un tendal” de problemas y luego le llega la hora de irse y se olvida de todo.

El Viruta
Montevideo

“El futuro es el gasoil”

@|El troley no tiene futuro, el futuro es el ómnibus de gasoil, fueron las palabras del entonces Director de transporte de la IMM, Sr. Víctor Rossi, cuando le presenté el proyecto de la empresa que representaba en esa oportunidad y que ofrecía la donación de 200 vehículos con 4 años de uso, procedentes de Alemania. La contrapartida que se le solicitaba a la IMM, era la construcción mediante un préstamo otorgado por la misma empresa, de las nuevas redes eléctricas para ser usada por los ve-hículos, a un costo sumamente conveniente. Las unidades se entregaban con neumáticos y baterías nuevas, y todas estaban reacondicionas, pintadas y con los repuestos suficientes para algunos años de uso. Esta oportunidad se daba en el momento justo que la IMM, planificaba la renovación de la flota de transporte capitalino y la eliminación definitiva del trolleybus y sus líneas de transmisión eléctricas. Ahora al pasar los años el Sr. Rossi es Ministro de Transporte, y conformó la delegación junto con el Sr. Salgado presidente de Cutcsa, que acompañó al Sr. Presidente de la República Tabaré Vázquez por algunos países europeos. Durante la visita a Moscú pudimos ver en los noticieros al Sr. Salgado hablar de las bondades del transporte eléctrico, como el consumo de energía que era cinco veces menor que el gasoil, en dinero, la contaminación reducida tanto de emisiones como la sonora, etc. Se mencionó además con nombre y apellido una fábrica rusa de estos vehículos con la súper novedad de que los mismos podían efectuar trayectos sin estar conectados a la red eléctrica o sea funcionando con baterías. Quienes tenemos más de 45 años recordamos que los viejos trolleybuses italianos que transitaban por Montevideo ya tenían esa particularidad en aquel entonces, pero se nota que tanto el Sr. Ministro como el Sr. Salgado tienen menos años o poca memoria. Sin duda esta es otra de las dadas vueltas en el pensamiento y las ideas que nos tiene acostumbrados el partido político del actual Poder Ejecutivo y sus amigos.

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