economía

Cada vez se puede llevar menos artículos a Cuba

El país aumentó los aranceles y estableció reglas más estrictas sobre lo que se puede ingresar.

Prevén aumentos de precios en Cuba. Foto: Archivo El País.

La HabanaReutersmar sep 2 2014 10:18

Cuba puso en vigor el lunes reglas más estrictas sobre los artículos de consumo que viajeros pueden ingresar al país y aumentó sus aranceles, en un ajuste en las regulaciones que irritó a ciudadanos acostumbrados a contrarrestar la escasez crónica de productos en la isla con compras en el exterior.

Las nuevas regulaciones aduaneras apuntan a desincentivar el mercado negro de bienes de consumo difíciles de encontrar en las tiendas estatales, que tienen elevados impuestos, están desabastecidas y sus artículos carecen de la calidad requerida.

Un empleado de la Aduana aseguró que las nuevas medidas buscan disminuir la cantidad indiscriminada de artículos que se estaban importando.

"Todos los cambios, todas las medidas que se toman, tienen resistencia, pero esperamos que traiga los resultados que espera el país", dijo el funcionario Dionisio Pérez en el aeropuerto de La Habana.

Las nuevas reglas amenazan con generar un aumento de los costos y dificultades para los propietarios de pequeños negocios en la isla como tiendas, bares, restaurantes, cafeterías y salones de belleza, que dependen básicamente de los productos que los viajeros traen al país en sus equipajes.

"Esa nueva ley no está bien. Ahora estaremos más limitados en los precios y las cantidades de los productos", dijo José Díaz Concepción, un cubano residente en la occidental provincia de Pinar del Río que visitó Miami.

"Ir a Miami y traer una bobería ahora es ridículo. ¡Cómo va a ser eso caballero!", agregó indignado.

Allí, en Miami, es evidente la demanda de productos con destino Cuba, que vive desde hace más de medio siglo bajo un embargo económico de Estados Unidos.

En el aeropuerto de Miami los cubanos-estadounidenses hacen filas para abordar los vuelos chárteres a La Habana, cargando desde televisores de pantalla plana hasta neumáticos de bicicletas y autos, pasando por textiles que escasean en Cuba.

"Esta es una regla, imagínate, mala. No está bien vista para nadie", dijo Silvio Madero, un cubano-estadounidense de Homestead, Florida, que ha visitado a su familia en Cuba seis veces en los últimos cuatro años para llevar regalos y artículos necesarios.

"Se debe dejar que entre aquí toda la mercancía para ayudar a la familia y los amigos", agregó en el aeropuerto de La Habana.

Con las nuevas restricciones, por ejemplo, el arancel para ingresar al país un televisor de pantalla plana de 32 pulgadas sube de 150 dólares a 250 dólares. Para los televisores de entre 32 y 42 pulgadas el arancel será de 400 dólares y los que superen las 42 pulgadas serán gravados con 500 dólares.

Un economista cubano, que pidió el anonimato, dijo que con el esquema anterior entraban menos dólares a la economía porque los comerciantes que reciben moneda estadounidense por sus productos los suelen guardar para volver a comprar en Estados Unidos. Ahora con mayores impuestos, parte de ellos se quedará en las arcas del Estado.

El presidente cubano, Raúl Castro, ha emprendido una serie de reformas económicas en busca de poner al día a una economía de estilo soviético y atraer inversiones.

Bajo las nuevas reformas, los cubanos pueden operar pequeños restaurantes privados (paladares), salones de belleza, renta de habitaciones, cafeterías y servicios de transporte.

Pero el Gobierno no ha garantizado un mercado mayorista y ha llevado a pequeños empresarios privados a importar mercancías a través de los viajeros o comprar en las tiendas estatales, donde abonan elevados precios destinados al comercio minorista.

Muchas de las reformas del Gobierno han sido criticadas, como la limitación para la venta de ropa que provocó el cierre de tiendas o la prohibición de los cines 3D el año pasado. Otras fueron acogidas con satisfacción, como la liberación de la compraventa de autos cero kilómetro en la isla, aunque los precios fijados fueron tan elevados que desilusionaron a muchos.

"Si quieren acabar con el mercado de venta (negro) que tomen medidas con esas personas", dijo Amarilis Valdés, una cubana-estadounidense de Miami, que arribó en un vuelo chárter el lunes a la capital de la isla.

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