C 27.70
V 28.60
C 29.86
V 33.29
C 1.40
V 2.10
C 8.50
V 9.50

Ministro de Trabajo cuestiona falta de propuesta de empresarios

Gobierno y la CIU polemizan sobre ajuste salarial por productividad

El ministro de Trabajo, José Bayardi afirmó que el sector empresarial quiere incorporar la productividad a los ajustes salariales, pero no presenta propuestas. La Cámara de Industrias pone en duda esta herramienta porque el gobierno "cambia las reglas de juego".

La inclusión de indicadores de actividad para la corrección de los salarios continúa generando diferencias.

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MIGUEL NOGUEZ14 abr 2014

"El sector empresarial que ha planteado el tema de productividad, muchas veces cuando va a los Consejos (de Salarios), no lleva propuestas de productividad. Hay una cuestión que debemos tener clara: a la hora de discutir productividad, hay que poner todo arriba de la mesa, hay que abrir los números de todo, para que se pueda certificar que las variables que se hayan considerado estén planteadas", expresó Bayardi en la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados, según la versión taquigráfica a la que accedió El País.

La idea de incluir este indicador como una de las variables a considerar para establecer los ajustes de salarios estuvo presente en las últimas tres rondas de negociación en el sector privado, pero ha perdido fuerza en la práctica por lo difícil que resulta definir criterios de medición adaptados a las características de cada uno los sectores.

Lo más parecido ha sido la utilización de un componente sectorial para el cálculo de los aumentos, donde se pueden tomar en cuenta índices de ventas por personal ocupado, de volumen de producción, de personal ocupado y horas trabajadas para sectores manufactureros, entre otros, pero que también ha tenido una baja utilización entre trabajadores y empresarios.

Al respecto, el vicepresidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara reconoció a El País que es posible que no se hayan presentado propuestas por lo complejo que resulta hacer la medición por sectores. Pero a la vez puso en duda que esto pueda hacerse en el futuro.

"La realidad es que con las experiencias que hemos tenido estos últimos años no hay ningún ánimo de poner ningún parámetro que pueda ser una variable como la productividad, porque en el día de mañana te lo convierten en un fijo como nos pasó con el presentismo", expresó.

"El presentismo era para la gente que venía todos los días y se pagaba un 20%. El presentismo era por fuera del salario, afuera de lo acordado. El año pasado lo reglamentaron de otra manera que en la realidad pierde validez. Tiene excepciones que son esas o son esas a la fuerza", dijo Murara.

"Nosotros ponemos una productividad. El día de mañana la regulan de otra manera y pasa a ser otro fijo como el presentismo. Hoy preferiría no tener índices de productividad a parte del salario porque no sé cuáles van a ser las reglas de juego mañana. Eso fue un cambio en las reglas de juego. Más vale no poner nada", añadió.

Este punto, a modo de ejemplo, fue objeto de diferencias el año pasado cuando se discutía la renovación del convenio salarial de los trabajadores de los supermercados.

En esa oportunidad se "flexibilizó" el pago de la prima por presentismo con la inclusión de nuevas razones para que los trabajadores no lo perdieran, como casos de violencia doméstica, enfermedad de menores a cargo y exámenes médicos del trabajador, entre otras.

En esa ocasión la ampliación de los causales fue vista por los empresarios como algo que "desnaturalizó" el sentido de la prima y lo transformó en un "salario encubierto". Hasta ese momento accedían a la prima por presentismo los empleados que no tuvieran faltas durante todo el mes.

Esas diferencias también se vieron alimentadas por la disconformidad que existe en el sector empresarial con el gobierno, a quien se acusa de "inclinar la balanza" a favor de los trabajadores en las relaciones laborales. La sanción de la norma que regula la negociación colectiva nunca terminó de convencer a los empleadores.

La idea del gobierno en la última ronda de negociación era que se dejaran de lado los ajustes por inflación y que fueran por productividad, pero eso fracasó porque muy pocos sectores utilizaron esa lógica y se priorizó la de recuperación, indexación y aumento real. Las pautas que recomendó el Poder Ejecutivo sugerían que se debía dar espacio a la negociación de empresas, pero sin dar mayores detalles. Sobre este punto, Bayardi expresó en el Parlamento que el Ministerio de Trabajo, comparte la preocupación de incorporar variables como la productividad y así "salir de la lógica" de los aumentos nominales. "Estamos viviendo un problema muy delicado: la relación empleo-salario puede llegar a un punto en que, por medio de alguna mecánica, haga que el incremento del salario pueda deteriorar el empleo. Una situación de crecimiento puede ser paliada, pero hay que prever un mecanismo para cuando aparecen las dificultades", afirmó. En la última ronda salarial solo el 15,3% de los convenios tuvo ajustes vinculados a la actividad.

Cobrar al mediar conflictos

El ministro de Trabajo, José Bayardi, expresó que si bien la voluntad de la cartera es "acortar" todos los plazos de las negociaciones que promueve "hay una situación complicada" por la escasez de recursos humanos. "No voy a nombrar empresas, pero hay situaciones en las que grupos de negociadores se dedican solo a ellas. El ministro deberá contar con una norma presupuestal que lo autorice a que pueda cobrarles a los que están negociando, porque se estiran tanto los plazos, que a ese individuo que está en ese proceso de negociación particular, le van a caer dos o tres conflictos más". En 2013 se medio en 1.622 conflictos.

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