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ENTREVISTA A ULRICH BECK   

"Con la crisis cambió el poder; las discusiones son en la eurozona"

El sociólogo alemán estuvo la semana pasada en Buenos Aires, convocado por la Fundación Osde y la Universidad Nacional de San Martín para dar la conferencia "La Crisis de Europa". En ese marco fue entrevistado por El País y señaló que "todo lo que tiene que ver con nuevas instituciones se discute en el pequeño círculo de los países que integran la zona del euro". Respecto a los movimiento de protesta que han surgido, afirmó que es un "problema" el hecho de que sigan "encerrados en esa mirada nacional". 

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Victoria Molnar

-¿Cuáles son las claves para entender la crisis europea?

Otro punto importante que diferencia la situación es que mientras en Argentina se trataba de un Estado, en cuanto al actor al que se le atribuía la crisis y del que se esperaban las respuestas, esto no sucedió en Europa. Europa no es una nación, no es un estado federado, es una alianza y especie de cooperación de estados nacionales y de sociedades nacionales, y allí falta ese actor único estatal que dé respuesta a los problemas.

Por ejemplo, si se piensa en los problemas de la deuda de los Estados Unidos, ésta es más grande que la de la Unión Europea, pero la diferencia es que allí hay justamente un destinatario que debe tomar la responsabilidad mientras que en la Unión Europea no hay un responsable, en este caso, del euro; a pesar que eso es algo que ahora empieza a cambiar.

--¿Fracasó la Unión Europea? ¿El factor euro es decisivo o hay problemas de base en la conformación de esa alianza?

-Es un gran problema el tema de las asimetrías en Europa. Por ejemplo, hay una división entre los países que implementan el euro y los que no lo implementan como ser Gran Bretaña que es solamente miembro de la Unión Europea y que hoy en día ha prácticamente perdido su poder de veto. Se genera una especie de tragicomedia en Bruselas, por ejemplo, si uno ve al primer ministro británico que cuando se habla de los temas verdaderamente importantes que tienen que ver con el euro tiene que abandonar el espacio y no participar de la discusión. Y por otro lado, él cree que por el poder de veto, que en realidad ya no posee de la misma manera, va a poder influir en el futuro de Europa. Con la crisis se ha modificado la situación del mapa poder. Si uno piensa lo que se puede llamar "el experimento Europa", que es donde se desarrollan nuevas ideas, eso se circunscribe a la eurozona. Si Gran Bretaña tiene algo para decir en Europa entonces tiene que adoptar el euro.

En la eurozona, por ejemplo, se está empezando a hablar de la posibilidad de una unión de bancos que transfieren sus riesgos a los estados. Se está hablando también de un impuesto a la transacción financiera llamada por los grupos más sociales como el "impuesto Robin Hood". Y se está hablando en general de una nueva arquitectura de Europa. Todo lo que tiene que ver con estas nuevas instituciones se discute en el pequeño círculo de los países que integran la zona del euro. Y esto no es sólo importante para Europa. Entonces, es una especie de experimento político. Y esta eurozona podría abrir nuevas perspectivas también para otros lugares del mundo.

-Entendiendo que toda crisis implica un cambio, ¿considera que Europa tiene liderazgos a la altura como para superarla?

-Sí, esto se da transversalmente a través de los partidos políticos. A veces son más personas puntuales que partidos políticos los que pueden llevar a cabo este liderazgo. También el jefe del Banco Central Europeo (Mario Draghi), que si bien su origen es neoliberal acérrimo, hoy en día está orientando para ver cómo se podría encontrar una aceptación democrática para la crisis del euro. Después por otro lado, están los movimientos sociales, los movimientos de protesta que están siendo muy atendidos a nivel mundial. Y todos esos son fuerzas que pueden llevar a que Europa vuelva a tener una nueva visión de futuro.

-¿Qué opinión tiene de la relación actual entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande?

-No estoy seguro si este vínculo funciona tan bien. Merkel, a partir de la cual yo he creado este nombre "Merkevelium" uniendo Merkel con Maquiavelo, ha dirigido la política de estabilidad alemana en principio de la política europea. Y desde esta base se está lastimando de alguna manera el vínculo con Francia.

-Entre los liderazgos para el cambio mencionaba a los movimientos sociales y de protesta. En América estamos viendo una nueva migración europea, por ejemplo de los indignados españoles. ¿Qué nuevas relaciones de trabajo a nivel social se generan con estas crisis?

-En primer lugar es muy interesante esto para los países latinoamericanos, que normalmente venían siendo considerados países periféricos y que de repente parece que los jóvenes del centro están emigrando a los que antiguamente eran países periféricos y tal vez se conviertan en los nuevos países del centro. Pero detrás se esconde, por supuesto, una crisis de la sociedad laboral europea, la sociedad del trabajo europea. Fuimos durante mucho tiempo sociedades de pleno empleo bajo la idea de que todo aquel que quisiera podía asegurar su vida por trabajo remunerado y garantizar su seguridad en la vejez. (Pero hoy) una parte cada vez más grande de la población tiene que conformarse con ocupaciones frágiles, lo que nosotros llamamos "contratos basura". Se conoce mucho aquí en Latinoamérica y de golpe parece ahora convertirse en el futuro del mercado laboral. Esto es un desarrollo muy problemático porque si no se logra volver más atractivo digamos el mercado laboral también es difícil seguir desarrollando y fortaleciendo las democracias.

-¿En esa problemática laboral que describe qué papel juegan o no están jugando los sindicatos?

-Yo lamento mucho que los sindicatos sigan concibiéndose dentro del marco del estado nacional como en esa esfera. Si bien hay unas primeras iniciativas de generar sindicatos europeos por el momento no han sido efectivos. Habla de una carencia y falta de que justamente los sindicatos se conciben así mismos como nacionales y dirigen sus reclamos a sus respectivos gobiernos nacionales. También es el problema de los movimientos de protesta que siguen encerrados en esa mirada nacional. Y lo que sí modificaría en algo en el escenario europeo sería que estos movimientos, aunque se entiendan como nacionales, también estén comunicados en red y comunicados a nivel europeo y que se desarrollen juntos y que tengan una misma visión de Europa a futuro como para justamente generar cambios.

-Según lo que me transmite la salida es en todos los casos en bloque. ¿Qué rol tienen en ese sentido los organismos internacionales?

-Sí, es en bloque. La situación en Europa es tal que las sociedades nacionales y los estados nacionales, estoy pensando en España, en Francia, en Grecia, por un lado han perdido la capacidad de desarrollar políticas positivas. Lo que sí pueden hacer y tienen que hacer es imponer las políticas europeas pero no tienen margen de acción porque los que dictan la línea son la Unión Europea, el FMI, etc.

Uno de los mayores sociólogos contemporáneos por abordar en sus estudios la globalización, la cuestión ambiental y los profundos cambios del mundo laboral. Con más de 20 libros publicados ("La Sociedad del Riesgo Global" y "Un nuevo mundo feliz: la precariedad del trabajo en la era de la globalización", entre otros), aportó nuevos conceptos a la sociología, como "sociedad de riesgo" y "segunda modernidad". Es profesor en la Universidad Ludwig Maximilian de Munich, British Journal of Sociology en la London School of Economics y la Fondation Maison des Sciences de l´Homme en París. Es investigador principal en el Laboratorio de Cambio Climático del European Research Council este año.

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