Clave. Algunos analistas ven que es más expansión monetaria, pero otros no

El BCU quitó el "almuerzo gratis" y tasas en pesos responden a la baja

Luego que el Banco Central quitó el "almuerzo gratis" que daba a los bancos con una tasa de interés fija a la que colocar su dinero, estas van en franco descenso. El mercado se adapta al nuevo régimen y los analistas difieren sobre qué efectos tendrá en inflación y dólar.

Su cambio de régimen monetario lleva a un menor atractivo del peso y más por el dólar. A.Colmegna

Marcela Dobal / Diego Guichón

Antes, el Banco Central (BCU) fijaba su política monetaria con la tasa de interés, el último valor fue el de 9,25% anual. Para los bancos era una ganancia fácil colocar su dinero excedentario a un día en el BCU. Pero desde que la entidad pasó a manejar agregados monetarios (cantidad de dinero en circulación) en vez de la tasa (precio del dinero), la call bajó a más de la mitad: ayer se operó en 4,5%. El BCU dejó de tomar pesos de los bancos (al no tener que cumplir un compromiso con el valor de la tasa) y ahora son solo estos los que se colocan entre sí en la call. Eso llevó a una caída de la misma.

"Ahora se les terminó el almuerzo gratis", había dicho a El País una fuente del equipo económico la semana pasada.

El índice Itlup, que mide los rendimientos de los títulos en pesos elaborado por la Bolsa Electrónica (Bevsa) tuvo una fuerte baja, finalizando ayer en 751 puntos básicos, su menor nivel desde marzo de 2011.

Pero el efecto para el Central es que también paga menos por la deuda que emite para sacar pesos del mercado. El lunes, la autoridad monetaria colocó Letras de Regulación Monetaria (LRM) en pesos a 30 días a una tasa media de 8,7%, inferior al 9,26% de la emisión de la semana pasada a similar plazo. Y, en la emisión del martes a 91 días, el rendimiento promedio aceptado fue de 8,07%, muy por debajo del 9,63% de hace dos semanas.

Los economistas consultados por El País difieren en sus interpretaciones. Dos de ellos consideran que la política monetaria está teniendo un signo más expansivo (volcando más pesos al mercado) que antes, pese a que el BCU comunicó el 28 de junio que buscaba "dar una clara señal contractiva" (volcar menos pesos).

Florencia Carriquiry, gerente de Asesoramiento Económico de Deloitte, señaló que "si bien el pasaje a régimen de agregados monetarios le pone más volatilidad a las tasas, desde un principio advertíamos que este cambio de instrumento procuraba justamente promover una mayor flexibilidad monetaria y eso parecería estar siendo confirmado por la baja de tasas de estos días".

A su juicio, con tasas más bajas se procura un dólar más alto para evitar que la competitividad afecte en mayor medida la actividad económica, "que ya se ha enfriado notoriamente". No obstante, advirtió que (con todo lo demás igual) esto "por definición, trae consigo más riesgo inflacionario". Por ese motivo Deloitte mantiene su proyección de inflación que "difícilmente ceda de 7,5%-8% en los próximos 18 meses" pese a la desaceleración económica.

El socio de Vixion Consultores, Aldo Lema, opinó en igual sentido. "Se ratifica la sospecha de que las últimas medidas traían una política monetaria más expansiva y un menor compromiso con la inflación", afirmó. El economista dijo que eso se desprende del "alto crecimiento de los agregados monetarios en junio, la caída en las tasas de corto plazo y el empinamiento de la curva nominal".

El resto de los economistas consultados discrepan con ese análisis. Javier de Haedo dijo que "lo que está pasando (con las tasas) era previsible".

"Emiten menos letras, y bajan tasas y luego los inversores empiezan a salir de títulos en pesos y a comprar dólares", afirmó el economista, para quien esto "no necesariamente es más expansivo", porque ahora el BCU no vuelca pesos al mercado para comprar dólares.

Para De Haedo, el BCU "recuperó grados de libertad en su manejo diario y semanal".

"Si hay más expansión lo sabremos con el paso de los días y las semanas. Nadie puede decir hoy con la información disponible que estén siendo más expansivos", añadió. Afirmó que si los monetaristas tienen razón, "con un dólar que subió más de 10% y la expansión que dicen que está habiendo, deberíamos estar percibiendo una creciente inflación y no es así".

La gerente del Departamento de Consultoría Económica de PwC, Mercedes Comas, dijo que "no diría que se trata de una política monetaria más expansiva" sino "un mercado que se está acomodando a otra dinámica", con mucha liquidez en las instituciones financieras y una buena demanda por títulos del Central. Coincidió en que como el BCU ya no necesita emitir tantas LRM para comprar dólares, "paulatinamente podrá ir acompañando la reducción en la cantidad de dinero", si bien eso "se verá en varios meses". Mientras tanto, "vamos a tener que acostumbrarnos a una tasa call y un tipo de cambio más volátiles".

El economista de Oikos Pablo Moya sostuvo que las tasas "quieren marcar cuáles son los rendimientos que está dispuesto a pagar el gobierno por financiamiento", aun a costa de que no existan demandantes. "No creo que pueda ser indicativo de expansión/contracción, ya que es muy reciente el cambio de instrumento", añadió.

Lorenzo defendió cambios

El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, defendió el nuevo régimen de agregados monetarios. Dijo estar convencido de que "va a tener más potencia" sobre el objetivo final de la política monetaria: la estabilidad de precios. Agregó que "es muy difícil extraer conclusiones" con pocos días del régimen operativo y remarcó que "parte de lo que tenía que ocurrir es que dejara de existir certeza sobre el 9,25%" (la última tasa de referencia). "Quizás eso parte de la lógica que inspira a quienes tomamos las decisiones de introducir cambios importantes en el manejo financiero y monetario", expresó.

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