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“El que paga la cuenta”

"Vamos a descubrir que estamos mucho peor"

Se dará “cuando aparezcan las estadísticas” en Argentina, dice López Murphy.

Exministro: para López Murphy había que salir del cepo cambiario. Foto: R. Figueredo

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MARCELO GALLARDO09 feb 2016

El economista argentino Ricardo López Murphy sostiene que el gobierno del presidente Mauricio Macri se encuentra bajo condiciones externas negativas. "Los descalabros que tenemos son serios. Vamos a tener que enfrentarlos. Hay que aceptar que los problemas existen. Pero hemos construido un escenario complicado, no tanto como el venezolano, parecido al que tiene Brasil en términos de desequilibrio. Con los problemas políticos que genera el hecho de corregir esos desequilibrios", dijo López Murphy. Señaló que "Si hubiera ganado (Daniel) Scioli tendría que haber pagado la cuenta. Lo que hizo Dilma Rousseff —que no hizo Scioli— fue que quedó en el gobierno. Y el que se queda paga. Cristina Fernández se escapó a tiempo". El exministro de Economía destacó además el manejo de la deuda uruguaya a frente a la argentina. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que López Murphy concedió a El País en Punta del Este.

—¿Qué sucede en Argentina?

—Mi país acumuló en estos años un gran estancamiento, cuatro años sin crecer. Hubo una situación de creciente atraso cambiario y déficit en la cuenta corriente y una situación fiscal muy desequilibrada. La mejor muestra fue el comentario que hizo el ministro (de Economía, Alfonso) Prat Gay sobre el déficit primario de siete puntos del Producto Interno Bruto (PIB) a lo que falta agregar los intereses de la deuda. Un caso contrario ocurre en Uruguay donde está balanceado más o menos en el primario y tiene como déficit el pago de intereses (3,5% del PIB). Nosotros tenemos un déficit fiscal equivalente a nueve puntos del PIB. Algo parecido a la situación que tiene Brasil aunque los brasileños tienen menos déficit primario que nosotros pero tienen una deuda pública más gravosa.

Pero Brasil está mejor en cuanto a las reservas que tiene.

—En este punto Brasil está mejor debido a que nuestras reservas están hipotecadas. Los bancos centrales tienen por un lado las reservas y del otro la base monetaria. Nosotros tenemos un lado las reservas y del otro una deuda que es más grande que las reservas.

¿Cómo enfrenta esta situación el nuevo gobierno?

—Contrario a lo que yo hubiera hecho. Hubiera empezado por un inventario lo más transparente posible de la herencia que le dejó el pasado gobierno. Cuando hay que resolver los problemas, lo mejor es contar con toda crudeza la situación.

—El presidente Macri ha sido cauteloso en este tema.

—Por razones entendibles, el gobierno tiene la intuición que si presenta un balance muy negativo puede inducir un pánico. Entonces, no habla de los problemas graves heredados, sino que actúa. Esto tiene un costo porque hay un momento en que la gente observa la corrección de los problemas heredados. Pero el que corrige, es el que paga el costo de lo que heredó.

—¿Puede suceder aquello de "buenos me harán los que vendrán"?

—No creo. Sucede que la herencia es tan abrumadora. Los problemas fiscales dramáticos no solo están en el gobierno nacional, también pasa lo mismo en las provincias gobernadas por la anterior coalición. Ahí son tan dramáticos como los que enfrenta el oficialismo.

Complicado panorama.

—Estos problemas no se pueden ocultar.

—Entonces, ¿cómo sigue?

—Lo que estamos viendo es un proceso de corrección de todo eso. Existía la necesidad de salir del cepo cambiario que había actuado como un gran impuesto a la inversión. Argentina de recibir entre 15% y 20% de los flujos de inversión directa al continente pasó al 2%. Nos aislamos del mundo. En esas circunstancias salir del cepo era una enorme necesidad para reponer las exportaciones.

—Luego está el ajuste tarifario (las tarifas de electricidad tuvieron subas de más de 500%).

—Los desequilibrios son muy importantes. Ahora hay una gran corrección de los precios de la energía. De todas formas lo que se corrigió fue menor a los precios (de energía en) Uruguay. Hay un proceso de corrección en todo el ámbito económico del país. No solo con el tema del cepo. También con los impuestos que destruyeron la capacidad exportadora argentina. Hablo de la manufactura y de la cadena de valor agroindustrial. Éramos los terceros exportadores mundiales de carne y ahora estamos en el 14° lugar. Uruguay y Paraguay exportan mucho más.

—¿Y la deuda?

—Argentina, al revés de Uruguay que renegoció su deuda, hace 15 años no puede normalizar su relación con los acreedores. Ahora se está negociando en Nueva York para salir de los contenciosos que tenemos por la deuda, con el objetivo de poder volver a los mercados de capitales. Es un proceso complejo porque la legislación argentina tiene dos leyes que vetan el arreglo. Cualquier acuerdo que se llegue en Nueva York debe ser validado por el Congreso. El acuerdo, entonces, debe ser percibido por la opinión pública argentina como razonable. Lo cual no es algo fácil. Tiene que acordar con los acreedores que no ingresaron al canje y al mismo tiempo lograr el aval del Congreso argentino donde la bancada oficialista es minoritaria. Es un proceso complejo.

—¿Qué otro escenario complicado enfrenta el gobierno de Macri?

—Tenemos las negociaciones salariales que en este contexto son muy complicadas. Luego de eso habrá que poner en cauce la cuestión fiscal. El desafío es monumental.

—Según algunos analistas Macri necesita más de US$ 40.000 millones solo en este año para cubrir el déficit fiscal, pagar la deuda y acordar con los acreedores.

—Un poco menos. De todas formas es una magnitud considerable sino se reduce el desequilibrio fiscal de una manera sustancial. Encima el año que viene está la misma cuenta. Estamos bajo una complejísima situación. Igual todos sentimos alivio cuando se produjo el cambio de gobierno.

—¿En qué sentido?

—No en que los problemas cambiaron. La actitud de negarlos, de ignorarlos, de creer que está bien falsificar las estadísticas me pareció algo disparatado pero que se practicó y validó durante muchos años. Ese proceso de corrección es el que hay que llevar adelante. Es un proceso que traerá sus sorpresas. Cuando las estadísticas aparezcan vamos a descubrir que estamos mucho peor. Va a haber muchos problemas. Vamos a descubrir que nuestra situación externa es mucho menos holgada que la que creíamos. Nos vamos a enterar que crecimos mucho menos de lo que pensábamos.

—¿El ministro Prat Gay apela al gradualismo?

—Es un proceso gradual. En términos uruguayos: la corrección fiscal será 1% del PIB este año. 1,5% los últimos tres años. A través de esa corrección el gobierno piensa llegar a una situación como la que tiene Uruguay hoy: eliminar el déficit primario (previo al pago de deuda). Quedaría los intereses de la deuda como déficit. Esto tiene su problema. Si hubiéramos pagado en estos años la tasa uruguaya (para endeudarnos), la diferencia entre ésta y la argentina fue mucho más que la quita que hicimos (a los acreedores). El ahorro que hizo Uruguay, (emitiendo deuda) a tasas más bajas fue mucho mayor que la quita que hizo Argentina. Además, con los inmensos costos que este problema genera porque no se pudo resolver.

—¿Cuál es la situación del Banco Central (BCRA)?

—Está fundido. El anterior gobierno argentino ocultó el endeudamiento del BCRA. Por eso hay un enorme déficit cuasifiscal.

"EL QUE VENGA A INVERTIR PAGARÁ CIFRAS MONSTRUOSAS EN IMPUESTOS"


—A Macri, ¿le va a costar que los tiempos económicos calcen con los tiempos políticos?

—Si el país acepta con realismo los problemas que tiene y reconoce quien los causó la cosa es distinta. Parte de la derrota del anterior oficialismo es porque la gente percibía que íbamos como Venezuela. Si bien no se hizo lo mismo que en Venezuela, se cometieron muchos errores. Muy malas políticas. Todo en el espíritu venezolano pero no en el extremo venezolano. En Venezuela se destruyó todo.

—Algo así como, "después de mi el diluvio" (frase que se le atribuye al monarca francés Luis XV).

—Esto se debe poner sobre la mesa de manera transparente. De todas maneras, el plan de gobierno es corregir todo esto en un plazo extendido en el tiempo. Tratando de convocar a la inversión, tanto privada como pública. Hay que cobrar impuestos extravagantes para poder financiar el gasto. La pregunta que uno se hace es cómo hará el que quiera venir a invertir a la Argentina. Cualquiera que venga a invertir tiene que pagar una cifra monstruosa en impuestos.

—Durante el gobierno de Cristina Fernández se amplió considerablemente el número de personas en el Estado ¿cómo se arregla?

—Si el empleo público no hubiera crecido lo que creció, en vez de tener 6% de desempleo, tendríamos 17%. Pusieron a un millón y medio de personas en el Estado que es una carga dramática sobre el sector productivo. En Estados Unidos trabaja el 53% de la población que, además, paga impuestos, en Chile el 40% y en Argentina es el 18%. Ese porcentaje banca a todo el resto. Esto genera muchos problemas. Por eso tenemos una presión tributaria superior a la que tienen los países escandinavos y tenemos servicios haitianos. Es una situación muy compleja, hay que ser realistas.

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