CAUSA: Refugio, angustia y artículos que bajan o suben son algunas

La "adicción" uruguaya por el dólar

La suba del dólar en los últimos días dejó una vez más en evidencia cuán pendientes están los uruguayos de su cotización. La divisa es percibida como garantía de mayor estabilidad y como resguardo de valor, si bien suele ser menos rentable.

Pese a todo, algunos aún siguen ajenos al dólar. Foto: Agustín Martínez

Marcela Dobal/Maximiliano Montautti

El dólar interbancario fondo cerró el viernes a $ 22,026, con lo que subió un 0,75% en la semana y acumula ya un aumento de 2,45% en el mes y de 13,54% en el año.

Aunque aún no es claro si estos niveles del dólar se mantendrán en el corto plazo ya que el mercado está muy volátil, los analistas locales coinciden en que la moneda estadounidense cerrará el año en torno a $ 21,75 y al culminar 2014 se ubicará en $ 23, de acuerdo a la última encuesta de expectativas realizada por el Banco Central.

Estas noticias dejaron a más de un ahorrista frotándose las manos, a algún deudor en dólares un tanto preocupado y quizás algún consumidor se lamentó no haber comprado el electrodoméstico que deseaba cuando el dólar estaba a $ 19. Los uruguayos están muy pendientes de la cotización de la moneda estadounidense. Los expertos consultados por El País dieron algunas razones que explican ese comportamiento.

"Eso tiene que ver con la idea de refugiarse ante la pérdida de valor del peso", dijo el economista Alejandro Cavallo, de Equipos Consultores. Se refirió así al alto porcentaje de los depósitos que están en dólares.

"En otras décadas Uruguay tuvo una inflación importante y el atributo de nuestra moneda como reserva de valor se fue perdiendo. Eso hizo que apareciera un sustituto que es el dólar", dijo Cavallo.

Por tanto, los uruguayos se habituaron a operar con dos monedas: "Una más para transaccionar, que es el peso, y otra más para refugiarse de problemas inflacionarios o de otro tipo, que es el dólar".

Ambas monedas incluso se usan indistintamente para muchas operaciones. El dólar no solo se utiliza para comprar bienes de alto valor (como casas y vehículos), sino también para artículos electrónicos de bajo precio, como un mouse para computadora.

Al cierre de julio, los depósitos sumaban el equivalente a US$ 26.899 millones, si se consideran los bancos privados y el Banco República. De ese total, un 73,64% de esos ahorros era en la moneda estadounidense.

Si bien el ahorro se duplicó en los últimos cinco años, el grado de dolarización de los depósitos casi no cambió. En igual mes de 2008 los depósitos sumaban el equivalente a US$ 13.873 millones, de los que un 75,64% era en moneda extranjera.

Cavallo señaló que estos altos niveles de dolarización no se condicen con la ganancia que arrojan. "Sacando la suba del dólar de estos últimos días, los depósitos en dólares tenían rentabilidad negativa", dijo.

De hecho, en el mediano plazo, siempre es más rentable invertir en pesos. "Parecería que la gente prefiere perder algo de rentabilidad y colocar en dólares y de alguna forma cubrirse ante una devaluación o un episodio inflacionario, que colocar en pesos y estar un poco más expuesto a ese escenario", añadió el economista.

Más allá de que en los últimos años se ha promocionado la opción de invertir en Unidades Indexadas, que ponen a resguardo de la inflación, "está muy incorporado el hecho de que el peso no funciona bien como reserva de valor".

El psicólogo social Roberto Balaguer sostuvo que en el pasado ocurrieron muchas situaciones "muy desestabilizadoras" que estuvieron "muy ligadas al dólar".

"Uruguay era un país donde no pasaba nada, no había grandes cataclismos y salvo la tormenta del 23 de agosto de 2005, todas las demás han sido las tormentas del dólar. Percibimos siempre cierta incertidumbre, porque se retrotrae a mucha angustia que se vivió", indicó Balaguer.

Según el experto, los uruguayos tienen presente que siempre después de esos cataclismos (los de 1982 y 2002) el haber tenido o contado con dólares fue "como una garantía de mayor estabilidad y de mayor disponibilidad de dinero".

"Las dos cosas que en el imaginario tienen estabilidad y a largo plazo dan ganancias son el dólar y los ladrillos", agregó.

De acuerdo al último informe de confianza del consumidor que elaboran Equipos Consultores y la Universidad Católica (ver nota aparte), la preferencia de los uruguayos por depositar en moneda nacional bajó fuertemente desde la escalada que tuvo el precio del dólar a nivel local en mayo.

Si se comparan los niveles de julio con respecto a los de abril, se observa una caída de 12,4% en la preferencia por el peso. En ese lapso, pasó de estar en zona de "atendible optimismo" a estar en "moderado optimismo".

Al mismo tiempo, la preferencia por depositar en el país continúa mejorando gradualmente desde febrero y alcanzó en julio su máximo histórico. Por tanto, "la preferencia por moneda extranjera se basa más en criterios de rentabilidad que en desconfianza en el sistema financiero", sostiene el informe divulgado ayer.

A futuro.

Los expertos consultados coincidieron en que no será sencillo cambiar el imaginario colectivo en torno al dólar. "Es muy difícil pensar que la economía se desdolarice rápidamente. Para lograr que disminuya la dolarización efectiva y cultural que tenemos hace falta que la inflación sea baja o muy baja durante mucho tiempo", estimó Cavallo.

A juicio del economista, tiene que haber inflación "de menos de 5% anual durante muchos años" para que se vaya olvidando esa percepción de que ahorrar en pesos acarrea grandes pérdidas.

Por su parte, Balaguer señaló que si bien se pretendió desdolarizar el mercado inmobiliario, "en los hechos no se ha logrado". El psicólogo social sostuvo que es "muy difícil" saber si esta percepción de los uruguayos "va a ser in eternum", pero tendrían que pasar "muchos años de pocos vaivenes en la economía como para que se diera otro proceso".

El economista argentino Eduardo Levi Yeyati, director de la consultora Elypsis y docente en la UBA, se refiere a este tema en un artículo del libro "Reconstruir el mercado en pesos".

Allí sostiene que algunos países como Perú aplicaron medidas de sustitución de monedas. En ese caso se forzó la utilización de la moneda doméstica como unidad de cuenta (los precios obligadamente tuvieron que ser expresados en soles peruanos, incluyendo los bienes de alto valor) y se generó así un efecto desdolarizador.

"Si los precios de las casas que se venden están en dólares, quienes ahorren para comprarse una vivienda posiblemente tenga el incentivo de hacerlo en dólares. Entonces, hay una interacción entre la sustitución de denominación de activos y la sustitución de monedas", concluye el economista.

Variable de frecuencia diaria

El economista Rafael Mantero sostiene que los uruguayos están muy pendientes de la cotización del dólar porque, en ausencia de un mercado de valores desarrollado que arroje indicadores diarios, el billete verde es una variable que puede ser monitoreada día a día. "Una de las razones por las cuales el tipo de cambio se comenta tanto en Uruguay, es porque no hay otra variable de frecuencia diaria sobre la cual comentar", expresó días atrás en su cuenta de twitter.

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