excesiva profesionalización no fomenta el emprendedurismo

La universidad debe apostar por una formación amplia e integral

La universidad debe enfocarse en formar primero individuos integrales y luego pensar en oficios o profesiones, sostiene Santiago Íñiguez, decano de la Escuela de Negocios de Madrid (IE Business School).

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Santiago Íñiguez. Foto: Archivo El País

LUIS CUSTODIO - lcustodio@elpais.com.uy

Para el académico, las principales habilidades conectadas con el emprendedurismo que puede llegar a desarrollar un estudiante, derivan de la formación en humanidades, con una mirada cosmopolita, y no de su especialización. Asimismo, rechaza por falaz la dicotomía entre la academia y el mercado. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Los emprendedores siempre han surgido del cuño universitario?

—Si bien es verdad que hay algunos casos contemporáneos donde resultaron exitosos habiendo abandonado los estudios, como siempre se pone de ejemplo a Bill Gates, lo cierto es que generalmente los emprendedores han surgido del entorno universitario. Los grandes inventores, los grandes científicos, los grandes empresarios, se han formado en la universidad.

—¿Una universidad focalizada en las demandas coyunturales del mercado puede ser la responsable de formar emprendedores?

—No. Yo estoy convencido que la formación universitaria en humanidades en términos generales es lo más importante, por encima del aprendizaje específico de una profesión. Es la preparación integral de personas la que construye emprendedores.

El fallo quizá haya sido la excesiva profesionalización de la enseñanza, orientada a formar profesionales apuntando específicamente a un oficio o profesión. Siempre debe haber un balance ideal entre la preparación para un oficio y la formación de la personalidad, el espíritu, las virtudes, que se obtiene en la formación integral, con una visión cosmopolita, con énfasis en las ciencias y en las artes. Es un tema de debate, pero me inclino por aquella opción que forma individuos pensantes antes que "maquinitas" que saben hacer tal o cual cosa.

—¿Es necesario mejorar las relaciones entre el ámbito profesional y el académico?

—Yo creo que efectivamente hace falta impulsar más la conexión entre el mundo académico y el mundo profesional en general. Así como antes hablaba de la importancia de la universidad como cuna de empresarios y profesionales de éxito, también existe el riesgo de crear "torres de marfil", un entorno muy atractivo para los académicos y poco práctico para los alumnos que deben luego desempeñar su trabajo.

Lo ideal es que dentro de los estudios universitarios, como forma de mejorar las vías entre uno y otro ámbito, existan suficientes oportunidades de prácticas, para que antes de la graduación los estudiantes inicien un desarrollo que tenga que ver con un asunto profesional determinado.

Los alumnos no están esperando el momento de la graduación para conocer el mundo profesional. Muchas de las empresas que reclutan estudiantes en prácticas consolidan luego esa relación mediante una oferta de trabajo firme.

También es importante contar con profesionales que participen en el proceso de enseñanza, integrar a un claustro de profesores lo que se denomina "profesores clínicos", que traen el conocimiento directo de la profesión real, en finanzas, en marketing, en comunicación, etc.

Por último, pero no menos importante, es la revisión de contenidos y de títulos y grados, como forma de generar empleabilidad para esos estudiantes formados como individuos y con conocimientos integrales.

—¿Esa capacidad para la empleabilidad se la da la formación focalizada en determinada profesión?

—No creo, tiene mucho más que ver con las habilidades y las virtudes que se aprenden de una formación en humanidades que en la especificación técnica para aprender un oficio.

Las empresas nos dicen que les hacen falta técnicos con determinada formación profesional, por ejemplo en electrónica. Pero la universidad no tiene como misión únicamente la formación de profesionales en la electrónica, tiene como objetivo la formación de personas que tengan la capacidad para crear o dirigir esas empresas en el futuro.

Hay estudios que identifican que el 70% de las profesiones actuales no van a existir en 25 años, o van a ser sustituidas por inteligencia artificial o robótica. Mal haríamos entonces si nos centráramos en enseñar estrictamente algo que en unos años desaparecerá como profesión.

La especialización es importante sobre todo para las personas que se están planteando trabajar por cuenta ajena, para una empresa o determinado sector. Pero la especialización no debe excluir la formación generalista, insisto. En los dos últimos siglos, las universidades en Europa y América Latina se inclinaron por formar universitarios por carreras. Se estudia derecho desde el primer día, o medicina. Eso no ocurre en el mundo sajón, donde primero hay una formación integral.

—¿La tendencia es a preparar trabajadores autónomos?

—Consideramos clave para fomentar la empleabilidad la formación de trabajadores autónomos, emprendedores, personas que creen su propia profesión, que piensen cómo desarrollar una actividad nueva o aprovechar oportunidades, un nuevo negocio. En ese sentido, el emprendedurismo y el desarrollo de un espíritu innovador, junto con la posibilidad de ser un trabajador autónomo, es algo que debe formar parte el entorno de la universidad y del estudiante.

Se prevé que en poco tiempo, en los próximos 4 años, más del 20% de los trabajadores de Estados Unidos van a ser por cuenta propia, lo cual marca un crecimiento del profesional autónomo, freelance, que es muy importante. Esto pasa en todos los sectores y se va a ir dando poco a poco en todos los países.

—¿Cuáles son las carreras más demandadas en la actualidad?

—Aquí hay un efecto sociológico muy estudiado; cuando decimos que determinada carrera es la más demandada se crea un círculo vicioso alrededor de lo que la gente piensa que es la carrera que tiene que hacer para obtener más posibilidades de emplearse, y no necesariamente es así. Es como alguien que se pone a hacer una cola que no existe y los demás se ponen detrás, en España decimos "donde va Vicente va la gente", o sea un efecto seguimiento que no siempre resulta conducente.

Dicho eso, es claro que hay carreras que son las más demandadas. Todas aquellas que tienen que ver con business, siguen siendo lo que en Estados Unidos denominan el hot ticket. En dicho país ya es la especialidad más demandada. Y fijémonos en una cosa: los estudiantes allí vienen de una formación generalista que les brinda el college y por eso surgen tantos emprendedores. Allí hay una relación causa efecto muy clara.

—Se supone que las carreras tecnológicas también están dentro de las más requeridas…

—Así es. Todo lo que en futuro va a suponer la gestión de big data, gestión general de la información, la seguridad informática. Son asuntos que van a generar muchas oportunidades de negocio y requieren de una formación específica.

Hay otros sectores que van a crecer por la necesidad que tendrán las sociedades debido al aumento demográfico. Todo lo que tiene que ver con la educación en todos los segmentos de la población, incluidos los adultos. Con mayores expectativas de vida, las personas mayores aún activas necesitarán más formación, más reciclaje, actualizar conocimientos y habilidades. Y en ese terreno hay mucho espacio para desarrollar proyectos.

Otro rubro es la medicina, y en general las ciencias de la salud. Todo lo relacionado con la detección de epidemias, prevención de contagios, la genética, la biotecnología.

Y hay otros tres sectores que ofrecen muchas oportunidades de futuro.

—¿Cuáles son?

—Por un lado, todo lo que tiene que ver con el ocio. Es una industria que va a tener gran desarrollo. La gente trabaja mucho y demanda esparcimiento. Allí aparecen innumerables oportunidades en el mundo del entretenimiento.

Por otro, la energía; como recurso escaso, hay mucho terreno en programas relacionados con generación de nuevas fuentes de energía, distribución inteligente y comercio de esa energía.

Y por último, todo lo que tiene que ver con la alimentación, cómo dar respuesta a esa demanda de que todo el mundo coma en el planeta. Generar conocimiento para desarrollar más alimentos, más sanos, sostenibles, que no dañen el medio ambiente y que estén al alcance de todos.

Son sectores que en todas sus aplicaciones propician una salida laboral de las carreras de ingenierías, el derecho, la gestión de empresas, etc.

PERFIL.

Santiago Íñiguez.

Doctor en Derecho por la Universidad Complutense. Decano de IE Business School y Presidente de IE University en Madrid.

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