EL CANDIDATO REPUBLICANO ROMPE CON SU PARTIDO Y CON LA POSICIÓN DE MUCHOS

Trump y su independencia

Al hablar sobre comercio días atrás, el presunto candidato republicano para la presidencia, Donald Trump, declaró su independencia de la "élite financiera", las "corporaciones poderosas" y los "patrocinadores de Wall Street", diciendo que "manipulaban el sistema para su beneficio" a costa de los trabajadores promedio.

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El magnate suma apoyos para una probable disputa con Clinton. Foto: Reuters

Prometió deshacer los acuerdos comerciales "que aniquilan empleos" y ha amenazado con "consecuencias" a las compañías estadounidenses que trasladen fábricas al extranjero. Denunció las políticas comerciales chinas, acusando a Pekín del "mayor robo de empleos en la historia".

Y no tuvo paciencia para los políticos que aceptaron la "rendición económica". Los acusó de abandonar la sabiduría del siglo XVIII de los Padres Fundadores y los aranceles protectores que usaron para salvaguardar a la industria estadounidense de la competencia extranjera.

"Es hora", dijo en la zona acerera de Pennsylvania, "de declarar nuestra independencia económica una vez más".

Para las posibilidades de Trump de llegar a la Casa Blanca, por ahora todo bien.

Su problema radica más allá de esas frases atractivas. Al rechazar los recientes acuerdos comerciales, Trump también declaró su independencia del pensamiento económico moderno dominante, que sostiene que los flujos más libres de capital y productos hacen a Estados Unidos y al mundo más rico al permitir que la actividad económica ocurra de manera más eficiente.

Abandonaría la política de buscar precios más bajos para los consumidores estadounidenses al allanar el camino a las importaciones menos costosas.

Trump rechazaría el camino tomado por los presidentes republicanos recientes, incluido Ronald Reagan, quien puso esas ideas en práctica a través de acuerdos comerciales, y de legisladores republicanos que votaron a favor de esos acuerdos en grandes cantidades.

También rechazaría las opiniones de republicanos influyentes que consideran probable que los aranceles perjudiquen a la economía, no que protejan los empleos. Incluyen al líder de la cámara baja Paul D. Ryan y a grupos empresariales como la Cámara de Comercio que apoyaron a los candidatos republicanos financieramente.

Muchos estadounidenses marginados, que enfrentan perspectivas disminuidas debido a la competencia extranjera, la automatización y otras tendencias económicas, desconfían de aquellos en el poder. Aplauden a Trump.

"Según los planes comerciales de Trump, veríamos precios más altos, menos empleos y una economía más débil", afirmó la Cámara de Comercio en Twitter.

Pero Trump necesita una mayoría. Actualmente recibe alrededor del 40% en los sondeos de opinión, y debe encontrar una manera de recaudar más dinero rápidamente para competir con Hillary Clinton, su presunta rival demócrata.

Mitt Romney, el candidato republicano hace cuatro años, ha denunciado la candidatura de Trump. Los dos presidentes republicanos más recientes han declinado apoyarlo.

Henry M. Paulson Jr., un secretario del Tesoro del ex presidente George W. Bush, anunció que votaría por Clinton y llamó "impensable" una presidencia de Trump. Paul E. Singer, un prominente inversionista y donador republicano, advirtió que sus políticas comerciales desencadenarían una depresión.

Pocos estadounidenses conocen a Paulson o Singer. Pero como otros senadores y gobernadores republicanos que públicamente se niegan a respaldar a Trump, envían señales a los votantes y donadores orientados a las empresas y con educación universitaria que tradicionalmente apoyan al candidato del partido pero están indecisos este año.

Los candidatos republicanos recientes obtuvieron un 90% o más de los votos de los que se describen como republicanos. En un sondeo de Fox News dado a conocer la semana pasada, Trump recibió el 74%.

Podía compensarlo con un apoyo inusualmente vigoroso de parte de demócratas e independientes, pero eso parece poco probable. En el sondeo de Fox, recibió un 6% y un 39% de esos grupos, respectivamente.

Trump pretende engrosar el respaldo obrero que impulsó sus victorias en las primarias. Su camino hacia la Casa Blanca requiere un apoyo de los blancos sin títulos universitarios incluso mayor al 62% que dieron a Romney.

Al hacerlo, habrá superado una vehemente oposición de las organizaciones sindicales. El AFL-Cio, que respalda a los demócratas pero comparte las opiniones de Trump sobre el comercio, lo condena como un "fraude" porque algunas de sus empresas manufacturan sus productos en el extranjero.

Hace 20 años, Pat Buchanan montó una campaña republicana insurgente usando la retórica anti comercial como munición.

Él, también, invocó la Guerra de Independencia. "No esperen ordenes del cuartel", exhortó a su milicia política heterogénea después de ganar en la primaria de Nueva Hampshire. "¡Cabalguen al sonido de las armas!" En el caso de Buchanan, muy pocos siguieron a los mosquetes. Trump tiene cuatro meses para reunir un ejército capaz de ganar una guerra del siglo XXI.

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