EVITA DARP RONUNCIAMIENTOS SOBRE EL FUTURO DE GRAN BRETAÑA FUERA DE LA UE

Theresa May se muestra cauta ante el "Brexit"

Ella es conocida en el servicio civil de Reino Unido como Theresa May, o Maybe Not. (Juego de palabras con su apellido, equivalente a Theresa Pudiera, o Pudiera No), después de meses en los que ella ha suministrado escasas pistas con respecto a cómo se propone negociar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, May pudiera tener pronto incluso más dificultades evadiendo la pregunta.

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Theresas May asumirá como primera ministra del Reino Unido el miércoles. Foto: Reuters.

May, la sorprendente sucesora en el cargo de primer ministro de David Cameron, quien dijo un día después de perder el referendo de junio sobre la membresía en el bloque que renunciaría, ha mantenido su propio consejo mayormente. Si bien ella fue una partidaria discreta y quizá tibia de permanecer en la Unión Europea, ha dejado en claro que considera democrático el voto y que no habría una repetición. Pasó el verano diciendo, "Brexit significa Brexit", declaración que suscitó incontables preguntas; dejó a ministros del Gabinete intentando moldear el debate a sus propias perspectivas, a menudo divergentes; además, molestó a sus homólogos en Europa, quienes están impacientes por seguir adelante con las negociaciones.

Si May ha indicado alguna estrategia, es la de hacer tiempo, dándole a su gobierno —bien abastecido de integrantes que estuvieron entre los partidarios más prominentes de una salida— una oportunidad de precisar una posición negociadora, y quizá permitir que las pasiones políticas de la primavera y el verano se sosieguen un poco. A pesar de la presión proveniente de Bruselas para moverse rápidamente, ella ha dicho que Gran Bretaña no invocará el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, notificando formalmente una intención de renunciar al bloque y dando comienzo a un proceso de negociación de dos años, hasta el primer trimestre de 2017.

Las opciones por delante son sumamente complejas y polémicas y, por ahora, May está permitiendo que diversos integrantes de su Gabinete fijen sus propias prioridades, al tiempo que hace énfasis en que el gobierno —esto es, ella— aún no ha asumido posiciones oficiales.

En su Gabinete, ella puso a prominentes defensores de salir de la Unión Europea en posiciones centrales para manejar la salida: Boris Johnson, el popular ex alcalde londinense que era el rostro de la campaña para dejar el bloque, como secretario del Exterior; David Davis, veterano legislador conservador, como secretario de Estado para salir de la UE; y un ex secretario de la Defensa, Liam Fox, a cargo de comercio internacional.

Si bien May se ha mantenido casi muda con respecto al tema de la senda que conduce a una salida británica, sus ministros se las han ingeniado para inyectarle sus perspectivas al debate público. Johnson, para empezar, le escribió un memorando "privado" donde fijaba su posición, lo cual se filtró de inmediato.

En ella, Johnson, reflejando inquietud entre los promotores del grupo por la "salida" de que May diluiría su victoria negociando una separación que no fuera total de Bruselas, expusieron cuatro líneas de advertencia: control sobre inmigración de países de la UE y un final para contribuciones británicas para el presupuesto europeo, el cese de la aplicación de legislación europea para Gran Bretaña, así como remover al país de la jurisdicción de la Corte Europea de Justicia.

Si bien reclamar el control de las fronteras de la nación al parecer es la prioridad para muchos de los electores que favorecieron la salida del bloque, muchos intereses comerciales en Reino Unido —no en menor medida la industria de servicios financieros en la Ciudad de Londres y grandes fabricantes— quieren conservar el acceso al mercado único.

El sector financiero de Gran Bretaña, que representa 10% del PIB, quiere conservar "derechos de pasaporte", la capacidad de ofrecer servicios a través del resto del bloque, incluyendo en los 19 países que usan el euro.

El ministro de Hacienda, Philip Hammond, quien apoyó seguir en la Unión Europea, también quiere conservar los derechos de pasaporte.

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