DESARROLLO DE FINTECH Y NUEVAS APPS OBLIGAN A “CORRER SIEMPRE DE ATRÁS” A DELITO

La tecnología jaquea la lucha contra lavado de activos

La imposibilidad de establecer legislaciones demasiado rígidas, la necesidad de una permanente actualización, así como mecanismos de regulación fácilmente adaptables a los cambios, son los principales elementos a tener en cuenta por parte de quienes trabajan en prevención de lavado de activos.

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Oscar Moratto y Miguel Tenorio. Foto: Ariel Colmegna

Las nuevas tecnologías han traído nuevos desafíos. Días atrás, estuvieron en Montevideo participando de un evento sobre esta temática, organizado por BST Global Consulting, los expertos Oscar Moratto (Colombia) y Miguel Tenorio (México). A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿La evolución tecnológica parece ser uno de los grandes problemas para las políticas antilavado?

Oscar Moratto— Las nuevas tecnologías nos han traído un gran dolor de cabeza. El sector financiero, que debe responder a una serie de regulaciones estrictas en cada país, va igualmente muy por detrás de lo que avanza el delito a partir del mundo de las aplicaciones y de los nuevos servicios tecnológicos. El tema es cómo implementar una regulación que no pare esa rueda de negocios, esa flexibilidad y bancarización de las personas —lo que además es imposible detener— pero que prevenga la utilización de esos servicios en negocios vinculados con el lavado de activos. Son los dos grandes temas que nos preocupan a quienes trabajamos en la búsqueda de políticas que le cierren el camino al lavado de activos.

—Siempre corriendo detrás del delito...

Miguel Tenorio— Esa es parte de la preocupación: que toda la nueva normativa que vamos aplicando proviene de exigencias que llegan del extranjero, requerimientos mundiales como reacción a un evento que ya provocó alguna reacción negativa a nivel global. Pero retomando la gran preocupación que presenta el mundo de las tecnologías, a quienes necesitan introducir en el circuito legal el producido de operaciones ilícitas, le resulta muy conveniente el desarrollo de políticas de bancarización, donde generalmente ingresa una parte de la población que no tiene comúnmente acceso a servicios financieros, y ese proceso, que se desarrolla a una velocidad alarmante, deja muchos flancos expuestos en poblaciones vulnerables, utilizables por quienes necesitan blanquear dinero.

Hace unos días, en la ciudad de México, tuve una reunión con una asociación de personas del sector fintech y me hablaban de las características de las personas que se mueven en este mercado: jóvenes, que no están acostumbrados a ser supervisados ni regulados por nadie, que no tienen noción de autoridad, que son muy creativos y que tienen una plataforma para el desarrollo inmediato de aplicaciones. El reto es regular a esa gente, que ingresen a un esquema que nos permita evitar que los usen para el lavado. Las autoridades tienen el reto de entender cómo se mueve esa población y tratar de ser proactivos y no reactivos.

—¿Cuáles son los caminos para regularlos?

OM—La clave es no satanizarlos. Y hacerles comprender los riesgos que se corren. Aparecen nuevas realidades, por ejemplo el bitcoin o dinero virtual, que ya circula en ciertos sectores financieros y ha llegado para quedarse. Otro reto muy difícil, en ese contexto donde las cosas amenazan con escaparse de las manos de los reguladores, es que los países coordinen sus políticas, porque la territorialidad se ha perdido, entonces hay que tener regulaciones comunes, un tratamiento simétrico de esta nueva realidad, para poder colaborar entre nosotros y establecer cuáles son los peligros reales de la utilización de toda esta tecnología con fines ilícitos. Un ejemplo claro: con los giros internacionales de dinero. a través de las aplicaciones se va a ir terminando todo aquello de trámites engorrosos en un mostrador, pero, ¿cómo hacemos para controlar que su uso sea con fines legales?

MT— Hay que buscar el camino entre no inhibir el uso de las nuevas tecnologías que facilitan la vida, y poder establecer cierto control sobre la forma de uso. En los giros, será cuestión de poner atención en los grandes montos, pero también puede ocurrir que haya muchos giros de montos menores y allí se está desarrollando una operación que no es legal. Es un enorme desafío.

—¿Qué materia legal existe sobre estos temas?

MT—Hay una ley en el Reino Unido, que es la base de comparación legal que tomamos para estos temas, y en México se está trabajando en lo que sería la primera iniciativa formal de un gobierno de la región para regular la actividad vinculada con las fintech. Debemos comprender que es algo tan dinámico que no podemos encasillar en una ley algo que evolucionará muy rápido. Entonces ha generado cuatro grandes bloques: fondeos, medios de pago, esquemas de uso de modelos electrónicos e innovación. Se establecen una serie de controles pero sobre todo se da una señal: innoven, desarrollen, pero el Banco Central tendrá la posibilidad de decidir cuáles son las limitaciones para operar. Es un sistema flexible, que evita la obsolescencia que puede tener una ley y se va adaptando a las nuevas realidades que aparecen.

En Gran Bretaña es un modelo similar, flexible, que permite pedir autorización al gobierno central a efectos de poder sacar al mercado una aplicación. A partir de una plataforma de referencia ya existente, se evalúan los riesgos y cómo atacarlos, antes de dar una autorización.

—¿Cómo se trabaja acerca del origen de los fondos que permiten esos desarrollos tecnológicos?

OM— Precisamente, otro tema importante es la capitalización de esos proyectos fintech, de dónde se obtienen los recursos para desarrollarlos. Ese es otro aspecto sobre el que se trabaja para evitar que circule dinero mal habido. Definir responsabilidades de los que fondean, de los diseñadores, los accionistas, todos ellos tienen la obligación de reportar ante las autoridades.

—La posibilidad de contar con recursos como big data, ¿es una herramienta importante para los controles?

OM— Está todo en un proceso de maduración. Hay diferentes iniciativas en la región para la utilización de big data en estos temas. La flexibilidad que nos da el uso de big data en temas de inteligencia financiera le permiten al sujeto obligado, al regulador, a la supervisión financiera, potenciar el aprovechamiento de los datos y un monitoreo a tiempo real. Será una tendencia en un futuro cercano, para combatir de forma más eficaz los delitos de lavado de dinero y todos los vinculados.

—El otro problema es la capacitación...

MT—Sin dudas, porque si la policía y la justicia no están al tanto de las nuevas modalidades, y las unidades de inteligencia financiera tampoco son capaces de captar a tiempo ese delito que evoluciona a una velocidad asombrosa, va a ser difícil. Es por ello que necesitamos juntarnos, coordinar, intercambiar experiencias, capacitar a los funcionarios e informar a la población para poder combatir con mayor eficacia.

—El cambio en los criterios de control en la región por parte del Gafisud (Grupo de Acción Financiera de Sudamérica) han arrojado resultados?

OM—Efectivamente. Antes alcanzaba con informar acerca de las normas que íbamos a aplicar, ahora se nos piden los resultados que la aplicación de esa norma están dando, Ese es el reto más grande que tienen los países de la región de la ronda de evaluación que comenzará en pocos meses con Panamá y Colombia y luego seguirá con los demás países.

MT—Es una presión fuerte que tendrán los países, precisamente en momentos en los cuales nos enfrentamos a estos nuevos retos que nos trae la nueva tecnología y el desafío que significa establecer controles exitosos.

A nadie le interesa que su país pase a una lista "gris", que complica incluso a sus nacionales, ya que cualquier operación con otra jurisdicción sería observada como riesgosa o sospechosa. Ese estigma es para todo el país.

Oscar Moratto.

Ex Subdirector de Análisis de Operaciones Unidad de Información y Análisis Financiero de Colombia. Ingeniero Civil, es especialista en Finanzas y tiene estudios de Maestría en Economía en la Universidad de Los Andes.

Miguel Tenorio.

Consultor de nivel internacional. Dirige las operaciones de la firma BST Global Consulting para toda América. Doctorado en Ciencias en Administración con Especialidad en Finanzas y Desarrollo Organizacional en el Instituto Politécnico Nacional.

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