fenómeno del sudden stop es una amenaza para el déficit de cuenta corriente

Tasas más altas "secarán" a Latinoamérica de capitales

El economista Guillermo Calvo entiende que hay que prestar mucha atención a los términos de intercambio, donde América Latina se está viendo muy afectada.

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Guillermo Calvo. Foto: Darwin Borrelli

LUIS CUSTODIO - [email protected]

Desde ese punto de vista no es optimista en el futuro de la región, aunque prefirió no aventurar si se ingresará en una crisis, hasta no saber el grado de afectación con la reversión del flujo de capitales. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cuáles son los indicadores a los que hay que prestar más atención hoy en Latinoamérica?

—En este momento, América Latina está sintiendo el golpe más importante en los términos de intercambio. Es una mala noticia, que va a significar una tasa de crecimiento más baja para países como Colombia, Uruguay o Brasil, particularmente exportadores de materias primas, como soja o petróleo. La recaudación va a caer y habrá que hacer ajustes para hacer sostenible la nueva realidad fiscal. Me temo que la situación va a empeorar.

—¿En qué basa su suposición?

—Para saber qué va a pasar, entre otras cosas, tengo que seguir muy de cerca aquellas zonas del mundo que tienen que ver con ese deterioro, y allí pongo en primer lugar a China. El gigante asiático tiene un problema que se veía venir, pero habían hecho muchas cosas parta disimularlo: aumentaron el gasto público, expandieron en crédito de los bancos nacionales de una manera fenomenal, mantuvieron la economía creciendo fuerte pero de una forma artificial, haciendo casas donde no vive nadie y levantando puentes que no llevan a ninguna parte. Eso no se puede sostener para siempre. Veo a esa parte del mundo empeorando muy rápidamente, lo que es una muy mala noticia para Latinoamérica, en función de la relación comercial existente.

—¿Traerá eso una crisis a la región?

—Está por verse. También es malo que, simultáneamente, Estados Unidos está pensando en subir las tasas de interés. Para mí esta etapa es mucho más preocupante que lo que se llamó el taper tantrum en 2013, cuando se anunció por parte de la Reserva Federal que cortaría el flujo de crédito, porque con eso no estaba subiendo directamente el costo de los bonos del tesoro, y ahora sí van a subir esas tasas.

Yo le temo, no a la suba de tasas de setiembre, que está asumida y descontada por el mercado, sino a lo que vendrá después. Me imagino un esquema así: suben la tasa de interés, al mes, observan que la inflación sigue, entonces vuelven a subir la tasa. Me recuerda a lo que hicieron en la última etapa de Alan Greenspan en la Fed, hacia 2007, cuando empieza la crisis de subprime; fueron subiendo poco a poco la tasa pero en un año y medio la curva los llevó a casi 5%. Si eso llega a pasar, nuestra zona va a quedar arrasada, porque el capital no solo no va a entrar, sino que va a salir a borbotones. Ahí sí, particularmente aquellos que tienen déficit importante de cuenta corriente verán el gasto cayendo muy fuertemente. En la Fed hay mucho temor, y fundadamente, ante una realidad que no conocen. No les pasó nunca, es una experiencia nueva y tienen temor porque no saben a qué se enfrentarán.

Me da la impresión que van a ir subiendo las tasas poco a poco, reunión tras reunión, y esa escalada nos llevará en relativamente un corto plazo a tasas del entorno del 4%. En ese contexto es que pienso en lo que denomino sudden stop, o sea un parate repentino del flujo de créditos a la región.

—Los capitales comenzarán a ir hacia Estados Unidos…

—El mundo ahorra el 20% del producto bruto por año. Hacia algún lado van a ir, y es mucho más tentador el panorama que se abre en Norteamérica. Volvamos por un momento a Asia, si sigue la desaceleración, sus capitales van a salir a buscar oportunidades.

—Eso puede terminar beneficiándonos…

—Podría pensarse que sí, pero cuidado. Primero buscarán oportunidades en Estados Unidos, y aquellos que pongan rumbo a América Latina, nos deberían encontrar muy atentos. Me preocupa la calidad de las inversiones que puede llegar. China es un país autocrático, mucho más peligroso que cualquier jugador privado de los que conocemos. El ejemplo de lo que han hecho en África es conocido, poniendo sobre la mesa todo su poder.

—De todos modos, usted cree que es mayor la magnitud de los capitales que dejarían la región que aquellos que puedan estar llegando…

—Por eso hablo de sudden stop. Ese ha sido el modelo tradicional. Es una clásica sequía de recursos dado que suben las tasas de interés en Estados Unidos. Basta un susto para que eso suceda, como cuando en el teatro alguien grita ¡fuego, fuego! Y salen todos corriendo; cualquier alarma sobre una falla en el sistema financiero y los capitales salen corriendo de acá. ¿Cómo financiamos el déficit de cuenta corriente de nuestros países en esas condiciones?

—¿En esa lista incluye a Uruguay?

—En condiciones normales el país ha crecido muy bien, ha llevado adelante sus políticas de buena forma y es un ejemplo en la región, pero hay cosas que no controla. Son escenarios más que probables, la cuestión es cuán duro pegue. En principio, América Latina podría estar bien posicionada para afrontar los embates de un fenómeno de esas características, pero acá entra a pesar otro aspecto: no es una zona creíble. Tenemos gobiernos populistas en términos generales, es nuestra manera de gobernar. Hay una tendencia a hacer cosas que no son sostenibles. En cierta medida, casi todos los países de la región han incurrido en políticas que estuvieron destinadas a cubrir necesidades sociales que son muy valiosas, pero la cuestión es que un gobierno no puede hacer cosas que no son sostenibles. Y depende también del liderazgo, la izquierda uruguaya ha mostrado razonabilidad en su liderazgo, pero en otros países, por ejemplo Argentina, es diferente y ahora se encuentran en una situación insostenible y políticamente muy complicada.

Uno no sabe qué va a pasar ¿Cuál es la política? Nadie se atreve a decir que van a tener que hacer un ajuste, con un déficit fiscal que es 6-7 puntos del PIB, manteniendo una tasa de cambio totalmente arbitraria que paraliza las exportaciones Y con este panorama llegaremos al próximo gobierno que tendrá que hacer necesariamente el ajuste.

Argentina es un tren en marcha a gran velocidad que se está por dar contra la pared; y si bien hay quienes quieren subirse al tren, ¿dónde está el freno? Nadie lo tiene. Y por si fuera poco, Brasil, por muchas razones —y el escándalo de corrupción lo profundiza— está en severos problemas.

—¿Brasil es el mayor riesgo para la región?

—Su populismo es escandaloso. Si habla con alguien que exporta a Brasil le cuenta un mal sueño. El gran problema que tienen ahora es que producen cosas que no pueden exportar, porque tienen altos subsidios, ideas proteccionistas, y no son competitivos. Hoy, que tienen que hacer el ajuste, quedan en evidencia los problemas que tienen para competir con lo que producen en el país. Es uno de los países comerciales más cerrados del mundo.

El sudden stop no se nota tanto si yo puedo exportar. Porque se me acaba el crédito, se cae la demanda y tengo que bajar el gasto, pero si tengo la posibilidad de exportar es diferente. Entonces no necesariamente el trabajador pierde su empleo, porque genero demanda. Pero no es, lamentablemente, la realidad brasileña.

Además, políticamente Dilma tiene una tasa de aprobación muy baja, hay mucha desconfianza en la economía y el ministro Paulo Levy ha tenido que salir a decir que no podrá hacer el ajuste que pensaba. Es una situación muy compleja.

No veo capital entrando al país, no hay quien otorgue garantías, con una democracia que ha perdido prestigio y no existen líderes ni en el gobierno ni en la oposición. Es un lugar muy desordenado, sin un norte político. Económicamente eso es muy complicado. Si la situación internacional empeora y finalmente ocurre el sudden stop, ¿a quién le va a pegar primero? No tengo dudas que a Brasil. Y en el momento que le pegue a Brasil rebotará a Argentina y también a Uruguay.

Ese es el problema: ¿quién va a venir a hacer una inversión en infraestructura, de largo aliento, en la zona? ¿Quién se compromete a estar diez años en la región? Y si bien todo el mundo dice que los uruguayos son diferentes, resulta que está entre Brasil y Argentina y tiene que bailar con ellos.

Momento de hacer simulacros y estar preparados para lo peor.

—¿Qué políticas recomendaría para Uruguay?

—Hay que ser muy cauto con los recursos, sobre todo hoy día, cuando se está preparando el presupuesto. Este es el momento de hacer simulacros en el gobierno. Así como se hacen simulacros de incendio, preparándose para una situación extrema. Todos, el Banco Central, el Ministerio de Economía, todas las reparticiones. Haciéndolo muy en privado, previendo qué piezas mover de acuerdo a lo que pase. Hay que esperar que ocurra lo mejor, pero estar preparado lo peor.

—¿Qué hacer para atemperar esa situación internacional?

—Estar preparados para no cometer errores que magnifiquen el problema. Es como estar en una isla del Caribe y le dicen que viene un huracán. ¿Cuál es el mejor pozo donde me puedo meter hasta que pase el mal momento? No hay tiempo para pensar en otra cosa.

Hay que ser cauto con el gasto público, privilegiar ciertas cosas, la protección a los más desfavorecidos por ejemplo, que eso no sea la variable de ajuste, porque seguramente haya mucha cosa que cortar. Tampoco, en la medida de lo posible, dejar de darle soporte al sector exportador, que es clave en estas circunstancias.

Y el BCU utilizar las reservas para que el sistema financiero siga funcionado como soporte del sector exportador. Y que la gente no se asuste que se utilicen las reservas, que son para ser usadas en momentos como este.

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