HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Suba del dólar impulsa la inflación

Gobierno tomó medidas para evitar la volatilidad del tipo de cambio y no descarta acuerdos de precios para que se modere el IPC en el corto plazo.

La inflación está en el centro de preocupación de la política económica. Así se desprende textualmente del comunicado de la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) llevado a cabo hace unas pocas semanas. Pero también surge de las declaraciones del ministro de Economía, quien ha anunciado que no descarta el uso de ningún instrumento para combatirla, incluido un acuerdo de precios.

La economía uruguaya enfrenta algunos desequilibrios macroeconómicos importantes que se fueron agravando en los últimos tiempos, y la nueva administración que acaba de asumir ha manifestado su intención de ir corrigiéndolos.

La inflación es uno de ellos, como así lo son el déficit fiscal y la baja competitividad. Atacarlos todos a la vez no es tarea sencilla y requiere una coordinación entre las distintas políticas. A vía de ejemplo, mejorar la competitividad pasa en el corto plazo por un aumento del tipo de cambio. Pero si éste sube mucho, afecta la inflación.

La política monetaria cumple un rol fundamental en el combate anti inflacionario, y en la última reunión del Copom se resolvió mantener el carácter contractivo. Pero para que ello no genere distorsiones en el funcionamiento económico, requiere un comportamiento en sintonía de las políticas de ingreso (salarial) y gasto público.

Varios frentes a atacar con el objetivo, en materia inflacionaria, de hacer converger la variación anualizada del IPC al rango de entre 4% y 7% en un horizonte de 18 meses (el día que asumió el Presidente anunció el abatimiento al 5% en ese lapso, lo que posteriormente fue relativizado).

¿Descenso?

La variación del IPC en los últimos doce meses finalizados al mes de marzo alcanzó al 7,55%. Es un guarismo inferior al registrado al cierre de 2014 (8,26%), lo que en una primera lectura podía interpretarse como una tendencia de rápida convergencia hacia el rango meta. Sin embargo, la interpretación no es tan lineal y hay que analizar con un poco más de profundidad qué factores pueden estar explicando el menor ritmo de crecimiento de los precios.

El Gráfico N° 1 es útil para ello. Se muestra allí la variación mensual del IPC desde 2013 a la fecha. Se puede apreciar la estacionalidad que refleja el IPC, con mayores aumentos en el primer y tercer trimestre y menores en los dos restantes. Pero en lo que refiere al estudio del comportamiento en el primer trimestre del presente año en relación a igual período de 2014, se constata que en los dos primeros meses del pasado año la variación fue muy alta. En aquellos momentos incidieron algunos factores que en el presente año no operaron, como un aumento muy elevado de la yerba, la carne y las verduras frescas. Para entenderlo mejor, durante el primer trimestre del pasado año el IPC aumentó 4,75%, y los rubros considerados aportaron 1,13 puntos a ese total. En el primer trimestre del presente año el IPC subió 4,06%, pero esos productos explican 0,35 puntos.

En tal sentido, sino ocurren de ahora en más algunos fenómenos extraordinarios, no debería esperarse que la inflación mensual diverja sustancialmente de la registrada en 2014. Incluso en algún momento pueda ser mayor, caso abril que fue negativo en 2014 (-0,06%) pero de acuerdo a la encuesta que releva el BCU, el mercado espera una variación positiva de 0,5%. De cumplirse, el IPC en términos anualizados volvería a estar en el entorno del 8%.

Dólar.

El que la inflación vuelva al nivel en torno al cual ha fluctuado en los últimos años y que en algún momento fue señalado como de "confort" pese a estar fuera del rango, no quiere decir que no se hayan adoptado medidas para abatirlo. Por el contrario, la política monetaria a lo largo del último año se endureció. Pero por otro lado comenzó a incidir negativamente otro factor que parcialmente contrarrestó estos esfuerzos. Concretamente, la devaluación del peso y el traspaso del mayor valor del dólar a los precios transables.

El Gráfico N° 2 muestra la evolución del IPC anualizado a lo largo del último año, desagregado en precios transables, no transables y administrados. Se ve claramente que sobre estos últimos recayó el peso del combate antiinflacionario, que en el primer trimestre de 2014 amenazó con perforar al alza la barrera del 10%.

Las tarifas de las empresas públicas tienen un peso muy grande al interior de este rubro. En tal sentido el descenso registrado en el precio del petróleo es una noticia muy buena que debería contribuir a una corrección a la baja de los combustibles. Lamentablemente, el resultado financiero de las empresas públicas no es el ideal y se ha anunciado que en el corto plazo no hay margen para reducirlos. En todo caso, la presión desde las tarifas públicas al IPC no parece ser muy fuerte.

El Gráfico N° 2 muestra que los precios transables y no transables presentan variaciones relativamente elevadas, los primeros con una tendencia al alza y los segundos con una leve tendencia a la baja.

En el caso de los precios transables, el elemento que más explica su incremento es el comportamiento del tipo de cambio, que a lo largo del pasado año se incrementó 13% y en el primer trimestre de 2015 un 5% adicional. A lo largo del último mes llegó a aumentar otro 5%, lo que llevó a las autoridades a adoptar medidas para evitar que siga experimentando un aumento tan fuerte que impacta directamente en la inflación. De hecho el dólar cayó en los últimos días.

Sin embargo la tendencia a un fortalecimiento del tipo de cambio es un fenómeno mundial, del cual Uruguay no puede estar ajeno. El gobierno con sus medidas lo que procura es que su evolución no sea muy volátil. De todas formas la suba registrada durante abril llevó a remarcar los precios de los productos importados, y eso no parece tener marcha atrás, ya que las expectativas son que el tipo de cambio siga subiendo. A lo sumo, y dependiendo de la evolución futura de la divisa estadounidense, se pospondrán futuros ajustes. En todo caso es un elemento más a tener en cuenta cuando se analice el comportamiento de los precios transables en abril, que se divulgarán esta semana.

Por su parte, los precios no transables presentan una leve tendencia a la baja, aunque en niveles cercanos a los dos dígitos. De hecho en el leve descenso que registraron en los últimos meses incide el comportamiento de las verduras frescas, que ya comentáramos fue uno de los factores puntuales que más contribuyó al incremento de los precios en el primer trimestre del pasado año.

Si se las excluye junto a las frutas frescas a modo de analizar la evolución de los componentes de tendencia sin tener en cuenta los más volátiles, se constata que los precios no transables evolucionan en torno al 10% anual. Ese nivel es el que han mantenido a lo largo de los últimos cuatro años.

Estos precios evolucionan de acuerdo a la demanda interna y a la posibilidad que tienen los empresarios de trasladar al consumidor final los mayores costos en que incurre para proveerlos. En la demanda interna influye el poder adquisitivo de la población. En particular, al analizar el comportamiento de los precios importa la evolución nominal de los salarios y sus mecanismos de ajuste.

En tal sentido, y dados los convenios vigentes, que terminan indexando los ajustes a la inflación pasada, el que ésta baje posibilita que los aumentos salariales nominales futuros también sean porcentualmente menores, permitiendo así la convergencia al nivel deseado de inflación.

De los distintos anuncios y medidas adoptadas por el gobierno en los últimos días se desprende que esa baja buscada de la inflación en el corto plazo se intentaría alcanzar a través del seguimiento del tipo de cambio y la posible búsqueda de acuerdos de precios. A la política monetaria y a un presupuesto con una trayectoria de gasto moderada les compete el trabajo de mediano plazo.

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