HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Solvencia en los bancos, pero con baja rentabilidad

El retorno sobre el patrimonio fue tan solo el 5,3% en los doce meses a junio del 2017.

Fachada de la sede central del Banco República. Foto: Marcelo Bonjour
Fachada de la sede central del Banco República. Foto: Marcelo Bonjour

El sistema bancario uruguayo presenta a mediados de 2017 una situación patrimonial sólida, pero al mismo tiempo se encuentra en la búsqueda de una nueva identidad que le devuelva la rentabilidad y le permita enfrentar los cambios tecnológicos y de mercado.

De acuerdo al reciente reporte sobre el sistema financiero del Banco Central, una de las señales de solidez es que las instituciones financieras radicadas en Uruguay tienen un capital que supera en un 75% el mínimo requerido por la regulación. Al mismo tiempo, las pruebas simulando situaciones de estrés señalan que el sistema bancario podría soportar sin quebrar, un escenario de recesión importante a partir del patrimonio actual.

Esta solidez contrasta con los problemas que están teniendo los bancos para generar utilidades y con los desafíos que plantea la política de inclusión financiera y los cambios tecnológicos. Lejos de disfrutar la tranquilidad patrimonial, hay un desafío de lograr rentabilidad de la actividad tradicional de intermediación financiera. Simultáneamente, las instituciones deben adaptar sus estructuras para llegar a mayor cantidad de clientes con menores precios para sus servicios. Algunos de estos servicios deben darse en forma gratuita de acuerdo a la ley y en otros hay un alto nivel de competencia, con lo que se reduce la generación de utilidades.

Una forma de medir la rentabilidad de un banco es ver el resultado en un período de tiempo y compararlo con el patrimonio o capital comprometido por los accionistas. En la jerga contable se denomina ROE por la expresión en inglés Return on Equity. En el año que va hasta junio de 2017, la rentabilidad media del sistema bancario fue del 5,3%, un nivel muy bajo respecto a lo esperado por este tipo de emprendimientos.

En el primer gráfico del cuadro adjunto se ilustra la evolución de esta tasa de rendimiento (ROE) para los últimos diez años. Hay un par de años malos, pero el promedio desde 2008 a 2012 fue de 18,7% anual. A partir de ese momento comienza un cambio, con una caída fuerte hacia el 12% previo a llegar al bajo nivel actual.

Este mal momento es tanto del Banco República como de los privados. En el último año, el retorno sobre patrimonio del BROU fue del 3,6% y el de los bancos privados 6,1%. De todas formas, vale la pena aclarar que es el primer año dentro de los últimos cinco en que los privados registran más rentabilidad que el banco estatal.

Para tener un sentido de la evolución del negocio, se puede ver el Resultado Bruto. Este resultado viene a ser la masa de dinero que genera la operativa bancaria y con la cual deberá hacer frente a los pagos de salarios, contratos, impuestos y la cuotaparte de amortización. Es un dato Bruto que se asemeja a las ventas en un comercio o una empresa de servicios. A su vez, es un resultado que se puede dividir entre el margen obtenido por la intermediación financiera y el margen logrado por la prestación de otros servicios y las operaciones de cambio.

El margen financiero es el que surge de la actividad de intermediación y por lo tanto es la resta entre los intereses recibidos y los pagados. Dado que las tasas pasivas son muy cercanas a cero, este renglón de ingresos depende del volumen de recursos que intermedien los bancos y de la tasa de interés a la que pueden colocar dichos fondos.

Ese margen financiero se incrementó 9,7% en los primeros ocho meses del 2017 en comparación con el mismo período del año pasado. La principal razón no está en los intereses cobrados que crecen al igual que los intereses pagados a razón de 2,7% en el año. El gran diferencial se encuentra en las pérdidas por valorización de activos en moneda extranjera que en el 2016 fue muy grande y se redujo sensiblemente en este año. Por un lado, el dólar no tuvo grandes alteraciones y por otro los bancos fueron más conservadores con la posición en moneda extranjera.

A este componente del resultado se le agrega el margen de servicios y operaciones de cambio. Es una fuente de ingresos que viene subiendo con los años. Al comparar los primeros ocho meses de 2017 con el mismo período del año anterior, se observa un aumento del 10,7%. Hay una política activa en el Banco República y en los bancos privados para fijar tarifas para una cantidad muy amplia de servicios prestados. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se observa la evolución del resultado por servicios y tipo de cambio como porcentaje del Resultado bruto. Es claramente ascendente: hoy se encuentra en el 29% y, de acuerdo a las políticas explicitadas por las instituciones, va a seguir subiendo.

A pesar de ser un año en el que los servicios ganaron participación y no hay grandes pérdidas por tipo de cambio, igual el ROE difícilmente llegue a los dos dígitos. Por lo tanto, los bancos no están descuidando los costos y procuran por todos lados incrementar la eficiencia. O sea, lograr procesar mayor volumen de negocios con menos costos.

La inclusión financiera tiene impacto. Por un lado lleva volumen de negocios hacia los bancos, pero por otro obliga a dar ciertas prestaciones en forma gratuita o con acuerdos de precios que limitan los ingresos a recibir.

Hasta el momento, se observa que la cantidad de cuentas en los bancos subió. Si se toman en cuenta aquellas de residentes y que tienen montos inferiores a US$ 5.000, se observa que en los doce meses hasta agosto del 2017 se produjo un aumento de 219.000 cuentas. Este aumento ocurrió en 133.200 del Banco República y 85.800 de los bancos privados. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se presenta la evolución de estas cuentas con una marcada aceleración desde marzo pasado.

Hay más cuentas, pero qué sucede con la cantidad de dinero depositada. Si se toma como referencia el M1 ampliado como definición de dinero en la economía, se puede ver qué parte corresponde a los depósitos a la vista y las cajas de ahorro. Entre 2012 y 2016 el promedio fue 72,4% con leves oscilaciones, tal como se muestra en el gráfico de la zona baja en el cuadro adjunto. El promedio de lo que va del tercer trimestre ya está en 74,7%, con una aceleración en los dos últimos trimestres.

Por lo tanto, la obligatoriedad casi generalizada de la ley de inclusión financiera arrimó clientes a los bancos, tanto en cantidad de cuentas como en monto depositado. Tampoco se trata de un cambio extraordinario y una parte de la inclusión ocurrió a través de instrumentos no bancarios. Pero este crecimiento no es suficiente para generar mayor rentabilidad en los bancos.

El negocio de intermediación financiera requiere que, para ganar dinero, los bancos deban captar depósitos para luego prestarlos. El lado del crédito parece ser la nueva pata corta, al momento de observar la rentabilidad.

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