ROBERTO CAHANOSKY

Un segundo semestre más tranquilo

Cuando funcionarios del gobierno dicen que están pasando por el peor momento en lo económico, lo cual es cierto, no hacen referencia a que están pagando el costo de no haber comunicado en detalle la catastrófica herencia k.

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Mauricio Macri. Foto: Reuters.

Una y otra vez se negaron a informarle a la población lo que dejaba el kirchnerismo en materia de subsidios, tipo de cambio atrasado, déficit fiscal, nivel de gasto público o presión impositiva por citar solo algunos ejemplos.

Comunicación.

La buena comunicación es parte del éxito de una política económica y en ese punto, en mi opinión, falló el gobierno. Lamentablemente, el gobierno parece estar más concentrado en los estudios de marketing y no en qué se necesita para dominar la herencia recibida. Los estudios de marketing están bien para vender detergentes, pero no los veo muy útiles para liderar grandes transformaciones en un país. Creo que si uno le explica a la gente bien en detalle la herencia recibida, puede comprender mejor las penurias que está pasando.

Por ejemplo, cuando uno le dice a la gente que en 2004 el gasto público de la Nación, sin incluir provincias y municipios, sumaba US$ 24.645 millones y que en 2014 había llegado a los US$ 152.180 millones, la población queda impactada. No hay que presentarle grandes ecuaciones ni fórmulas econométricas a la audiencia para explicarle que acá el kirchnerismo dejó un gasto público fenomenal que no aporta ningún bienestar a la población.

Si uno le dice a la gente que en 2003, cuando el kirchnerismo llegó al gobierno, había 484.344 empleados públicos a nivel nacional y en 2015 dejaron 778.798 empleados y que esa legión de empleados públicos hay que mantenerla pagando impuestos, la gente lo entiende.

Alternativo.

Nadie está diciendo que hay que dejar en la calle de la noche a la mañana a todos esos ñoquis, pero sí empezar a armar un plan de retiro voluntario, reducción de reparticiones públicas, jubilaciones anticipadas y demás medidas que bajen el gasto público para aliviar la carga tributaria que soporta el sector formal de la economía.

La señal de sobredimensionamiento del Estado que está enviando el gobierno no es la mejor. Habiendo echado a 10.900 empleados el gobierno da por terminada la reducción de personal en el Estado. Es decir, que con solo haber reducido el 1,4% del total de empleados públicos dan por terminada la faena. Y ojo que ya en 2003 el Estado estaba sobredimensionado en personal. Lo que hizo el kirchnerismo fue llevarlo a límites de locura, pero el PRO no parece dispuesto a solucionar el fondo del problema.

También el gobierno ha dado marcha atrás con las tarifas de los servicios públicos, poniendo un límite a los incrementos de energía y gas. Más allá de la alta conflictividad social que puede haber por la suba de las tarifas de los servicios públicos, lo cierto es que la clave del éxito económico del gobierno está en el flanco fiscal. Empezar a equilibrar las cuentas.

Austeros.

Si uno mira los números fiscales de abril, advierte que se han sentado sobre la caja y gastan lo indispensable. De esa forma lograron reducir nuevamente el nivel del déficit fiscal que en marzo había aumentado peligrosamente.

Es decir, el gobierno no está llevando a cabo una reforma estructural sino que está pagando menos en términos reales. Tiene un gasto público estructuralmente ineficiente pero que está abaratando con la inflación, suspendiendo pagos y suspendiendo obras públicas.

El mercado de cambios entró en un momento de fuerte estabilidad y baja del tipo de cambio nominal. Las razones para esa baja son: 1°) la alta tasa de interés que sigue generando el famoso arbitraje tasa versus dólar. Los inversores venden dólares, compran pesos y adquieren Lebac apostando a un rendimiento en dólares superiores al 32% anual y 2°) comenzó el período de liquidación de la soja con lo cual el mercado de cambios está fuertemente ofrecido.

Sin sobresaltos.

Mi impresión es que en los próximos meses no deberíamos ver sobresaltos en el mercado de cambios. De todas maneras sigue siendo un mercadito de cambios.

Para tener una idea, al final de la era k se operaban US$ 250 millones diarios de divisas en el mercado de cambios. Hoy, sin cepo, se operan unos US$ 400 millones diarios. Por comparación con el pasado estamos en el paraíso, pero si nos comparamos con el resto de la región es una lágrima lo que opera el mercado de cambios.

En Brasil se operan unos US$ 17.000 millones diarios en el mercado de cambios, en Chile US$ 12.000 millones, en Colombia US$ 5.000 millones y en Perú US$ 2.000 millones, contra las mencionados US$ 400 millones que comentaba más arriba.

Si el BCRA acelera la baja de la tasa de interés, hay un blanqueo, se hacen obras públicas con fondos de organismos internacionales y el campo diversifica su producción gracias a la eliminación de las retenciones, a pesar de la recesión en Brasil, puede ser que el segundo semestre aminore la recesión o, si se prefiere, se compense la recesión que importamos de Brasil con las medidas mencionadas junto con una tasa de inflación más baja.

Un segundo semestre con un mercado de cambios tranquilo y leve mejora o estancamiento en la actividad económica es un escenario muy probable.

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