ROBERTO CACHANOSKY

Secuencia con alteraciones

El mini Davos que organizó el gobierno en Buenos Aires luce más a "vender" Argentina como lugar para invertir que un lugar de debate de políticas públicas para atraer inversiones. Me apuro a aclarar que me parece bien que el gobierno haga este tipo de encuentros, no tienen nada de malo.

Por lo menos es mucho más serio este mini Davos que la misión comercial a Angola que en su momento organizó Moreno. Ahora, a los fines prácticos nadie invierte un volumen importante de recursos en un país por el solo hecho de concurrir a un seminario empresarial.

Un empresario está dispuesto a invertir en condiciones de competencia, cuando hay cierta racionalidad en la legislación laboral, en la política impositiva, se tiene ciertas disciplinas monetaria y fiscal, y seriedad en las instituciones.

La realidad es que, más allá del comportamiento educado que corresponde a un buen gobierno y el haber eliminado lo más guarango de la política económica del kirchnerismo, todavía queda un largo camino por recorres para generar las condiciones que atraigan inversiones en el volumen suficiente como para que estas se transformen en el motor de crecimiento de la economía.

Recién en este foro de negocios el gobierno comenzó a reconocer que la actual carga impositiva es un obstáculo para atraer inversiones. No es errado el diagnóstico de ministros como Triaca o el mismo Macri cuando ven en la inversión la salida al crecimiento. No obstante lo primero que tienen que comprender es que no van a lograr grandes volúmenes de inversión si cierran la economía y ofrecen un mercado cautivo para atraer inversiones. Los grandes volúmenes de inversiones se atraen cuando no están destinados a producir para 40 millones de consumidores solamente sino para muchos millones más a los que se llega vía exportaciones.

Las inversiones fluyen a los países cuando los empresarios ven oportunidades de negocios y reglas de juego razonablemente implementadas. Es muy raro que un empresario vaya a invertir por participar en estos foros en base a declaraciones más de carácter político que profesionales. Para invertir el empresario consulta con profesionales sobre las normas impositivas, giro de dividendos, normas tributarias, legislación laboral y el contexto político y económico.

De todas maneras, insisto, no está mal que hayan organizado este foro. Solo señalo que las inversiones vendrán por otros motivos.

Mi impresión es que ahora el gobierno empieza a darse cuenta con algo más de claridad cuál es el camino a seguir para mejorar el nivel de actividad. Sabe que para el crecimiento de largo plazo son indispensables las inversiones. El problema que tiene es que ordena mal las prioridades. Para llegar a las inversiones primero tiene que tener una política impositiva atractiva y no la tiene. Recién ahora hablan de una reforma tributaria, pero obsérvese que primero lanzaron el blanqueo y luego insinúan una reforma impositiva cuando el orden debería haber sido el inverso. Primero implementar una reforma impositiva y posteriormente convocar el blanqueo.

También el gobierno tiene que tener presente que si quiere bajar la carga tributaria para atraer inversiones, inevitablemente va a tener que disminuir el gasto público. La secuencia de la política económica es: 1) disciplina fiscal, 2) la disciplina fiscal lleva a la disciplina monetaria y a menor inflación y 3) la combinación de 1) y 2) más la reforma laboral llevan a atraer el flujo de inversiones. Ese es el orden a seguir, el problema es que el trabajo sucio de bajar el gasto público todos quieren esquivarlo, por eso las recurrentes crisis económicas.

El discurso del gobierno es que primero hay que crecer y luego vienen las disciplinas monetarias y fiscales. Lo que no cuentan es cómo hacen para crecer. Pareciera que fuera el resultado de algún pase de magia por el cual la economía Argentina va a crecer sin poner previamente orden fiscal y monetario.

La secuencia no es caprichosa, porque al déficit fiscal hay que sumarle el gasto cuasifiscal del BCRA que no es otra cosa que los intereses que paga el BCRA por el stock de Letras que coloca en el mercado para frenar la inflación. Al momento de redactar estas líneas el BCRA tiene colocados en el mercado $ 593.000 millones en Lebacs (Letras del Banco Central) que paga una tasa del 27% anual, con lo cual devenga una pérdida de $ 160.000 millones anuales, gasto que hay que sumarlo al déficit fiscal proyectado que apunta a $ 425.000 millones. Es decir, entre el gasto cuasifiscal y el déficit fiscal tendríamos un déficit del orden del 8,6% de PBI. Se observa demasiado voluntarismo por parte del gobierno al creer que por arte de magia, sin hacer ninguna reforma estructural, la economía va a crecer en el largo plazo y recién entonces podrán encararse las reformas estructurales que se requieren para poder tener un crecimiento sostenido.

Para colmo, la alta tasa de interés planchó el tipo de cambio nominal y real comprometiendo el motor más rápido de salida: las exportaciones.

En síntesis, mi impresión es que el gobierno tiene alterada la secuencia de acciones. Para crecer primero hay que hacer el trabajo sucio de poner orden fiscal, pero en el gobierno creen que se puede crecer sin poner ese orden y que por arte de magia habrá un crecimiento que nadie sabe de dónde vendrá. Preocupante.

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