LUCILA ARBOLEYA

La salida del Reino Unido y sus implicancias

El Reino Unido (RU), la quinta economía del mundo, acaba de elegir salir de la Unión Europea (UE). Con 72% de participación, el referéndum —apodado Brexit— culminó con un 52% de apoyo para ‘Salir’ (exit). En un voto contra el establishment, la globalización y el descontento social, el RU marca un hito en la historia.

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El pabellón británico es retirado por funcionario en la sede de la UE. Foto: AFP

El referéndum fue convocado por David Cameron, el Primer Ministro inglés (reelegido con mayoría el año pasado), en una jugada muy riesgosa para terminar con la tensión sobre la UE dentro de su propio partido (Partido Conservador). Y perdió.

Resultados.

Los números de la votación muestran claras diferencias entre los distintos países del RU, edades, y la capital inglesa. Mientras que en Gales y el este y norte de Inglaterra ganó Salir, en Londres, Escocia e Irlanda del Norte ganó Quedarse. Los más jóvenes rechazaron la salida (los grupos menores a 45 años votaron en promedio por quedarse) pero las personas de más de 45 años votaron por irse de la UE, con porcentajes superiores al 56% a través de los diferentes grupos.

Impactó también en los mercados financieros. El viernes luego de la elección, la libra esterlina tuvo la mayor caída en un día desde hacía décadas, llegando a niveles que no tocaba desde 1985. Y como la moneda, también cayó Cameron, principal activista por la campaña para permanecer en la UE.

Consecuencias.

Además del impacto financiero, la votación dejó una crisis política dentro del RU y Europa.

La renuncia de Cameron implica la definición de un nuevo líder, y primer ministro, para el Partido Conservador, y esperar a ver si el partido resiste en el poder. Mientras tanto, el liderazgo del Partido Laboral (mayor partido de oposición), también está en dificultades, luego de la renuncia conjunta de ocho diputados y que su líder, Jeremy Corbyn, acaba de recibir un voto de no confianza desde su partido (aunque, a la fecha que escribo la nota, dice que no renunciará).

Dentro de la UE, Escocia dijo que el referéndum es "democráticamente inaceptable", y dejó claro que convocará a otro referéndum para salir del RU, donde parece ganaría la separación.

Si bien todavía no es claro cómo será la salida del RU, la UE ya señaló que espera que sea de forma rápida, para evitar perder más miembros.

Brexit dejó en evidencia un RU muy fragmentado. Fue una campaña que apeló al populismo, al descontento social, y al rechazo a la inmigración, con gran protagonismo del ultranacionalista Nigel Farage (del partido independentista UKIP).

Creo que elegir salir de la UE fue un error, a nivel político, económico y social. Pero no por eso creo que el 52% de los que votaron por salir estén equivocados. Como bien dijo el periodista inglés John Harris: "el referéndum se trató de mucho más que la UE. Se trató de clase, de inequidad, y un sistema político que ha dejado a la mayoría de la gente mirando los rituales del Parlamento con una mezcla de enojo y duda".

Para Uruguay.

Las consecuencias para Uruguay podrían ir por el lado de: (i) aumento del dólar, (ii) posible baja del crecimiento e (iii) incertidumbre sobre el tratado de libre comercio (TLC) del Mercosur con la UE.

La incertidumbre de cómo se resolverá la salida trae desconfianza sobre la fortaleza del Euro, que además se ve afectada por las expectativas de que otros países puedan también elegir separarse. Esto se traduce en debilitamiento de la moneda europea. El dólar se refuerza como la moneda de refugio. El día después del referéndum, la cotización subió casi un 1%. Sin embargo, el grado de apreciación del dólar dependerá también de lo que decida la Fed sobre si subir las tasas de interés de los dólares (medida que también tendría impacto al alza).

Nuestro comercio con el RU no es crítico. El 1% de nuestras exportaciones anuales tuvieron como destino el RU, sólo un 6% del total de las exportaciones a Europa (datos 2014). Pero en la medida en que el desequilibrio europeo político persista, esto puede traer consecuencias en la aceleración de las economías y el precio de las materias primas, pegando en el crecimiento esperado de nuestro PIB.

Las negociaciones Mercosur-UE por un TLC seguramente se enlentezcan. Europa está con preocupaciones más importantes. La atención estará puesta en la negociación con el RU, y en componer su equilibrio interno (dado que políticos de otros países, como Francia y Holanda, ya han manifestado su deseo por tener un referéndum también).

Todavía es temprano para entender claramente cuánto nos impactará Brexit económicamente. Pero no es temprano para reconocer que el voto por la "salida" fue un grito que refleja una ciudadanía que no observa un sistema justo. Fue una cachetada al establishment y a la globalización (epítome de Londres). Similar a lo que vemos hoy en la elección en Estados Unidos, donde Trump tiene un discurso muy nacionalista y "hacia adentro", apelando al descontento económico y social de la gente. Incluso también en Francia y otros países europeos. Ojalá Brexit sirva de señal para que la clase política uruguaya —toda— retome el foco en el electorado, que en su mayoría no va a Europa, pero anda en ómnibus, va a la escuela pública, y paga la luz.

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